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“El impacto o la relación que existe entre las migraciones
y el desarrollo humano son muchísimo más amplias que las
económicas”, dijo William Pleitez, coordinador del Informe
sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), que este año plantea la necesidad de empezar a planificar
el “país que tenemos”, al considerar el fenómeno
migratorio como una oportunidad para lograr una nación de “alto
desarrollo humano”.
Fue bajo las conclusiones de este informe que “Encuentros”
reunió para discutir el tema a Pleitez; Ana Cristina Sol, ex embajadora
de El Salvador en Estados Unidos; Alex Segovia, economista; Sandra de
Barraza, de la Comisión Nacional de Desarrollo; Ernesto Nosthas,
del Viceministerio de Atención a los Salvadoreños en el
Exterior; y Hugo Martínez, diputado del FMLN.
Los participantes coincidieron en que El Salvador logrará ese desarrollo
en la medida que sus políticas involucren de manera más
activa al llamado “Departamento 15”.
“Hay una parte importante de la población salvadoreña
residiendo en el exterior, con vínculos que -si bien son importantes-
se pueden volver frágiles en el futuro, si no existe un marco de
políticas públicas que los estimule”, agregó
Pleitez.
Para Ana Cristina Sol, el primer paso es el voto. Pero, “¿cuál
es la reacción que yo oigo del voto: ‘muy caro’ ¿Y
quién está manteniendo la economía del país?
¿Cómo le podemos decir a esa gente que es muy caro el voto?
Yo estoy oyendo eso de ‘muy caro’ desde la administración
de Cristiani. Yo prometía el voto como embajadora, con la venia
de mi presidente, y a la hora de las horas me decía que era muy
caro”, criticó la ex funcionaria.
“Es un problema de voluntad política de todos los partidos,
no sólo del presidente y no solo de ARENA, de todos los partidos
políticos”, añadió.
Según las cifras recogidas en el informe, de los 1 millón
626 mil 36 hogares del país, el 22.3% recibieron remesas en 2004
y, de acuerdo con el Banco Central de Reserva (BCR), El Salvador recibió
también durante el año pasado 2 mil 547 millones de dólares
en concepto de remesas (16.1% del PIB).
Un Estado más inclusivo
Más allá de la valoración del impacto de la migración
sobre la economía del país y sus hogares, Sandra de Barraza
resaltó también la importancia de que exista seguridad jurídica
e incentivos para que los salvadoreños puedan invertir en El Salvador
y, además, que se debe crear una política de población
con enfoque territorial.
“Aquí no hay una política de población. Tenemos
15 años de no querer hablar de ninguna política de población
y por esa razón hemos ignorado a la gente que se ha ido (…)
En El Salvador hemos expulsado una cantidad muy importante de recursos,
que se han convertido en una fuente muy importante de conocimiento, de
tecnología, de innovación, de financiamiento a nuestro desarrollo
que no se ha considerado”, indicó.
“Si vamos a enfrentar este nuevo país que tenemos con la
vieja estructura de Estado que tenemos, vamos muy mal”, criticó
además Hugo Martínez, respaldado también por Segovia,
quien sintetizó que todos en la mesa coincidían en la necesidad
de un Estado distinto para capitalizar las potencialidades de la migración.
“¡Esa es una conclusión sustantiva! ¿Y para
qué queremos un Estado distinto? Para que haga políticas
públicas distintas (…) En El Salvador, desde hace tiempos
-y aquí no sólo es un problema de los últimos gobiernos
de ARENA, es histórico- siempre se ha hecho política pública
desde una visión no participativa”, dijo el economista, que
apuntó también que para hablar de las potencialidades hay
que considerar cómo funciona la estructura de poder en el país.
Ernesto Nosthas, director general de Atención a los Salvadoreños
en el Exterior, matizó, sin embargo, la celeridad con la que pueden
alcanzarse las reformas necesarias para concebir el Estado diferente por
el que abogaron el resto de participantes.
“Tratemos de ver el fenómeno como algo que se puede abordar
por partes, en inversiones, ley de atractivos, pasito a paso, pero planteémonos
metas concretas alcanzables (…) El voto es algo muy importante,
pero hay otras formas de vinculación que ya existen y se pueden
fortalecer”, dijo el funcionario.
Una puerta para pensar en un nuevo modelo
Una de las conclusiones más contundentes que se derivan del informe
del PNUD plantea que es necesario, a fin de aprovechar los vínculos
de la población migrante con el país, planificar el país
con un nuevo modelo de crecimiento.
“Las migraciones han contribuido a crear un El Salvador todavía
desconocido: mientras tanto, se continúa diagnosticando y planificando
un país que ya no existe”, reza uno de los apartados del
documento.
A esto, el presidente Antonio Saca ha respondido que, contrario a lo que
señala el informe, “no se trata de cambiar el modelo”
porque el país está saliendo del estancamiento económico,
ya que, según las proyecciones gubernamentales, el crecimiento
será del 2.8% para este año.
Para Sol, en cambio, la experiencia indica lo contrario. “El modelo
económico -tengo algunos años diciéndolo, de estar
sola diciéndolo en el ambiente- no está funcionado. No está
funcionando para lo que queremos que funcione, que es para reducir la
pobreza”, dijo.
Según Sandra de Barraza, en cambio, el solo planteamiento que se
sostiene en el informe parte de un error: “No estoy de acuerdo cuando
William, con énfasis, plantea que estamos planificando un país
que ya no existe. El gran problema es que nunca hemos planificado el país
que existe. Y esa es una gran debilidad”.
Pese a esto, la economista consideró también que el contenido
del informe constituye una base para considerar la importancia de los
salvadoreños en el exterior como un insumo no solo para la economía,
sino también “como un insumo en consultoría, tecnología
y experiencia”.
“El país tiene desafíos en términos de reforma
político-institucionales, desafíos en términos de
revisar a fondo su modelo de crecimiento, y tiene también desafíos
desde el punto de vista de la responsabilidad de los diferentes actores
(…) Nosotros sentimos que aquí (con el informe) lo único
que se ha abierto es un nuevo espacio de discusión sobre bases
más amplias de las que de alguna manera han prevalecido en el debate
de estos tres temas hasta ahora”, sostuvo Pleitez.
Segovia respaldó que es indispensable poner el tema migratorio
en el centro de la discusión sobre la democracia en El Salvador:
“Al final de eso estamos hablando. Cuando hablamos de políticas
públicas participativas, estamos hablando de cómo este departamento
15, como le llama el informe, contribuye o se utiliza para profundizar
democracia. Creo que ahí está el fondo”.
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