ALC
Un organismo de cooperación internacional demandó de las Organizaciones Basadas en la Fe (OBF), una teología de seguridad humana en el contexto del alto índice de armamentismo que tiene la región mesoamericana y criticó un “discurso confuso” de las iglesias sobre este tema.
Susana Barrera
San Salvador, lunes, 7 de diciembre de 2009
Según el Informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009-2010, se establece la región como la más peligrosa en el mundo.
“De parte de las iglesias se puede hacer mucho…trabajar en la concientización y la prevención del uso de armas… trabajar en la demanda y no en la oferta”, sugirió Peter Brune, principal asesor del Programa Centroamericano para el Control de Armas Pequeñas y Ligeras (CASAP).
Brune retó a las iglesias a incidir en el negocio de las armas trabajando con un enfoque de una teología de seguridad y de protección a la vida. Les instó a que se unan al Tratado de Gotemburgo que llama a un compromiso por la vida, en la participación eclesial en los países productores de armas, así como establecer diálogos entre los actores, incluyendo los del nivel político.
La posición de Brune fue conocida en el marco del III Encuentro de la Red Inter-religiosa Mesoamericana –Religiones por la Paz, que se celebra en San Salvador, El Salvador.
Los obispos Oscar Maradiaga, cardenal de Honduras y Martín Barahona, primado de la Comunión Anglicana, coincidieron en que la producción de armas es un negocio muy lucrativo y de hipocresía. “El sistema de armas está orientado a la muerte en contraste con un sistema religioso orientado a la vida”, dijo Barahona.
En ese contexto, Flavio Conrado, consultor juvenil de Religiones por la Paz, presentó la campaña de desarme “Abajo Las Armas”, como una cruzada de seguridad compartida que se desarrolla en varios países de Mesoamérica.
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