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Informe sobre desarrollo humano - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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Mon, 10 Jan 2011 18:00:37 GMT

Midiendo la Medición del IDH: Porque el Modelo Actual Funciona Mejor

Por Eduardo Zambrano*
Profesor Asociado, Departamento de Economía de la Orfalea College of Business, Cal Poly


En 2010, la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano (HDRO) presentó una nueva metodología para calcular el IDH, la cual utiliza la media geométrica de los avances debidamente normalizados logrados por cada país en relación a la esperanza de vida, la educación y la renta, y clasifica los países en base al índice resultante.

Principalmente, existen tres formas de entender los motivos y las repercusiones de este cambio metodológico: (1) identificar los principios normativos a los que responde esta nueva metodología, (2) estudiando las compensaciones entre las diferentes dimensiones implícitas en el índice resultantes, y (3) observar la clasificación de países que surge como resultado. En próximos estudios que publicaré, titulados “Functionings, Capabilities and the 2010 Human Development Index” (Zambrano, 2011a) y “An Axiomatization of the Human Development Index” (Zambrano, 2011b), he profundizado en esta nueva metodología presentada por la HDRO basándome en estos tres aspectos. En Zambrano (2011a), también he investigado algunas formulaciones alternativas para el IDH propuestas por Martin Ravallion en su artículo “Troubling Tradeoffs in the Human Development Index” (Ravallion, 2010). La conclusión a la que uno llega es que la nueva metodología por la que ha optado la HDRO en 2010 es una mejora considerable tanto respecto a la formulación anterior como a las diversas alternativas que se han presentado en distintas fases ante la Comisión que ha elaborado el Índice.

En esta publicación, me centro concretamente en lo que uno puede observar comparando las clasificaciones que surgen de las formulaciones alternativas sugeridas por Ravallion a la metodología adoptada por la HDRO.

Diferentes fórmulas

El nuevo IDH se calcula utilizando una función multiplicativa de los valores normativos en las dimensiones de salud, educación y renta (logarítmica).[1] En su artículo, Ravallion sugiere utilizar una función cumulativa de transformaciones cóncavas de los valores normalizados en las dimensiones de salud, educación e ingresos,[2] parametrizados por un número, r, entre cero y uno. He calculado los índices y las consiguientes clasificaciones sugeridos por Ravallion para tres valores de r, 0,9, 0,5 y 0,1, si bien por simplificar la argumentación, en los párrafos que siguen me centraré en la comparación entre los casos en que r=0,5 y la clasificación del IDH 2010.

Los resultados

Lo primero que llama la atención es la evidente asociación lineal entre las dos clasificaciones,[3] tal y como se observa en la Figura 1.

Figura 1. Diagrama de dispersión de las clasificaciones del IDH y de Ravallion

Zambrano figure 1

Sin duda, queda claro que existen muchos más puntos en común que divergencias entre los dos índices.

Dicho esto, hay una serie de países cuya clasificación varía sustancialmente dependiendo del método utilizado. Cuando las clasificaciones difieren, podemos dar un paso más para conocer los motivos de las importantes variaciones existentes en las estimaciones del desarrollo humano surgidas de las dos metodologías. Consideremos, por ejemplo, los siete países que no se encuentran dentro de la elipse de densidad del 95% destacada en la Figura 1. Todos estos países, exceptuando Nueva Zelanda obtienen una clasificación mucho mejor según el índice de Ravallion que si se toma en cuenta el nuevo IDH. ¿Por qué?

La Tabla 1 que se muestra a continuación nos desvela este misterio. Contiene las clasificaciones de estos siete países según estos dos índices, y también según las variables disgregadas de salud, educación y renta.

Tabla 1. Clasificaciones de los países seleccionados según los criterios seleccionados

 

2010 IDH 

Índice de Ravallion 

Clasif. esp. de vida 

Clasif. educación 

Clasif. renta 

Nueva Zelanda 

3

17

15

1

33

Luxemburgo 

24

7

24

48

6

Singapur 

27

10

14

56

8

Emiratos Árabes Unidos 

32

11

37

79

4

Qatar 

38

4

47

97

2

Kuwait 

47

26

35

107

5

Liberia 

162

143

133

133

167


Tomemos el caso de Luxemburgo, que con el índice de Ravallion está 10 puestos por encima que con el nuevo IDH, a pesar de que se encuentre en el puesto 24 en esperanza de vida y en el 48 en educación. Qatar, por el contrario, está entre los 5 primeros clasificados según el índice de Ravallion, a pesar de que se encuentre en el 47º puesto en esperanza de vida y en el 97º en educación. Se pueden hacer observaciones similares sobre la inclusión de Singapur y de los Emiratos Árabes Unidos entre los mejores 15 países del índice de Ravallion, a pesar de que en términos disgregados de educación no se encuentren ni siguiera entre los 50 primeros. Lo mismo ocurre con Kuwait, clasificado entre los 30 puestos de cabeza con el índice de Ravallion a pesar de que en esperanza de vida y logros educativos no esté entre los primeros 30. El elemento común de todos estos países es que todos están entre los diez países con mayores ingresos per cápita y que dicho motivo es más que suficiente para que el índice de Ravallion les otorgue una clasificación bastante alta para el escaso, o desigual, desarrollo en las otras dimensiones. Esto es precisamente lo que intenta evitar el nuevo IDH.

La Tabla 1 también muestra el caso de Liberia, que se encuentra en el otro extremo del espectro de renta. No sólo sus ingresos son comparativamente menores, sino que también están muy cerca de lo que normativamente se determina como el nivel mínimo de renta de 163$ per capita por año. Por consiguiente, el nuevo IDH sitúa a este país en el tren de cola de la clasificación, a pesar de que Liberia tenga comparativamente mejores números para la esperanza de vida y la educación que en el ámbito de la renta.

Podemos seguir contrastando la solidez del nuevo IDH frente a la del índice de Ravallion planteando la siguiente cuestión: cuando el nuevo IDH y el índice de Ravallion difieren significativamente, ¿cuál de los dos ofrece la clasificación que más concuerda con la esencia de estos índices? Para ejemplificar esta cuestión, analicemos el caso de Nueva Zelanda, el único país de la Tabla 1 que sale perdiendo en la comparación entre el índice de Ravallion y el nuevo IDH.

Nueva Zelanda no se encuentra entre los 20 países más destacados en la variable de renta. Sin embargo, en ningún caso se puede considerar como un país pobre, ya que tiene un nivel de renta per cápita alrededor de 3,5 veces superior a la renta per cápita media mundial. No obstante, sí se encuentra entre los 20 países más destacados en las dimensiones de esperanza de vida y educación. Estos logros, y unos ingresos suficientemente elevados, son argumentos suficientes para que el nuevo IDH posicione a Nueva Zelanda entre los 5 primeros países en términos de desarrollo humano. Por el contrario, el índice de Ravallion lo sitúa 14 puestos por debajo que el del IDH, posicionando a Nueva Zelanda (en cuanto a los países de la Tabla 1), por detrás de Luxemburgo, Singapur, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Con todo, la pregunta que se debe plantear es que si el Índice de Desarrollo Humano pretende medir “los que una persona puede hacer y no lo que puede comprar como medidor último del bienestar,” (Chakravarty, 2003, p. 100) ¿están justificadas las clasificaciones que ofrece Ravallion para estos países (en comparación, digamos, con los resultantes del nuevo IDH)?

Más factores para medir la solidez

Ravallion presenta su propuesta como una versión de la familia de Índices de Desarrollo Humano generalizados (aditivos) desarrollados por el gran economista indio Satya Chakravarty en 2003. Sin embargo, existe un punto crucial en el que discrepan los índices de Ravallion y de Chakravarty: el peso específico otorgado a la renta. Chakravarty concibe su IDH como un índice de capacidades, que depende de la renta sólo en la medida que dichos ingresos contribuyan a la mejora del conjunto de capacidades de los ciudadanos. Es el mismo enfoque utilizado por Haq y Sen en su formulación original de 1990, y también el planteamiento general del 2010 IDH. De hecho, en la implementación empírica de sus formulaciones del IDH generalizadas, Chakravarty utiliza precisamente la misma transformación (cóncava) de la renta que ha utilizado la HDRO a la hora de llevar a cabo sus investigaciones (y que posteriormente ha sustituido por el logaritmo de la renta). Por consiguiente, las clasificaciones países que se logran con la formulación exacta de Chakravarty son más parecidas a las clasificaciones del nuevo IDH que a las generados por los índices de Ravallion, tal y como ilustra la Figura 2.

Figura 2. Clasificación de Chakravarty, clasificación del IDH y clasificación de Ravallion

Zambrano figure 2

Conclusión

Estas metodologías que, a primera vista, pueden parecer tan diferentes funcionan de forma similar en la mayoría de los casos. Sin embargo, cuando difieren, el nuevo IDH parece ofrecer las clasificaciones más intuitivas en cuanto a la filosofía y los valores que pretende medir el IDH, a saber, las capacidades y el desarrollo.

Notas finales

* Tengo que agradecer a Francisco Rodríguez y Jeni Klugman por sus aportaciones, y a Martin Heger por su inestimable ayuda en la investigación..

1. El nuevo IDH se calcula como Zambrano formula 1, donde Zambrano formula 2 y Zambrano formula 3. Las variables h, e e y stand for health, education and income, respectively. The parameters ho,eo and yo corresponden a la salud, la educación y la renta, respectivamente. Los parámetros ho, eo and yo son los valores normativos por debajo de los cuales se considera que la subsistencia no es viable. La interpretación de h*, e* and y* es que son el mayor nivel que cualquier sociedad haya conseguido lograr en dichas dimensiones. La HDRO ha determinado estos parámetros en base a una larga serie histórica de evidencias correspondientes a dichas dimensiones. Véase Kovacevic, M., “Review of Critiques tothe HDI and Potential Improvements.” Human Development Research Paper 33/2010.

2. Ravallion en su artículo sugirió que se utilice la fórmula: Zambrano formula 4, donde Ih y Ie son como antes, Zambrano formula 5 y r es un número entre cero y uno.

3. Los coeficientes de correlación de Spearman para la clasificación del IDH y la de Ravallion es de 0,9923. Los coeficientes de correlación de Kendall entre las clasificaciones del IDH y de la de Ravallion es de 0,9420.

4. Los coeficientes de correlación de Spearman y Kendall para las clasificaciones del IDH y de Chakravarty son de 0,9906 y 0,9272, respectivamente, mientras que entre la clasificación de Ravallion y la de Chakravarty son de 0,9784 y 0,8891, respectivamente. Además, entre los países que más varían con la clasificación de Ravallion se cumple la siguiente afirmación: la clasificación de Ravallion posiciona a los países con rentas muy altas mucho mejor que la de Chakravarty, a pesar de que en las demás dimensiones de interés muestren un desarrollo bajo o desigual. En el caso de los países con ingresos menores, el índice de Ravallion los sitúa en posiciones generalmente inferiores a la clasificación otorgada por el índice de Chakravarty. Por lo tanto, se trata de un planteamiento concreto en el que el índice de Chakravarty se encuentra más cerca del nuevo IDH que del índice de Ravallion.

Sin embargo, esto no significa que haya que decantarse por la medición de Chakravarty en detrimento de la formulación del nuevo IDH, ya que el nuevo IDH tiene una serie de ventajas sobre estas medidas (aditivas) de Chakravarty: (1) no varía en relación a aspectos irrelevantes de la normalización de las dimensiones clave (Herrero, Martínez and Villar, 2010a, p. 4) (2) reconoce que la contribución de una dimensión para con el desarrollo humano puede depender críticamente del nivel de avances logrados en las demás dimensiones (Herrero, Martínez and Villar, 2008, p. 9), (3) se trata de un índice totalmente axiomatizado (Zambrano, 2011b), y (4) produce una clasificación de capacidades más intuitiva en los casos en los que discrepa de las mediciones de Chakravarty (Zambrano, 2011a).

Comentarios de nuestros lectores a este artículo


Julio Antonio Pérez Espinosa, Etnólogo Ex funcionario Federal INI méxico y actual académico wrote:

"Este trabajo es digno de estudiarse, no obstante cualquier esfuerzo tendiente a obtener mediciones más precisas y más alejadas de ciertos prejuicios, nos ayudará mucho. Gracias"

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Siddieq Noorzoy, Professor of Economics, Emeritus U of Alberta, Canada wrote:

"I wonder where in these formulations there is a role for the utility of the spirituality of different activities within the framework of different religions? I know as a Muslim that sharing what others need in material things gives a utility that no index can define for we believe this act is recorded by means unknown to humans. Thus, concentrating on the gains in this life for those believing in the next permanent life leaves a vacuum unfulfilled by any index measuring activities relating to this kind of phenomena present in many societies and communities."

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Martin Ravallion, Director of the Research Department World Bank wrote:

"It can hardly be surprising that these various indices are highly correlated with each other; they are after all just positively weighted aggregates of the same data. But that does not address my concerns about the “troubling tradeoffs” built into the HDI, notably the huge gradient in the value attached to an extra year of life (“value” measured in either money units of “HDI units”). This was an ethically troubling feature of the old HDI, but now it is even more problematic with the changes made to the index in the 2010 Human Development Report. Who could accept that an extra year of life is worth 17,000 times more in the richest country than the poorest? My proposed alternative index shows that one can go a long way toward avoiding these troubling tradeoffs. I do hope that the HDR team will think again about the properties of the index, and the signals they are sending to poor countries trying to improve their HDI ranking."

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K.L.N. Reddy, Professor Department of Economics. SSSIHL (Deemed University) Prasanthinilayam-515134. A.P. INDIA wrote:

"The model is good and a realistic measure of HDI."

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Dominique Alheritiere, Hon. Chair International Association for Water Law wrote:

""The proof of the cake is in the eating". There must be something wrong with your methodology to see a country like the US ranking better than Canada, Sweden, Germany or France. A quick trip to these countries immediately shows that there are more inequalities, less solidarity in the first one compared to the latter 4. How can a country with 50 million without health coverage, with a declining life expectancy, etc. ranks 4th !! You must also introduce something regarding peace, because a country at war must not rank high on human development. Thanks"

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David Hastings, Curator HumanSecurityIndex.org wrote:

"@ Dominique Alheritiere: Perhaps you are looking for something more comprehensive and targeted differently than the HDI, particularly as it went in 2010? Such indicators as the Global Peace Index, the World Prison Brief (and related World Prison Population List) appear to be admirably approached indicators. They are included in the inputs to the Human Security Index (http://humansecurityindex.org), which just had version 2 released. The one country you refer to lies about midway down the ~230 countries enumerated on that list. The others are rather higher."

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Suzatmo Putro, Central Board of Statistics, Mojokerto City - Indonesia wrote:

"What about indonesia? Indonesia has moved 3 steps ahead to a higher rank, is it because of new methodology or our development progress? It could be a disputable political discussing. Is UN prompt all countries to use this kind of methodology in 2010?"

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Jean-Yves Hamel, HDRO/UNDP wrote:

"The Human Development Report Office prepares explanation documents for all HDI ranked countries. These files explain the changes to the HDI values and ranks, and are available in the country profiles of each UN member state. Click on the "Countries" tab in the top of our website to access the profiles."

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Mehmet Tolga Taner, Senior Lecturer wrote:

"Does anybody know whether (from now on) the HDI will be based on the estimate values of three dimensions?"

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Jean-Yves Hamel, HDRO/UNDP wrote:

"@Mehmet Tolga Taner: The new methodology for calculating the HDI will continue to be used in upcoming editions of the Human Development Report. For more information on this issue, please consult the 2010 PDF Inline (GIF) Technical notes [388 KB]."

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Dr. Udaya S Mishra, Associate professor Centre for Development Studies wrote:

"I consider the new multiplicative aggregation procedure of HDI more accurate in the sense that it accommodates inter-dimensional dependence on one hand and rates greater equivalence across dimensions to be ideal on the other."

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Dominique Alhéritière, Honorary Chair of an NGO Retired from FAO wrote:

"In my search for brevity I forgot 2 things: 1) to congratulate you for your highly interesting work; and 2) to make a disclaimer that my comments do not commit at all the NGO for which I am a volunteer; I thought that to enter the name of my NGO was a compulsory field but I did not realize it would appear on my posted comment. Many thanks again."

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Diosdado Ebang Ebang, Estudiante 4º Licenciado en economia Universidad de Zaragoza wrote:

"Yo siempre he pensado que el PIB no es una medida exacta para medir el nivel de desarrollo de un país estaría bien que los organismos internacionales tuvieran mas en cuenta el IDH que personalmente considero el mejor indicador de crecimiento."

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David Moore, Senior Project Manager Global Footprint Network (unaffiliated comment) wrote:

"Firstly, I'd like to express my gratitude for the work that has been put in to attempt improvement of the HDI for this 20th Anniversary report. Despite Ravallion's thoughtful critique, I believe that although the data CAN be used for putting an implicit value on an extra year of life, this is quite an obscure abstraction and none which any country (hopefully) would attempt to use in evaluation of their development pathways. Rather, this characteristic should just be taken for what it shows: diminishing returns to HDI for increases in single indicators. The doubling of the diminishing returns to income reflects both this and the assumed diminishing ability for income to provide for "freedoms". Secondly, it has come to my attention that there may be an increased focus on inter-generational sustainability of human development in upcoming reports. I applaud this move, and would like to discuss the potential for natural resource measures such as the Ecological Footprint in augmenting the HDI. The Ecological Footprint is a tool which aggregates renewable natural resource use across a number of different land uses to produce a composite measure of human demand on the biosphere. Although Global Footprint Network's typical publications emphasize the consumption-based Ecological Footprint, it is equally possible to look at the production-based Ecological Footprint. If carbon dioxide emissions are excluded from the production-based Ecological Footprint, then we gain a measure of pressure on the domestic capacity of ecosystems. When this is set against another measure which describes the inherent ability of a country's ecosystems to provide resources, biocapacity, we gain information about the long-term sustainability of production. If we take this resource extraction to underlie the income component of the HDI, then we can scale the HDI in a similar way to the inequality-adjusted HDI, and derive a measure that scales the index based on how sustainable it may be in the long-term. Using this methodology, I have found that there are generally small changes to country's rankings. Countries that are highly industrialized fare better, since they generally place their environmental demands in terms of globally dispersed carbon emissions. Although this is an unfortunate outcome, it remains a challenge to incorporate negative global externalities within national measures. For example, would African countries at risk of severe drought due to climate change be penalized, since their production is likely to be further constrained? It is my hope to publish a white paper containing a detailed proposed methodology on an adjusted HDI on Global Footprint Network's website soon (www.footprintnetwork.org); until then, these comments remain unaffiliated."

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Oscar Francisco Natalichio, Contador-Economista-Escritor-Docente Centro de Investigaciones Económico-sociales wrote:

"El ingreso per cápita distorsiona el IDH. Si hay que incluirlo ello no debería tener más de un 10% de incidencia en la construcción del índice. Con un 33% lo que oculta es la pobreza La mortalidad infantil debe integrarse con la esperanza de vida en un 50 y 50% y debe ocupar un 50% del índice. El restante 40% la educación. Mayor ingreso no significa mayor calidad de vida."

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