El Pais
Ha sido importante fuente
de reflexión el Informe sobre Desarrollo Humano 2008 para el Valle del
Cauca, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que he
retomado en varias ocasiones en esta columna porque impone grandes
retos a nuestra sociedad, que podrían resumirse en superar la falta de
confianza, de inclusión y la desigualdad para ser una sociedad más
viable. Desigualdad a la cual se refirió el presidente de la
Corporación Andina de Fomento, Enrique García, en el Simposio
Microfinanzas y Construcción de Paz, al afirmar que en América Latina
todavía tenemos uno de cada tres ciudadanos en estado de pobreza.
A la par de esta realidad, algunas
voces señalan la dificultad que tenemos en nuestro entorno para
trabajar unidos en propósitos comunes. Circunstancia que desde que
tengo memoria viene planteándose. Recuerdo cuando escuchaba de mis
mayores las dificultades para consensuar la conexión al Pacífico con el
interior del país por el centro del Valle.
A pesar de que esta convicción anida en
algunos, en esta misma columna he puesto de presente algunos de muchos
ejemplos de trabajo colectivo como la Comisión Regional de
Competitividad, el Centro de Eventos Valle del Pacífico, el Bloque
Parlamentario, que agrupa los congresistas del Valle; la Estrategia de
Promoción de Región ‘El Valle nos toca’, el programa de adopción y
recuperación de espacios públicos, el Observatorio Económico y Social
del Valle, el Comité de Turismo, el ‘Cluster’ de la construcción, la
Comisión Vallecaucana por la Educación, el Comité de Responsabilidad
Social y Empresarial de la Andi y los trabajos del colectivo
Universidad-empresa.
Sobre lo que no cabe duda es de la
necesidad de hacer un esfuerzo mayor y para ello es indispensable
identificar las áreas de interés regional de carácter general y a
partir de ellas edificar escenarios de confianza que permitan una
sociedad más igualitaria, incluyente y con proyectos de trabajo común.
Para lograrlo se requieren dos cosas
fundamentales: primero, una visión estratégica, la cual se ha venido
construyendo a través de distintas iniciativas, la última en la
Comisión Regional de Competitividad, y, segundo, alineación entre los
distintos actores. Luego de esto, es necesario definir
responsabilidades específicas entre los líderes de los diferentes
sectores en las tareas del desarrollo regional dependiendo de las
fortalezas de cada quien. Pero todos apoyando el buen logro de los
objetivos y las metas.
Como no hay más tiempo qué perder, al
iniciar este año se hace necesario transitar el camino que nos permita
construir una cultura de la unión, entendiendo que no se trata de
convocar a la unión per se, sino de empezar a mostrar hechos y acciones
concretas en procura de ese buen propósito. En ese orden de ideas, lo
deseable sería una convocatoria amplia e incluyente desde distintos
sectores: gubernamental, académico, fundacional y empresarial, para
conocer a fondo la visión estratégica, el plan de acción y los casos
exitosos de liderazgo colectivo que cada entidad adelanta y proponer
otros donde se requiere el concurso de los demás para alcanzar los
objetivos propuestos.
De esta manera será más fácil trabajar
en propósitos comunes, fundamentales para nuestro bienestar y
desarrollo, y dar a conocer nuestro valioso capital social.
Return to the list <<<<<