Informe sobre Desarrollo Humano 1998

Cambiar las pautas actuales de consumo para el desarrollo humano del futuro

El Informe 1998 analiza el crecimiento del consumo en el siglo XX cuya escala y diversidad no tienen precedentes. Los beneficios de este consumo se han extendido a todas partes del mundo. Más personas cuentan ahora con mejor alimentación y mejores viviendas. Los estándares de vida se han elevado de tal manera que cientos de millones de personas disfrutan de hogares con agua caliente y fría, calefacción y electricidad, transporte de ida y vuelta al trabajo y tiempo para actividades recreativas y deportes, vacaciones y otras actividades más allá de todo lo imaginado al comienzo de este siglo. Aun así, el Informe sostiene que los beneficios de este consumo se han distribuido de manera muy dispar y han producido una acumulación de deficiencias y de profundas desigualdades.

Además, el consumo en constante expansión ejerce presión sobre el medio ambiente: emisiones y residuos que contaminan la Tierra y destruyen los ecosistemas y una erosión y degradación de los recursos renovables que ponen en riesgo los medios de sustento de las personas. Los mayores consumidores del mundo están concentrados en las poblaciones más ricas, pero el daño al medio ambiente causado por el consumo mundial recae con mayor gravedad sobre los más pobres.

¿De qué manera se relacionan estas realidades con el desarrollo humano? Con preocupación por un medio ambiente sostenible, por la mundialización de la producción y el consumo, el Informe se cuestiona, con razón, si luego de un siglo de gran expansión material los líderes y los ciudadanos tendrán la visión de buscar y lograr un progreso más equitativo y humano en el siglo XXI.

El Informe demuestra que:

las mayores presiones por un consumo notorio pueden volverse destructivas y reforzar la exclusión, la pobreza y la desigualdad;
la globalización está integrando los mercados de consumo en todo el mundo y está generando oportunidades; sin embargo, también está creando nuevas desigualdades y nuevos desafíos para proteger los derechos del consumidor;
hay una necesidad de desarrollar y aplicar tecnologías y métodos que sean sostenibles en términos ambientales, tanto para los países pobres como para los consumidores ricos;
hay una necesidad de fortalecer la acción pública para educar e informar a los consumidores y proteger el medio ambiente y reforzar los mecanismos internacionales para controlar los impactos globales del consumo y, además,
hay una necesidad de pensar de manera global y actuar a nivel local, de construir sobre la base de las iniciativas centradas en las personas y alentar la formación de sinergias entre las iniciativas de la sociedad civil, del sector privado y del gobierno.

Globalization and Economic Integration