1.4. Iniciar la divulgación

1.Empezar a construir alianzas de desarrollo y otros procesos consultivos que abarquen todo el espectro de principales socios externos.

La divulgación conlleva afianzar lazos con socios clave, incluyendo actores nacionales, regionales e internacionales que estén especializados o tengan un interés en el tema o las cuestiones relacionadas que se vayan a examinar en el informe. El planteamiento también debería incluir a actores relevantes de los medios y canales de comunicación. La divulgación debe ser continua. Eventualmente, la divulgación debería apoyar una estrategia de comunicación y medios. Considerar las líneas maestras de estas estrategias durante las fases iniciales. Comenzar ya desde entonces a sacar partido a cada oportunidad de captar la atención de socios, actores parte y medios de comunicación sobre las cuestiones que se vayan a tratar en el informe.

Estas alianzas y procesos ayudan a generar interés público y a movilizar recursos. Sirven como mecanismos para la monitorización de la repercusión y para una promoción y un seguimiento continuados en el tiempo de las recomendaciones políticas del IDH y, en general, del desarrollo humano. La creación de estas comunidades de desarrollo humano está siendo fomentada en todos los países, además de en las redes regionales capaces de impulsar intercambios de datos, análisis, experiencias y buenas prácticas entre las distintas regiones. La red de desarrollo humano de Filipinas es una buena muestra de ello.

  • La Oficina de País, la Dirección Regional o el Centro Regional del PNUD debería ser uno de los socios del proceso IDH. Pueden desempeñar un papel importante a la hora de convocar y facilitar la configuración del equipo IDH; ofrecer orientación, asesoramiento y formación (cuadro 3); canalizar la experiencia y las buenas prácticas internacionales; y apoyar la promoción y el seguimiento. Asimismo, pueden ayudar a establecer vínculos con los gobiernos locales y nacionales, y otros actores clave. Dadas las responsabilidades de revisión y respaldo del PNUD, la Oficina de País, las Direcciones Regionales, los Centros Regionales y la HDRO deben estar informados en los momentos críticos del proceso del IDH.
  • La preparación y formación de los miembros del equipo IDH debería realizarse lo antes posible dentro de la preparación del proceso, por ejemplo, a través de talleres participativos, seminarios y cursos sobre conceptos, principios, instrumentos y medidas de desarrollo humano y sobre aplicaciones políticas. El caso de Afganistán representa un buen ejemplo de este elemento clave del proceso. Los principales actores, socios y personal del PNUD deberían recibir también orientación sobre el tema del IDH. Los miembros del comité de dirección deberían estar al corriente de las complejidades del proceso IDH y el valor añadido que aporta el enfoque de desarrollo humano.

    Se anima a que las Direcciones Regionales y los Centros Regionales promuevan intercambios regulares de experiencia y oportunidades formativas entre los equipos IDH y los socios relevantes que participen en la elaboración de los IDH nacionales y regionales. La HDRO podría facilitar intercambios de personal con vistas a impulsar el desarrollo de capacidad. Los cursos en línea patrocinados por el PNUD están disponibles y es fácil acceder a ellos. También existen ocasionalmente cursos a nivel regional y en numerosos países que podrían contribuir directamente al entendimiento y la apropiación de las metodologías de desarrollo humano.

  • Comprometerse en consultas tempranas con el gobierno. El gobierno y las instituciones respaldadas por éste deberían ser consideradas aliados en la recopilación de datos y en el diálogo sobre enfoques políticos alternativos. De hecho, como principal arquitecto de las políticas públicas, se debería animar al gobierno a que se convierta en un socio abierto y voluntarioso, listo para respaldar el proceso IDH, para ser receptivo ante la promoción de áreas relacionadas con el tema del informe y para implementar las recomendaciones del informe.
  • Afianzar alianzas con instituciones locales, nacionales e internacionales que participen o estén interesadas en las cuestiones y los temas que se vayan a tratar en el IDH. Los vínculos con estas instituciones serán esenciales durante la recopilación de datos, la redacción del informe, y la difusión y la promoción del mismo.
  • Establecer contactos con un amplio espectro de profesionales, investigadores, politólogos, agencias de estadísticas y expertos en estadística que puedan garantizar la corrección de los cálculos de los principales indicadores, líderes académicos, asociaciones de profesionales, grupos de expertos y otros expertos individuales.
  • La participación de otros actores parte — comunidades locales (por ejemplo, a través de grupos de enfoque), líderes académicos, cargos de los gobiernos locales, organizaciones de la sociedad civil, trabajadores sociales, asociaciones rurales, representantes de grupos de población marginados, sindicatos, políticos y parlamentarios, medios de comunicación locales, sector privado, etc. — es igual de importante para el intercambio de información, la consideración de todas las opciones políticas y la implementación de las recomendaciones. (Véase el módulo investigación y análisis para obtener más información al respecto.)
  • También se deberían establecer vínculos con los procesos del Informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y con el proceso del Documento de estrategia de la lucha contra la pobreza.
  • Las organizaciones no gubernamentales, las organizaciones bilaterales, las organizaciones internacionales, los donantes, las instituciones financieras internacionales, y otras agencias de Naciones Unidas deberían ser considerados todos socios potenciales.
  • Por último, considerar si el Informe va a ser publicado por una editorial comercial o una editorial afiliada al gobierno o al PNUD, y comenzar a explorar las distintas vías. Esta búsqueda y las correspondientes negociaciones podrían llevar un tiempo, por lo que este paso debería iniciarse ya en esta fase.

Confeccionar amplias listas de medios de comunicación.

Iniciar y trabajar el contacto con personalidades relevantes de los medios de comunicación o figuras mediáticas interesadas en los temas y cuestiones del IDH (editores de prensa, reporteros de publicaciones especializadas en economía, sociedad y desarrollo, columnistas, personalidades de la radio y la televisión, etc.). Considerar la participación de representantes seleccionados de los medios de comunicación como socios sustantivos en el proceso IDH, por ejemplo, para que actúen como moderadores o ponentes en talleres, grupos de debate, o eventos mediáticos. Se podría designar un/a jefe/a de prensa desde el principio para que, durante todo el año, sea una fuente fiable sobre cuestiones de desarrollo para los periodistas.