1.3. Configurar un equipo IDH y las estructuras vinculadas

Establecer las principales estructuras asociadas con la producción del IDH, incluyendo las estructuras de gestión, el principal equipo nacional o regional del informe (equipo IDH), y las alianzas internas y los mecanismos consultivos (tabla 1). Aunque los nombres de las entidades específicas puedan variar, estos tipos de estructuras han sido utilizados en la mayoría de procesos IDH. Dependerá de la institución principal, el equipo IDH, el comité de dirección, o algunas de las otras entidades que hayan recibido la autoridad ejecutiva para determinar qué mecanismos son los más adecuados para un contexto en concreto.

Tabla 1: Organigrama del Equipo IDH y estructuras relacionadas
Estructuras de gestión Institución principal (gobierno, institución independiente, o PNUD) Comité de dirección (supervisión del proceso IDH, aporte político)
Equipo principal del informe nacional o regional Líder del equipo (puede ser el/la autor/a principal) Representante institucional Principal(es) autor(es) Investigadores y analistas (especialista en género, experto/a en estadística, etc.) Coordinador/a (supervisión de los plazos) Editores de contenidos y correctores
Alianzas internas y mecanismos consultivos Comité asesor (control de calidad) Grupo de lectores y revisores Grupos de validación Grupo de seguimiento

1. Después de la deliberación con homólogos nacionales y regionales, y otras partes clave, establecer estructuras de gestión.

Elaboración de términos de referencia para cada una de las entidades que se vayan a crear.

La institución principal es la responsable de la supervisión del proceso del informe y de mediar con los asesores, consultores y expertos adecuados, incluyendo los actores institucionales. Existen distintas posibles configuraciones (cuadro 1).

Los IDH regionales suelen compilarse habitualmente en base a la investigación y el análisis llevado a cabo por el PNUD y por expertos externos. Al igual que en el caso de los IDH nacionales, podrían publicarse documentos contextuales independientes, pero la experiencia sugiere que el texto de los informes sea redactado por o a través de equipos internos regionales para garantizar la consistencia con los objetivos de las Direcciones Regionales o los Centros Regionales.

La identidad de la institución principal en un proceso de IDH nacional dependerá de las exigencias impuestas por el contexto del país en cuestión. A continuación, se describen tres posibles planteamientos estructurales. El principio del apoderamiento local asume que los actores nacionales deben ser los principales impulsores del proceso IDH. Por lo tanto, independientemente de la solución adoptada, es importante que los actores locales tengan voz en todas y cada una de las fases.

  • • Un proceso IDH liderado por el gobierno: Esta estructura es especialmente adecuada en el caso de los IDH subnacionales en los que los gobierno locales, en coordinación con el gobierno nacional, se comprometen con el enfoque de desarrollo humano en la preparación de los planes de desarrollo. Véase, por ejemplo, el IDH subnacional de la India. Si la Oficina de País del PNUD apoya el proceso y si se prevé que el producto final lleve el logotipo del PNUD, tanto si el informe es subnacional como nacional, el PNUD debería comprometerse activamente para garantizar que las consultas sean inclusivas, incluir distintas perspectivas y asegurar la integridad metodológica. Con ello se ayudaría a lograr un apoderamiento local. Habitualmente, en estos casos se suele optar por un proyecto de ejecución nacional del PNUD como vía para lograr apoyo económico y técnico.
  • Un proceso liderado por una institución independiente: Esta estructura está especialmente recomendada en los casos en los que las instituciones académicas de nivel nacional y organizaciones de investigación privadas interdisciplinares e independientes tengan las capacidades y la sensibilidad necesarias para aplicar y promover el enfoque de desarrollo humano. La Oficina de País del PNUD debería confirmar que se realizan consultas inclusivas en los términos de referencia para la preparación del informe y debería actuar como enlace entre la institución y el gobierno. La formación del equipo del IDH puede ser una importante contribución del PNUD para garantizar la adecuada aplicación del enfoque de desarrollo humano. Habitualmente, en estos casos se suele optar por un proyecto de ejecución nacional del PNUD o de ejecución directa del PNUD como vía para lograr apoyo económico y técnico.
  • • Un proceso liderado por el PNUD: En este planteamiento, la Oficina de País del PNUD tiene la responsabilidad directa de garantizar la inclusividad de las consultas, la integridad y la calidad de la metodología de investigación y las deliberaciones habituales con el gobierno. Este planteamiento está recomendado si las capacidades nacionales son débiles (por ejemplo, en países en crisis) o si la Oficina de País espera establecer un análisis de políticas y una capacidad de investigación (por ejemplo, a través de la creación de una unidad de políticas). En este caso, es más recomendable un proyecto de ejecución directa del PNUD.
  • Asimismo, un planteamiento combinado podría resultar efectivo en ciertas situaciones, como en el caso del IDH 2008 de Turquía, Youth in Turkey, donde el Gobierno no participó significativamente al principio, aunque estuvo siempre informado, pero sí se convirtió posteriormente en un participante activo en la fase de seguimiento, gracias a una fuerte campaña mediática.

El comité de dirección es el mecanismo más importante a nivel político. Es un órgano decisorio que coordina el proceso del IDH y tiene la máxima responsabilidad para la producción, el lanzamiento, la promoción y el seguimiento del IDH. Habitualmente, cuenta con un/a alto/a representante de cada organización principal que patrocina el IDH, incluyendo el gobierno, organizaciones o grupos nacionales significativos, el PNUD, otras agencias de Naciones Unidas, etc. No obstante, para lograr el apoderamiento nacional es necesario que la composición del comité de dirección sea inclusivo. Por lo tanto, la participación en el comité debería extenderse más allá del gobierno o del PNUD para lograr una representación significativa nacional o regional de las comunidades, los expertos técnicos en el ámbito del tema del informe, y de las organizaciones no gubernamentales y sociales. La participación inclusiva del comité puede ser fundamental a la hora de evaluar las sensibilidades políticas, enarbolar el enfoque de desarrollo humano y fomentar la aceptación por parte de los políticos, incluyendo al analizar de las actuales políticas sociales y de desarrollo, paso que podría resultar crucial. De hecho, la inclusividad debería ser una de las características de todas las estructuras del IDH, incluyendo el equipo principal del IDH (cuadro 2). El comité de dirección debería eventualmente servir para fomentar las alianzas que puedan promover la integración de los resultados y las recomendaciones del informe en las políticas nacionales o regionales, y contribuir a las capacidades nacionales y regionales para debatir y analizar cuestiones de desarrollo sustanciales. La efectividad del comité dependerá de los participantes: preferentemente, personas con experiencia en la toma de decisiones, que no estén políticamente demasiado comprometidas y que posean cierta perspectiva en el tema del informe y el enfoque de desarrollo humano.

El éxito del producto del IDH depende en gran medida de los participantes en el proceso del IDH y, especialmente, la capacidad del equipo principal del IDH para interpretar las condiciones locales en términos de conceptos y principios de desarrollo humano, y para reconocer el vínculo entre cuestiones de desarrollo humano y proceso económico y social.

Por este motivo, y debido a que la participación es fundamental a la hora de lograr un apoderamiento colectivo del proceso del IDH, la comunidad del IDH debería ser variada e inclusiva. El objetivo debería ser promover una plataforma para comprometerse con las diversas perspectivas y preocupaciones de todos los actores parte y con alternativas prácticas para resolver cuestiones de desarrollo, y para empujar las fronteras del pensamiento sobre el desarrollo a nivel nacional o regional. El diálogo es esencial en este proceso. Un IDH debería reflejar un intercambio saludable de puntos de vista y promover un debate constructivo.

Por lo tanto, es importante garantizar que los miembros del equipo principal del IDH y los participantes en las estructuras vinculadas compartan un compromiso por la apertura de miras, los debates en profundidad desde varias perspectivas que pudieran ser diametralmente opuestas y podrían, en ocasiones, ser claramente contraria a la opinión dominante o mayoritaria. Aunque un IDH podría reflejar un consenso entre los actores parte sobre muchas cuestiones, un informe no tiene que ser necesariamente un documento de consenso en el que todos los actores parte hayan tenido que alinear sus distintos puntos de vista. Un análisis equilibrado que sea sólido, orientado a las soluciones, y esté basado en datos actualizados y de calidad es el mejor argumento contra las críticas, incluyendo las de aquellos que tienen miedo a las innovaciones.

Un IDH logra el apoderamiento nacional o regional gracias a que está basado en el país o en la región en cuestión, porque se basa en los actores de desarrollo y las capacidades locales, y porque es la culminación de unas consultas inclusivas entre actores partes de toda índole. El apoderamiento nacional o regional y una amplia participación ayudan a garantizar que un IDH responda a las necesidades y las expectativas locales. Implica un compromiso para ampliar el diálogo, acompasando distintas perspectivas. Un informe basado en las perspectivas nacionales inspira confianza en el IDH como fuente de políticas centradas en las alternativas de desarrollo.

Tanto si se está llevando a cabo una consulta sobre el tema del informe, constituyendo un grupo de asesores técnicos, revisores o lectores, solicitando contribuciones para la redacción del informe, buscando financiación o realizando una encuesta de opinión de los grupos de trabajo o del público en general, todos los esfuerzos deberían hacerse de forma que reflejen los distintos intereses y puntos de vista, y la mayor alineación sectorial e institucional posible, incluyendo al público objetivo del informe. La participación también debería caracterizarse por un equilibrio de género, y de grupos poblacionales y áreas geográficas dentro de la comunidad nacional o regional.

Por estos motivos, la participación, entendida en su sentido más amplio, debería ser considerada un elemento permanente en todas las fases del proceso del IDH, incluyendo la revisión de aspectos particulares del informe o de los borradores elaborados. Las iniciativas periódicas de formación, reuniones y consultas públicas, talleres, retiros, mesas redondas, sesiones de lluvia de ideas, iniciativas participativas de recopilación de información, la creación de canales y redes sociales, y la publicación de boletines regulares para informar a los socios y actores parte sobre el estado del proceso IDH se encuentran entre las muchas actividades que podrían ayudar a promover una amplia participación y el compromiso tanto en el informe como en todo el proceso. Naturalmente, estas iniciativas apoyan la estrategia de comunicación y medios que debería ser parte del proceso IDH. De hecho, la participación y la promoción van de la mano, y son considerados elementos intrínsecos de cada uno de los módulos, desde el principio hasta el final de proceso del IDH.

Asimismo, el feedback ofrecido por los actores parte a través de dichos foros es esencial a la hora de definir el enfoque y los mensajes del informe. El IDH debe ser por y para los habitantes del país o la región en cuestión. La efectividad de un IDH se reduce si se considera un documento interno del PNUD, en el que se recogen posturas internas o está dirigido por la agenda de los donantes o de un grupo ajeno a las necesidades del país o la región. El PNUD y el gobierno deberían ser considerados socios fundamentales, pero el proceso del IDH debería ser imparcial. Esta imparcialidad permite que los actores parte tengan la libertad de matizar su apoyo de los principales mensajes del IDH, promoviendo además con ello un debate comprometido. Debido a que la principal característica de cualquier estrategia de promoción debería ser lograr un compromiso lo más amplio posible, especialmente de las personas que puedan influir en las políticas, la credibilidad y la solidez técnica deberían ser un objetivo primordial.

Muchos equipos principales del IDH han llevado a cabo iniciativas innovadoras para garantizar la amplia participación y el apoderamiento nacional. Entre estas actividades cabe destacar los esfuerzos del equipo de Kosovo del INDH 2002 para incluir a representantes de varias comunidades étnicas. Informe sobre Desarrollo Humano 2005 Chhattisgarh, IDH subnacional de la India, que demostró cómo utilizar una metodología participativa como punto de partida para todo el proceso del IDH. Dependiendo de los recursos disponibles y del número de habitantes, la participación podría conllevar solo unos pocos talleres con expertos destacados y representantes de los grupos relevantes, o unas consultas extensivas con decenas de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, y miles de personas. Uno de los IDH de Colombia ofrece un buen ejemplo de este último planteamiento.

Los términos de referencia para el comité de dirección deberían definir los objetivos de la labor del comité. Estos hitos deberían reflejar:

  1. la periodicidad de las reuniones del comité y las circunstancias bajo las que el comité podría celebrar reuniones especiales (resolución de disputas, cuellos de botella inesperados en el proceso, incidencias con la idoneidad del proceso de consulta, etc.);
  2. las responsabilidades del comité en la aprobación o determinación de la elección del tema del IDH, las líneas maestras del informe, el marco temporal y el plan de trabajo, y el proceso de consulta;
  3. las responsabilidades del comité en la revisión de los resultados iniciales del informe y el primer borrador;
  4. la autoridad del comité sobre las decisiones relativas a trabajos adicionales;
  5. las responsabilidades del comité en la aprobación del borrador final; y
  6. las responsabilidades del comité en la definición de la estrategia de distribución y la estrategia de promoción.

2. En cooperación con el comité directivo, establecer el equipo principal del IDH nacional o regional que se encargará de la redacción del informe.

El equipo del IDH incluye algunos o todos los siguientes elementos:

  • En cooperación con el comité de dirección, elegir al/a la líder del equipo, que será responsable de la supervisión de la preparación del informe en el día a día.
  • El/la representante suele formar parte habitualmente de la Oficina de País, la Dirección Regional o el Centro Regional del PNUD. El/la representante es responsable de la interacción cotidiana entre la Oficina de País, la Dirección Regional o el Centro Regional del PNUD, y la institución principal y el equipo del IDH nacional o regional.
  • En consulta con el comité de dirección, el/la representante institucional, la institución principal y los principales socios nacionales o regionales, incluyendo a la Oficina de País, la Dirección Regional o el Centro Regional del PNUD, elegir al/a los autor(es) principales y coautores. A la hora de elegirlos, se podría dar prioridad a expertos locales de reconocido prestigio, ya que con ello se podría reforzar el apoderamiento local, aunque no tiene por qué ser una condición indispensable. Lo más importante son los criterios sustantivos, incluyendo el conocimiento del tema y el contexto local, la reputación profesional y las habilidades técnicas. Los autores, y otros expertos y consultores que participen en la redacción del informe tendrán independencia intelectual y se espera que muestren objetividad frente a los argumentos y conclusiones del informe. El PNUD no ejerce ningún control editorial sobre el informe y las opiniones expresadas por los autores no tienen que reflejar necesariamente las posturas del PNUD. El/la autor/a principal debería reunirse regularmente con el comité asesor, así como con otros miembros del equipo principal del IDH, para obtener asesoramiento y feedback. En algunos casos, el/la autor/a principal y el/la líder del equipo pueden ser la misma persona.
  • El grupo principal de investigadores y analistas debería incluir un/a especialista en cuestiones de género. También debería contar con un/a experto/a en estadística capaz de trabajar con el Índice de Desarrollo Humano y tratar otras cuestiones con trasfondo estadístico.
  • En consultas con el comité de dirección, el/la representante institucional, la institución principal y el/la líder del equipo designan a un/a coordinador/a para monitorizar los plazos de producción. El/la coordinador/a debería estar relacionado/a con el representante institucional o trabajar en la institución principal.
  • En colaboración con el comité de dirección y el/la líder del equipo, elegir editores y correctores profesionales para los contenidos.

3. Después de deliberar con homólogos nacionales y regionales, y otras partes clave, además de con las estructuras de gestión interna, establecer alianzas internas y mecanismos consultivos.

Redactar los términos de referencia para cada una de las entidades que se vayan a crear. Estos mecanismos podrían incluir:

  • El comité asesor es el mecanismo más importante a nivel intelectual. Su función principal es garantizar la calidad del IDH. Ofrece puntos de vista temáticos y asistencia a la hora de enmarcar los contenidos principales del informe. También realiza aportaciones técnicas a la metodología del informe y sobre los planteamientos que haya que adoptar en el análisis, especialmente en términos de interés nacional o regional, y debates abiertos en el país o la región. El comité suele contar con académicos y líderes de opinión del país y de la región, así como con representantes de las organizaciones participantes con un claro interés y experiencia en el tema del informe y en cuestiones relacionadas. El comité podría basarse en consultas con el equipo del Informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y con personas y organizaciones que trabajen en la Evaluación Común para el País, el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Documento de estrategia de la lucha contra la pobreza. Dado que los actores parte están bien representados, el comité ayuda a garantizar la credibilidad y asegurar que los contenidos del informe no se conviertan en un instrumento para una única entidad, sino que el apoderamiento sea colectivo.
  • El grupo de lectores y revisores (en ocasiones conocido como el grupo de trabajo técnico) examina los borradores de los elementos y el material de referencia (incluyendo documentos técnicos y estudios aportados por los consultores y otros expertos) y ofrece un feedback conceptual y técnico general, incluyendo correcciones de deficiencias y errores. Garantiza que el análisis se base en los datos más fiables existentes en cada momento dentro del país o la región, o en otros lugares, y ofrece una evaluación realmente objetiva de la situación. Los miembros de este grupo suelen tener experiencia en varias áreas relevantes para el tema del informe. Algunos miembros del grupo también son miembros del comité asesor, incluso el grupo podría estar formado íntegra o parcialmente por miembros del comité asesor.
  • Los grupos de validación son una de las se innovaciones que han adoptado los equipos del IDH para probar las hipótesis y los resultados entre el gran público. Estos métodos podrían incluir talleres locales, nacionales o regionales, reuniones con ciudadanos, grupos de debate y círculos de lectores para personas de áreas remotas. El INDH 2001 de Bulgaria ofrece un buen ejemplo de todo lo anterior.
  • El grupo de seguimiento ayuda a dar forma y a implementar la estrategia de divulgación, comunicación, promoción y monitorización de la repercusión. El grupo suele incluir habitualmente representantes del comité de dirección, el comité de asesoramiento y el grupo principal de investigadores y analistas, además de personas que promueven el IDH pertenecientes al sistema educativo, el sector privado, los medios de comunicación, grupos de mujeres, asociaciones comunitarias y otros actores del público objetivo del informe.