3.4 Llevar a cabo la monitorización y la evaluación de la repercusión

La medición del impacto de un IDH y la evaluación del cambio social logrado a través de los esfuerzos de promoción requieren mucho tiempo y habilidades muy concretas, pero son esenciales para la rendición de cuentas y la transparencia. Contribuyen al entendimiento del desarrollo y la identificación de buenas prácticas. Ayudan a infundir confianza en el valor del proceso IDH entre los actores parte y quienes han ayudado a financiar el informe, y generan una sensación de satisfacción, que es crucial para todos los participantes. También sirven para identificar áreas donde el proceso podría mejorarse.

Por lo tanto, una parte integral del proceso IDH conlleva diseñar estrategias y herramientas adecuadas para lograr una monitorización y una evaluación del impacto efectivas (tabla 4), lo que podría suponer:

Tabla 4: Llevar a cabo la monitorización de la repercusión
Estudiar el público objetivo en sus puntos de vista del éxito del informe Medir el progreso en el tratamiento de las cuestiones prioritarias planteadas en el informe Evaluar la contribución del IDH para mejorar los datos de desarrollo disponibles Evaluar el impacto del IDH en mejorar las habilidades de las partes interesadas
  1. Encuestar al público objetivo y otros socios para determinar sus puntos de vista sobre el éxito del informe a la hora de tratar cuestiones de interés para ellos.
    Identificar indicadores y métodos de encuesta adecuados para medir este éxito.
  2. Desarrollar un método para medir los progresos logrados en dar respuesta a cuestiones prioritarias planteadas en el informe.
    Se pueden utilizar indicadores establecidos dentro del Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo y en el marco de gestión basada en resultados del PNUD para medir algunos de los resultados y ofrecer un feedback útil sobre ciertas áreas que requieran mejoras. Recabar este feedback sobre la repercusión del informe en relación a políticas, planificación, legislación, asignación de presupuestos, debates parlamentarios, promoción de organizaciones no gubernamentales, currículo educativo, operaciones de otros proyectos y programas, etc. Monitorizar la cobertura de los medios de comunicación y debates públicos sobre los temas del IDH y otras cuestiones relacionadas.
  3. Como parte de un amplio proceso de diálogo nacional sobre desarrollo humano, la preparación de un IDH debería contribuir a una mejora de la cantidad y la calidad de datos sobre desarrollo humano disponibles a nivel nacional o regional.
    Debería ayudar a generar una demanda de nuevos indicadores de desarrollo y mejorar la elaboración de políticas de desarrollo. Por lo tanto, los recursos programáticos del PNUD amplían las capacidades de las instituciones estadísticas nacionales a la hora de recopilar y analizar datos, y contribuir a la construcción de capacidades en el sentido más amplio. El Atlas de Desarrollo Humano de Brasil sirve de ejemplo, ya que determina formas de evaluar esta repercusión.
  4. A través del proceso IDH, múltiples actores parte toman parte en las consultas, las revisiones y los análisis participativos, la recopilación de datos, y la formulación de estrategias de promoción, desarrollando por lo tanto habilidades clave para la formulación y la implementación de políticas de desarrollo humano.
    Identificar formas de evaluar esta repercusión sobre el desarrollo de habilidades.