3.5. Implementar un seguimiento a largo plazo

El seguimiento es la continuación de los esfuerzos de promoción, monitorización de la repercusión y evaluación de la influencia a largo plazo (tabla 5). El objetivo es mantener la atención sobre el desarrollo y ofrecer una base sólida para elaborar políticas relevantes y programas y proyectos prácticos en los meses y años posteriores.

Tabla 5: Implementar un seguimiento a largo plazo
Forma e implementar una estrategia de seguimiento alistando instituciones involucradas en el IDH Mantener las comunidades de redes de conocimientos y prácticas en el sitio web Institucionalizar la recogida de datos sobre las cuestiones planteadas en el Informe Estar alerta a unirse con el gobierno y las partes interesadas en las iniciativas que abordan las cuestiones Producir nuevos informes a intervalos regulares; incluir actualizaciones en los IDH anteriores Regularmente informar sobre el seguimiento del impacto y el seguimiento al PNUD para alimentar el circuito de retroalimentación
  1. A la hora de dar forma e implementar una estrategia de seguimiento, enumerar las instituciones que hayan contribuido al contenido del IDH.
    El caso de Filipinas ofrece un enfoque exitoso basado en una red de desarrollo humano.
  2. Mantener las comunidades de práctica y redes de conocimiento en el sitio web dedicado para que estén actualizadas sobre el tema y las cuestiones relacionadas, incluyendo las técnicas, y gestionar nuevos conocimientos.
  3. Colaborar con usuarios y productores de estadísticas para identificar métodos y enfoques para institucionalizar la recopilación de datos relativos a los tipos de indicadores y niveles de desagregación que serán necesarios para monitorizar el progreso en el país en las distintas áreas de desarrollo humano, incluyendo las disparidades de desarrollo entre los distintos grupos de población.
    El Informe sobre Desarrollo Humano 2005: Chhattisgarh, en India, es un buen ejemplo.
    Monitorizando y publicando regularmente datos sobre los indicadores para estimar el impacto de las políticas y hacer un seguimiento del progreso en desarrollo socioeconómico, los IDH ayudan a centrar la atención en la consecución de objetivos de desarrollo nacionales e internacionales, como los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
    Por lo tanto, la Oficina de País, la Dirección Regional o el Centro regional del PNUD, así como otros actores parte, deberían revisar sistemáticamente el impacto de todos los informes de un país o región, así como de los IDH globales, en lo referente a políticas y la agenda de desarrollo nacional o regional, y las aportaciones de estos informes al progreso hacia la consecución de objetivos de desarrollo, incluyendo los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Acordar la celebración de reuniones semestrales y anuales del comité de dirección y otros actores parte para revisar la repercusión y el progreso experimentado en los temas del informe y otras cuestiones relacionadas.
  4. Permanecer alerta para aliarse con el gobierno, actores no gubernamentales y otros actores parte siempre que surja la oportunidad de implementar las recomendaciones del informe o afectar a otras iniciativas relacionadas con los temas y las cuestiones del informe.
  5. Asia y el Pacífico, Colombia, República Dominicana, Letonia, Mongolia y Tailandia ofrecen buenos ejemplos de estrategias de seguimiento que han dado lugar a alianzas con los gobiernos y otros actores para realizar esfuerzos conjuntos para implementar las recomendaciones del IDH o para llevar a cabo otras acciones relevantes.
  6. Situar todos los aspectos del desarrollo humano en el centro de los debates políticos nacionales requiere contar con un producto de alta calidad producido a intervalos regulares después de un periodo adecuado de preparación./>
    Un ciclo de uno o dos años debería ser la norma general para la elaboración de los IDH. Incluir actualizaciones sobre los progreso en la aplicación de las recomendaciones de los IDH del pasado. La contribución de los IDH a las políticas gubernamentales en Chile ha sido posible especialmente por la regularidad de los informes. Guatemala representa un ejemplo del impacto acumulativo de la frecuente publicación de informes. Por su parte, India ha sido prolífica en la elaboración de IDH subnacionales.
  7. Reportar regularmente al PNUD sobre los resultados de la monitorización de la repercusión, la evaluación de la influencia y el seguimiento a largo plazo.
    Con ello, el PNUD puede garantizar que estos resultados resuenen en consultas posteriores con los actores parte nacionales y regionales, tanto localmente como en el exterior, así como en los programas de cooperación de país del PNUD. Por lo tanto, un reporte regular al PNUD ayuda a retroalimentar el ciclo IDH-PNUD (cuadro 1).

Los IDH nacionales y regionales son elementos centrales del diálogo político y la promoción del PNUD a nivel global. Por lo tanto, especialmente a través de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano, el PNUD analiza los IDH nacionales y regionales en busca de innovaciones, buenas prácticas e iniciativas que pudieran replicarse y, posteriormente, transmitir los resultados de estos análisis de vuelta a las numerosas iniciativas políticas y de promoción del PNUD, incluyendo futuros procesos IDH.

Por lo tanto, las Oficinas de País, las Direcciones Regionales y los Centros Regionales del PNUD deberían compartir sus experiencias en el proceso IDH mediante debates regionales, conferencias del PNUD y de sus socios, la red global del PNUD, traslados de personal o cualquier otro medio útil y razonable. Así, las iniciativas de otras Oficinas de País, Direcciones Regionales, Centros Regionales del PNUD y socios nacionales, regionales e internacionales podrían beneficiarse de la acumulación de ejemplos de buenas prácticas y lecciones aprendidas, y los participantes en los futuros IDH podrían contar con unos sólidos cimientos para monitorizar la repercusión en las diversas opciones, estrategias e intervenciones.

Los IDH son igualmente componentes básicos de los perfiles de las Oficinas de País, Direcciones Regionales, y Centros Regionales del PNUD. De hecho, son utilizados como evidencia en la Evaluación de los Resultados de Desarrollo, que son evoluciones independientes a nivel de país producidos por la Oficina de Evaluación del PNUD para evaluar la relevancia y el posicionamiento estratégico del apoyo del PNUD al desarrollo de un país. El objetivo de estas evaluaciones es avanzar en la rendición de cuentas organizativa y aprender y fortalecer la efectividad de los planes y programas del PNUD.

También destacan frecuentemente en iniciativas sobre la monitorización de la repercusión, programas y planes de financiación del PNUD, el marco de gestión basado en resultados, las campañas de movilización de recursos, etc.

En todas las fases de preparación del IDH, comenzando por la selección del tema, el PNUD consulta activamente con el sistema de Naciones Unidas sobre contribuciones específicas que los informes pueden hacer a los fines comunes recogidos en la Declaración del Milenio, la Evaluación Común para el País, el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo y los Documentos de estrategia de lucha contra la pobreza.

Aunque los IDH nacionales y regionales no estén específicamente diseñados para guiar los programas de cooperación de Naciones Unidas, sí son instrumentos para la creación de alianzas estratégicas. En particular, existen dos vínculos que se refuerzan mutuamente entre estos IDH, la Evaluación Común para el País y el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo, a saber:

  • Los análisis para los IDH nacionales y regionales y los indicadores utilizados en los informes ofrecen influjos críticos para la preparación de las Evaluaciones Comunes para el País y el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo./li>
  • Las prioridades establecidas en las Evaluaciones Comunes para el País y el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo ofrecen a los participantes en los futuros IDH podrían contar con unos sólidos cimientos para monitorizar la repercusión en las diversas opciones, estrategias e intervenciones.

El PNUD también utiliza los IDH nacionales, regionales y globales como herramientas en sus relaciones con organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, en particular en su función de construir capacidad analítica y de promoción, y como socio en el análisis estratégico que responde a las necesidades de desarrollo de los países. El proceso del Informe Árabe sobre Conocimiento es un buen ejemplo.

Por estos motivos, la naturaleza participativa del proceso IDH representa una gran oportunidad para los contribuyentes del IDH para influir en la planificación y la implementación de proyectos en todo el sistema de Naciones Unidas. El análisis y las recomendaciones políticas ofrecidas en los IDH nacionales y regionales pueden contribuir al respaldo analítico de los programas operativos del PNUD y de otros socios de desarrollo.

Por ello, las Oficinas de País deberían utilizar los datos y análisis de los IDH nacionales a la hora de preparar sus informes anuales orientados a los resultados, así como a la hora de contribuir a las Evaluaciones Comunes para el País y el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo específico del país.

Para garantizar unas sinergias adecuadas entre los IDH nacionales y regionales, y la planificación y los proceso de los proyectos del PNUD y de otras agencias de Naciones Unidas, los miembros de los equipos de los IDH y otros participantes en las redes de desarrollo humano nacionales y regionales deberían asociarse en términos de capacidad consultiva con el PNUD y con otras agencias de Naciones Unidas. Dicha coordinación podría explorarse, por ejemplo, a través de programas nacionales e internacionales que se beneficien de la cooperación internacional. A su vez, estos programas podrían ofrecer un apoyo sustancial a los proceso IDH nacionales y regionales participando en las iniciativas, evaluaciones estadísticas y análisis políticos sobre desarrollo humano.

Sin duda, el ciclo de feedback del PNUD iniciado por la publicación de un IDH nacional o regional retroalimenta, en última instancia, el influjo del PNUD para la preparación de nuevos IDH.