PNUD
En el vigésimo aniversario del Informe sobre Desarrollo Humano se presentan tres nuevos e innovadores índices
Naciones Unidas, Nueva York, 4 de noviembre de 2010. El Informe sobre Desarrollo Humano 2010, presentado hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), destaca tres nuevos e innovadores indicadores que complementan el tradicional Índice de Desarrollo Humano (IDH). Se trata del IDH ajustado por la Desigualdad, el Índice de Desigualdad de Género (IDG) y el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM). “Estas nuevas mediciones constituyen avances metodológicos de gran envergadura capaces de poner de relieve los problemas y logros de un país y ayudar a formular nuevas ideas y políticas que pueden mejorar la vida de la gente”, señala Jeni Klugman, autora principal del Informe.
El Informe de 2010, La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano, presenta el IDH ajustado por la Desigualdad (IDH-D), una medida del desarrollo humano que toma en cuenta dicho desequilibrio. En condiciones de perfecta igualdad, el IDH y el IDH-D son idénticos. El IDH de un individuo promedio es menor que el IDH global cuando existe desigualdad en la distribución de salud, educación e ingresos; mientras más bajo sea el IDH-D (y mientras más grande sea la diferencia entre éste y el IDH), mayor es la desigualdad.
“El IDH-D demuestra que pese a los logros generales en el desarrollo promedio, en muchos países todavía hay demasiadas personas que han quedado en el olvido”, plantea Jeni Klugman.
El Informe 2010 también presenta el Índice de Desigualdad de Género (IDG), una nueva medida construida sobre la misma base que el IDH y el IDH-D para destacar las diferencias en la distribución de los logros entre hombres y mujeres. Con la medición de indicadores como tasas de mortalidad materna y representación de la mujer en el parlamento, el IDG muestra que:
Entre los países de IDH alto, el que más se aleja de la igualdad de género es Qatar; entre los de IDH bajo, el más igualitario es Burundi, tal como China en el grupo de IDH medio.
“Ofrecer a niñas y mujeres las mismas oportunidades en educación, atención médica, derechos legales y representación política que tienen los hombres no sólo es justo en términos sociales, sino una de las mejores inversiones posibles en el desarrollo de toda la población”, agregó Jeni Klugman. “El IDG pretende ayudar a promover los avances en desarrollo humano al medir en forma objetiva el alcance y el impacto de las disparidades sociales constantes entre hombres y mujeres”.
El Informe de este año también presenta el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), que complementa las medidas de la pobreza basada en los ingresos. Este Índice identifica las privaciones en las mismas dimensiones que el IDH (salud, educación y niveles de vida) y muestra el número de personas multidimensionalmente pobres y las privaciones que las afectan a nivel de cada hogar. El IPM usa 10 indicadores y una familia se considera pobre si sufre carencias en más de tres de ellas. Este índice puede construirse por región, etnia y otras agrupaciones, así como por dimensión, y también es posible adaptarlo para su uso a nivel países.
Los hallazgos más importantes incluyen los siguientes:
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