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Informe sobre desarrollo humano - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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Informe 2011

Sostenibilidad y Equidad: Un mejor futuro para todos
está disponible para su descarga gratuita

Informe sobre Desarrollo Humano 2011

Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos

Comprender los vínculos

Sobre la base de las considerables interrelaciones que existen entre medioambiente y equidad a nivel mundial, exploramos los vínculos en las comunidades y los hogares. Destacamos asimismo a países y grupos que han roto el patrón, poniendo énfasis en las transformaciones de los roles de género y el empoderamiento.

Un tema crucial que surge es que los más desfavorecidos llevan una doble carga en materia de carencias. Además de ser más vulnerables a los efectos generales de la degradación medioambiental, deben enfrentar las amenazas en su entorno inmediato, por ejemplo contaminación intradomiciliaria, agua sucia y saneamiento inadecuado. Nuestro Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), adoptado en el Informe 2010 y que este año se calculó para 109 países, examina estas carencias con mayor detalle para detectar las situaciones más graves.

El IPM mide las carencias más graves en las dimensiones de salud, educación y niveles de vida y examina tanto el número de personas desfavorecidas como la profundidad de sus privaciones (figura 6). Este año, exploramos la presencia de carencias derivadas de aspectos medioambientales entre los pobres muldimensionales y sus superposiciones, una innovación en el IPM.

La perspectiva centrada en la pobreza permite examinar las privaciones de origen medioambiental en el acceso a combustibles modernos, agua potable y saneamiento básico. Estas carencias absolutas, importantes por sí mismas, constituyen además violaciones graves de los derechos humanos. Ponerles fin podría incrementar algunas de las principales capacidades al ampliar las opciones de la gente e impulsar el desarrollo humano.

En los países en desarrollo, al menos seis personas de cada 10 se ven afectadas por una de estas tres privaciones ambientales y cuatro de cada 10 sufren dos o más. Tales carencias son especialmente graves entre los pobres multidimensionales y más de nueve de cada 10 de estos se ven afectados por al menos una de ellas. En la mayoría se superponen: ocho de cada 10 pobres en varias dimensiones simultáneas tienen dos o más y casi uno de cada tres (29%) carece de las tres. Estas privaciones ambientales contribuyen de manera desproporcionada a la pobreza multidimensional y explican 20% del IPM, incluso por sobre su ponderación de 17% en el índice. En la mayoría de las naciones en desarrollo, la mayor falencia es el acceso a combustible para cocinar, mientras que la falta de agua es la necesidad más gravitante en varios Estados Árabes.

HDR_2011_ES_Figure6

Para comprender mejor las privaciones ambientales, analizamos el comportamiento de determinados niveles de pobreza. Ordenamos a los países según la proporción de sus pobres multidimensionales que enfrenta una carencia ambiental y la proporción que enfrenta las tres. Los porcentajes de la población con carencias ambientales aumentan a la par con el IPM, aunque con gran diversidad en la tendencia. El cuadro 2 identifica a los 10 países donde los pobres muldimensionales tienen menos privaciones de origen ambiental, sobre la base de su IPM (columna izquierda). Los países con la menor proporción de pobres y por lo menos con una privación se encuentran entre los Estados Árabes y en América Latina y el Caribe (siete de los primeros 10).

De los países con la menor cantidad de pobres multidimensionales con las tres privaciones ambientales, aquellos de mejor desempeño se concentran en Asia Meridional —cinco de los primeros 10 (cuadro 2, columna derecha). Varias de estas naciones redujeron alguna de las carencias de origen medioambiental, en especial el acceso a agua potable, aun cuando otras siguen siendo muy graves. Y cinco países se sitúan en ambas listas de mejor desempeño: no solo tienen una pobreza ambiental relativamente reducida, sino además, menos profunda.

HDR_2011_ES_Table2

El comportamiento en estos indicadores no necesariamente identifica la degradación y los riesgos medioambientales generales, por ejemplo en términos de la exposición a las inundaciones. Al mismo tiempo, los pobres, los más expuestos a las amenazas ambientales directas son también los que más sufren a partir del daño del medioambiente en general.

Para investigar más a fondo este fenómeno, examinamos la relación entre el IPM y las presiones impuestas por el cambio climático. Para 130 regiones administrativas definidas a nivel nacional en 15 países, comparamos los IPM específicos de determinadas zonas con los cambios en las precipitaciones y las temperaturas. En términos generales, en las regiones y lugares más pobres de estos países parecen haber aumentado las temperaturas, pero no la humedad o la sequía. Este cambio es coherente con los datos sobre los efectos del cambio climático en la pobreza de ingresos.

Amenazas medioambientales a algunos aspectos del desarrollo humano

La degradación ambiental daña en múltiples aspectos las capacidades de las personas, y más allá de los ingresos y los medios de vida, afecta la salud, la educación y otras dimensiones del bienestar.

Deterioro ambiental y sanitario: privaciones que se sobreponen

La carga de enfermedades a partir de la contaminación atmosférica e intradomiciliaria, del agua sucia y de la falta de saneamiento es mayor entre los habitantes de países pobres, en especial los grupos desfavorecidos. La contaminación intradomiciliaria mata 11 veces más habitantes de los países con IDH bajo que entre quienes viven en otros lugares. Los grupos desfavorecidos de naciones con IDH bajo, medio o alto enfrentan más riesgos por la contaminación atmosférica debido a su mayor exposición y vulnerabilidad. En países con IDH bajo, más de seis personas de cada 10 carecen de acceso directo a agua potable y cerca de cuatro de cada 10 no disponen de retretes sanitarios, situaciones que contribuyen tanto a enfermedades como a malnutrición. El cambio climático amenaza con empeorar estas disparidades debido a la propagación de males tropicales como la malaria y el dengue, y el deterioro en la productividad de los cultivos.

La base de datos sobre la Carga Mundial de Morbilidad, de la Organización Mundial de la Salud, arroja algunas conclusiones sorprendentes sobre las repercusiones de los factores medioambientales, entre ellas que el agua no potable y la falta de saneamiento e higiene se encuentran entre las 10 principales causas de enfermedades en el mundo. Cada año, los males relacionados con el medioambiente, como las infecciones respiratorias agudas y las diarreas, matan a por lo menos 3 millones de niños y niñas menores de cinco años: más que la población total de esa edad de Austria, Bélgica, los Países Bajos, Portugal y Suiza juntos.

La degradación ambiental y el cambio climático afectan los entornos físicos y sociales, el conocimiento, los bienes y las conductas. Los diversos aspectos de las desventajas pueden interactuar y agravar los efectos adversos. Por ejemplo, la intensidad de los riesgos para la salud son mayores cuando hay servicios inadecuados de agua y saneamiento, privaciones que muchas veces se dan conjuntamente. De los 10 países con las tasas más altas de mortalidad a causa de desastres ambientales, seis se encuentran también en la lista de los 10 primeros con los mayores Índices de Pobreza Multidimensional, como Angola, Malí y Níger (figura 7).

HDR_2011_ES_Figure7

Obstáculos a avances en educación entre niños desfavorecidos, en especial niñas

A pesar de la matriculación casi universal en la escuela primaria en muchas partes del mundo, persisten algunos déficits. En países con IDH bajo, casi tres de cada 10 niños y niñas en edad de cursar la primaria no están siquiera matriculados en la escuela y los que sí lo están enfrentan múltiples dificultades, algunas de origen ambiental. Por ejemplo, la falta de electricidad tiene efectos tanto directos como indirectos. El acceso a este servicio permite mejor iluminación y prolonga las horas de estudio, al igual como el uso de cocinas modernas reduce las horas destinadas a recolectar agua y leña para combustible, actividades que retardan el progreso educacional y disminuyen la matriculación escolar. Las niñas se ven afectadas con mayor frecuencia, porque son las más proclives a combinar la actividad recolectora con su escolaridad. El acceso a agua potable y saneamiento mejorado también es particularmente importante para la educación de las niñas, ya que las beneficia en materia de salud, ahorro de tiempo y privacidad.

Un aumento de 10% en el número de personas afectadas por un fenómeno climático extremo reduce el IDH de un determinado país en casi 2%, con mayores impactos en los ingresos y en los países con IDH medio

Otras repercusiones

A nivel de hogares, las privaciones ambientales pueden coincidir con condiciones más generales de estrés ambiental y restringir las opciones de las personas en una amplia gama de contextos, dificultándoles la posibilidad de ganarse la vida con los recursos naturales: la gente debe trabajar más para obtener los mismos ingresos o quizás incluso emigrar para escapar de la degradación de su entorno.

Los medios de vida que dependen de los recursos naturales consumen mucho tiempo, en especial si los hogares carecen de agua potable y combustibles modernos para cocinar. Las encuestas sobre uso del tiempo ofrecen una mirada a las desigualdades de género asociadas. Las mujeres habitualmente destinan muchas más horas que los hombres a recoger agua y leña; y también las niñas más que los niños. También está demostrado que el hecho de que las mujeres se dediquen más a estas labores les impide participar en actividades con mayor rentabilidad.

Según se sostenía en el Informe de 2009, la movilidad, que permite a la gente elegir el lugar donde vivir, es importante para ampliar las libertades de las personas y obtener mejores resultados. Sin embargo, la migración es riesgosa debido a las trabas jurídicas. Es difícil calcular la cantidad de personas que se trasladan para escapar a las presiones ambientales, porque inciden otros factores, como la pobreza. No obstante, algunos cálculos realizados apuntan a niveles muy altos.

Es posible que exista un vínculo entre estrés ambiental y mayor probabilidad de que ocurran conflictos. Sin embargo, el nexo no es directo y está influenciado por factores contextuales y de economía política más amplios que hacen vulnerable a la sociedad, los individuos y las comunidades a los efectos de la degradación ambiental.

Los efectos desestabilizadores de los fenómenos meteorológicos extremos

Junto con las perjudiciales amenazas crónicas, la degradación ambiental puede aumentar la probabilidad de que ocurran fenómenos climáticos extremos con efectos desestabilizadores. Según se desprende de nuestro análisis, un aumento de 10% en el número de personas afectadas por estos fenómenos reduciría el IDH de un determinado país en casi 2%, con mayores impactos en los ingresos y en los países con IDH medio.

Pero la carga no es compartida de manera pareja: el riesgo de lesiones o muerte debido a inundaciones, fuertes vientos y deslizamientos de tierra es mayor para niños y niñas, mujeres y ancianos de ambos sexos, y especialmente para los pobres. La chocante desigualdad de género de los desastres naturales sugiere que las disparidades en la exposición —al igual que en el acceso a recursos, capacidades y oportunidades— perjudica sistemáticamente a algunas mujeres al hacerlas más vulnerables.

Los niños y niñas sufren de manera desproporcionada los embates climáticos debido a que los efectos permanentes de la desnutrición y la falta de escolaridad limitan sus futuras perspectivas. Los datos de muchos países en desarrollo muestran que crisis transitorias en los ingresos pueden ser motivo para que los hogares retiren a sus hijos e hijas de la escuela. En general, son diversos los factores que condicionan el nivel de exposición de las familias a las crisis y su capacidad de hacerles frente: el tipo de crisis, la condición socioeconómica, el capital social y el apoyo informal, la equidad y eficacia de la ayuda y las labores de reconstrucción.

Empoderamiento: opciones reproductivas y desequilibrios políticos

Los cambios en los roles de género y el empoderamiento permiten a algunos países y grupos mejorar la sostenibilidad y la equidad medioambiental, promoviendo el desarrollo humano.

Equidad de género

Nuestro Índice de Desigualdad de Género (IDG), que este año fue actualizado para 145 países, muestra cómo las restricciones a la salud reproductiva contribuyen a la desigualdad de género. Se trata de un tema importante, porque en los países donde existe un control efectivo y universal de la reproducción, las mujeres tienen menos descendencia, con los beneficios que ello implica para la salud materna e infantil y para la reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, en Cuba, Mauricio, Tailandia y Túnez, donde tanto los servicios de salud reproductiva como los anticonceptivos están disponibles sin restricción, las tasas de fecundidad se sitúan por debajo de los dos nacimientos por mujer. Sin embargo, en el mundo persisten muchas necesidades no satisfechas en este ámbito y los datos sugieren que si todas las mujeres pudieran ejercer sus derechos reproductivos, el crecimiento demográfico se reduciría lo suficiente para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero a niveles más bajos que los actuales. Se calcula que de atenderse las necesidades de planificación familiar no cubiertas de aquí a 2050, las emisiones mundiales de dióxido de carbono se reducirían hasta en 17% por debajo de sus niveles actuales.

El IDG examina asimismo la participación de las mujeres en la toma de decisiones políticas y destaca que, en todo el mundo, van a la zaga de los hombres en este aspecto, especialmente en África Subsahariana, Asia Meridional y los Estados Árabes. Dicha situación tiene enormes consecuencias para la sostenibilidad y la equidad. Debido a que las mujeres suelen hacerse cargo mayoritariamente de la recolección de leña y agua y son las más expuestas a la contaminación intradomiciliaria, resienten más que los hombres las decisiones relacionadas con los recursos naturales. Estudios recientes revelan que no solo importa la participación de la mujer, sino también cómo —y cuánto— participan. Y puesto que a menudo ellas se preocupan más por la ecología, apoyan las políticas ambientales y votan por líderes que también lo hacen, su mayor intervención en la política y en organizaciones no gubernamentales podría ser de beneficio para los asuntos ambientales y tener efectos multiplicadores en todos los Objetivos de desarrollo del milenio.

Estos argumentos no son nuevos, pero ratifican el valor de ampliar las libertades reales de la mujer. Por consiguiente, su participación en la toma de decisiones tiene valor tanto intrínseco como una importancia decisiva a la hora de abordar la equidad y la degradación ambiental.

Atender las necesidades de planificación familiar no cubiertas de aquí a 2050 reduciría las emisiones mundiales de dióxido de carbono hasta en 17% por debajo de sus niveles actuales

Disparidades de poder

Según se sostiene en el Informe de 2010, el empoderamiento tiene múltiples facetas e incluye la democracia formal y de procedimientos a escala nacional y los procesos participativos a escala local. Se ha demostrado que el empoderamiento político en el ámbito nacional y subnacional mejora la sostenibilidad medioambiental. Y aunque el contexto es importante, los estudios muestran que las democracias suelen rendir más cuentas a los electores y tener mayores probabilidades de apoyar libertades civiles. Sin embargo, un desafío crucial en todas partes es que incluso en los sistemas democráticos, las personas más afectadas por la degradación ambiental suelen ser las que están en peor situación y tienen menos poder; por tal motivo, las prioridades políticas no reflejan sus intereses y necesidades.

Existen pruebas contundentes de que la desigualdad de poder, mediada por las instituciones políticas, incide en los resultados medioambientales en diversos países y contextos. Esto significa que los pobres y otros grupos desfavorecidos se ven afectados de manera desproporcionada por las consecuencias de la degradación ambiental. Nuevos análisis realizados para este Informe, que abarcan unos 100 países, confirman que hay una asociación positiva entre mayor equidad en la distribución del poder, en su sentido más amplio, y mejores resultados medioambientales, como acceso a agua y menos degradación del suelo, además de menor mortalidad debido a la polución atmosférica e intradomiciliaria y el agua contaminada, entre otros, lo que sugiere que hay un amplio margen de acción en materia de sinergias positivas.

Existen muchas posibilidades prometedoras con la expansión del suministro de energía sin que ello implique imponer un fuerte costo ambiental

Secciones del resumen del Informe 2011

  • Perspectiva general: ¿Por qué sostenibilidad y equidad?
  • Patrones y tendencias, avances y perspectivas
  • Comprender los vínculos
  • Sinergias positivas: estrategias beneficiosas para el medioambiente, la equidad y el desarrollo humano
  • Reconsiderar nuestro modelo de desarrollo: motores para el cambio

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