Wed, 27 Apr 2011 19:00:45 BST
Por Jeni Klugman, Francisco Rodríguez y Hyung-Jin Choi
Director, Jefe del Equipo de Investigación y Consultor (respectivamente),
Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano, PNUD
Desde que se presentó el primer Informe sobre Desarrollo Humano allá por 1990, el índice de Desarrollo Humano (IDH) ha suscitado un gran interés en los círculos políticos y académicos, así como en los medios de comunicación y la opinión pública de todo el mundo. Su popularidad puede deberse a la sencillez con la que describe el desarrollo, como una media de los avances logrados en las áreas de salud, educación e ingresos, y a su mensaje subyacente de que el desarrollo es mucho más que el mero crecimiento económico.
El índice fue inicialmente concebido por el fallecido economista pakistaní Mahbub ul Haq en colaboración con Amartya Sen y otros académicos como respuesta a su desacuerdo con la utilización del PIB como criterio para medir el desarrollo. Tal y como indicó Haq, “cualquier medida que otorgue un valor centenares de veces mayor a un arma que a una botella de leche está avocado a plantear serias dudas sobre su relevancia para medir el progreso humano.”
Sin embargo, ya desde el principio, la sencillez del IDH recibió críticas, con algunos que lo tachaban de demasiado simplista y con otros que, aún aceptando sus limitaciones autoimpuestas, ponían en duda la elección de los indicadores y la metodología utilizados para calcularlo. Este artículo es una revisión detallada de las principales críticas vertidas sobre el IDH, tanto en la actualidad como en el pasado, y explica los recientes cambios incluidos en los indicadores y la fórmula del IDH. El documento en su totalidad puede leerse en línea, dentro de la serie Human Development Research Papers así como en el número de junio de la revista The Journal of Economic Inequality.
Principales innovaciones del Informe 2010
En 2010, con motivo de la edición de su vigésima aniversario, el Informe sobre Desarrollo Humano emprendió una revisión exhaustiva de estas críticas e introdujo varios cambios significativos al IDH. Aunque el IDH ya se había modificado con anterioridad, tal y como se resume en la tabla que se muestra a continuación, en 2010 se realizaron cambios simultáneos por primera vez tanto en los indicadores utilizados para la medición del progreso como en la forma funcional utilizada para convertir dichos indicadores en una única medida de progreso.

Hasta 2010, el IDH fue definido como una simple media aritmética de índices normalizado de las dimensiones de salud, educación e ingresos: IDH = (1/3)*(Is + Ie + Ii), correspondiendo cada uno de estos componentes a los subíndices de la dimensión I, a saber, salud (s), educación (d) e ingresos (i). La esperanza de vida al nacer (evn) y el PIB per cápita (pib) se utilizaban como los indicadores de salud e ingresos, respectivamente, y la dimensión de educación se componía a su vez de dos indicadores: alfabetización (alf) y tasa de escolarización bruta (teb).
Los índice se normalizaron utilizando límites superiores e inferiores, así:
Is = (evn-evnmin)/( evnmax-evnmin),
Ie = (1/3)*((teb- teb min)/( tebmax- teb min))+(2/3)*((alf-alfmin)/(alfmax-alfmin)),
Ii = (ln(pib)-ln(pib min))/(ln(pib max)-ln(pib min)).
El Informe sobre Desarrollo Humano 2010 presentó varios cambios significativos en el IDH. La nueva fórmula es: IDH = (IVida * IEducación * IIngresos)1/3, siendo estos componentes los indicadores normalizados de los avances logrados. La esperanza de vida al nacer (evn) sigue siendo el indicador de la dimensión de vida, mientras que el Ingreso Nacional Bruto (inb) sustituye al PIB, y los años de educación promedio (aep) de los adultos sumada a los años esperados de instrucción (aei) de los niños dan ahora lugar a la dimensión de educación.
Is = (env-envmin)/(envmax-envmin)
Ie = [((aep-aepmin)/(aepmax-aepmin)) *((aei-aeimin)/(aeimax-aeimin))]1/2
Ii = (ln(inb)-ln(inbmin))/(ln(inbmax)-ln(inbmin)).
El planteamiento presentado en 2010 mantiene la misma estructura tridimensional ponderada, pero con varios cambios significativos: sustituye los indicadores de ingresos y educación, cambia el método de agregación, pasando de una media aritmética a una media geométrica, y redefine los límites superior e inferior utilizados para normalizar el índice, eliminando los topes establecidos para aquellas variables que superen los límites superiores.
También se revisaron tres de las cuatro variables incluidas en el IDH. El PIB per cápita se sustituyó por el INB per cápita (ambos en PPP US$), mientras que la alfabetización y la escolarización bruta se sustituyeron por los años de escolarización promedio y los años esperados de instrucción.
Para apoyar estos cambios en el IDH, en 2010 se presentaron tres nuevos índices complementarios, diseñados para reflejar las privaciones y desigualdades: el Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad, el Índice de Desigualdad de Género, y el Índice de Pobreza Multidimensional.
Merece la pena detenerse a analizar los cambios relacionados con los ingresos. El Informe sobre Desarrollo Humano y su IDH supusieron un desafío tácito al paradigma predominante durante los últimos años de la década de 1980 en los círculos de las políticas de desarrollo, más conocidos como el consenso de Washington. Así, el Informe sobre desarrollo mundial del Banco Mundial plasmó perfectamente el planteamiento generalizado sobre la economía de desarrollo al clasificar a los países según su renta per cápita.
Durante estos años, el IDH ha sacado a la luz las diferencias que surgen al comparar la clasificación de los países según el IDH o de sus ingresos per cápita. Ya en 1995 Haq apuntó que de los 173 países incluidos en las clasificaciones del IDH, sólo cuatro países mantenían el mismo puesto tanto en la clasificación del IDH y como de la renta per cápita, mientras que más de un tercio de la muestra recogida en ambas listas difería en más de 20 puestos. En la actualidad, estos patrones siguen teniendo vigencia. El Informe sobre Desarrollo Humano 2010 explora sistemáticamente la relación entre el crecimiento económico y otras dimensiones del desarrollo humano, y evidencia que, en periodos de tiempo relativamente largos, unos ritmos de crecimiento económico altos no suelen necesariamente conllevar mejoras en otras dimensiones del desarrollo humano.
Nuevos indicadores para medir el desarrollo humano
Las revisiones del IDH 2010 tuvieron en cuenta las mejoras obtenidas en la medición de estas tres dimensiones durante las últimas dos décadas. Desafortunadamente, las medidas alternativas que podrían ser conceptualmente preferibles sólo están disponibles para un número menor de países que los recogidos en el IDH y, a menudo, no se actualizan con suficiente frecuencia.
El mejor ejemplo es, quizás, la esperanza de vida al nacer. La Organización Mundial de la Salud ha publicado datos de 192 países sobre la Esperanza de Vida ajustada a la Salud (EVAS), número de años que una persona podría esperar vivir con buena salud. Las estimaciones se basan en estadísticas vitales nacionales, en el análisis de 135 causas de discapacidad para 17 regiones del mundo y en 69 encuestas de salud realizadas en 60 países. Sin embargo, la OMS no prevé actualizar con regularidad las estimaciones de la EVAS.
Surgen problemas similares en el caso de la educación, donde las evaluaciones transnacionales del nivel educativo en ciencias, matemáticas y lectura que podrían utilizarse para realizar ajustes en la calidad de la formación sólo están disponibles para unos pocos países. El enfoque del Informe sobre Desarrollo Humano 2010 fue adoptar los años de escolarización promedio como indicador para medir la educación de los adultos, tal y como lo hacen Barro y Lee. Este indicador es más fácil de obtener, tiene mayor cobertura y un mejor poder de discriminación que la alfabetización. Los cálculos se basan en datos primarios de la Base de Datos de Censos del Instituto de Estadísticas de la UNESCO y, por lo tanto, pueden replicarse y actualizarse.
Con los años, la alfabetización, que hasta ahora ha supuesto 2/3 del índice de educación, ha perdido relevancia como medida del progreso en educación. La tasa de alfabetización promedio del mundo ha aumentado del 60 al 83 por cien entre 1970 y 2010. Casi la mitad de los países cuentan ya con una tasa de alfabetización superior al 95 por cien y, de hecho, los países desarrollados ni siquiera recopilan datos relativos a este indicador. Es más, se prevé que muchos países en desarrollo logren la alfabetización universal en los próximos años. Si bien en el pasado la alfabetización fue una buena medida para evaluar el progreso, actualmente aporta mucha menos información.
El nuevo IDH también ha cambiado la forma de medir la educación de los niños, sustituyendo la tasa de escolarización bruta por los años esperados de instrucción. Así se consigue capturar el promedio de años que los niños de hoy podrían esperar lograr en su madurez en caso de que las tasas de escolarización se mantuvieran en los niveles actuales. El indicador de educación queda ahora enmarcado como una medida de los años de escolarización, donde la educación de las generaciones actuales y futuras tienen un peso equitativo.
Actualmente existe una extensa literatura sobre las desventajas del PIB per cápita como medida del bienestar y del progreso económico, recientemente resumida por el informe de la Comisión Internacional para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso social impulsado por Joseph Stiglitz, Amartya Sen y Jean-Paul Fitoussi (2009). Algunas de estas críticas se refieren a su inadecuación como una medida más amplia del bienestar o las capacidades, mientras que otros ponen en duda su capacidad para medir la capacidad de la economía de proveer bienes y servicios a las personas. Entre las muchas desventajas del PIB, cabe destacar que no recoge la actividad no mercantil, como la agricultura de subsistencia o el trabajo doméstico; no registra el crecimiento de la productividad de los bienes públicos; no realiza ajustes que tengan en cuenta la escasez de recursos naturales; y, a menudo, no representa adecuadamente los ingresos reales del ciudadano medio.
¿Resultan relevantes todas estas críticas para la dimensión de ingresos del IDH? Para poner en perspectiva algunas de estas críticas, es importante considerar el motivo por el que se incorporó la renta al IDH. Tal y como se debatió en los primeros informes, los ingresos difieren de la salud y la educación en que no se trata de una medida directa de una capacidad, sino más bien de una aportación a estas capacidades. Las capacidades relevantes incluyen una alimentación adecuada, una vivienda y acceso a la participación en la vida social básica. Lograr estas capacidades requiere que las personas dispongan de un conjunto básico de recursos necesarios para garantizar un nivel de vida digno.
En otras palabras, la medida de los ingresos del IDH representa la disponibilidad que tiene una persona común de recursos que pueda utilizar para adquirir bienes y servicios, y ahorrar para el futuro. Nótese que difiere enormemente de la idea de la utilización del PIB para medir cuánto puede producir una economía. El Producto Nacional Bruto, por ejemplo, no incluye las transferencias recibidas desde otros países, aunque sí recoge las remesas dirigidas al extranjero, ya que su propósito es reflejar los bienes y servicios producidos dentro del territorio nacional. No obstante, en la medida que se desee plasmar la disponibilidad de recursos, se podría incluir las transferencias desde el extranjero y excluir precisamente las dirigidas a otros países. Y así lo hace el nuevo IDH: sustituye el PIB por los Ingreso Nacional Bruto (INB), que es igual al PIB restándole los ingresos primarios pagaderos a personas no residentes, y sumándole los ingresos primarios recibidos de personas no residentes.
Combinar los avances en una medida agregada
Quizás la innovación más radical presentada en 2010 fue el cambio a una media geométrica para agregar los índices dimensionales. Este hecho marca un cambio conceptual significativo en la forma en la que se concibe la relación entre las diferentes dimensiones de capacidades.
El cambio a la media geométrica responde a la cuestión de la sustituibilidad perfecta: se trata de una asunción problemática de la fórmula anterior, en la que el nivel de prioridad otorgada a una dimensión permanecía invariable respecto al nivel de los avances obtenidos.
El nuevo IDH consigue un equilibrio al adoptar una forma funcional que se encuentra entre los extremos de la sustituibilidad perfecta y la complementariedad perfecta. Hay una clara ventaja que distingue a la media geométrica: al contrario que con la media aritmética y otras formas de agregación con una elasticidad no unitaria de sustitución, las clasificaciones obtenidas por la media geométrica permanecen invariables respecto a la escala con la que se mide cada variable.
Sirva de ejemplo la comparación entre Japón y Francia en la forma anterior de la función: Japón tiene una esperanza de vida superior a la de Francia, con un índice de educación también mayor y unos ingresos per cápita ligeramente superiores. Con la forma aditiva de la función, Japón se encuentra en la 6ª posición, por encima de Francia. Sin embargo, si cambiásemos el límite máximo de la esperanza de vida en 10 años, vemos cómo Japón cae 2 posiciones en relación a Francia. Se trata de una cuestión delicada, dado que los umbrales pueden actualizarse continuamente a medida que el mundo avance. Sin embargo, este problema no afecta al nuevo IDH. Con el mismo ejemplo, pero con la nueva forma funcional, la clasificación relativa entre Japón y Francia no varía con el eventual cambio de máximos, y Japón siempre estará tres posiciones por encima de Francia.
La elección de la mínima, por el contrario, seguirá teniendo implicaciones significativas para las clasificaciones, incluso con la media geométrica. Se debe a que los mínimos tienen un significado concreto como indicadores de subsistencia, es decir, valores por debajo de los cuales resultaría muy difícil que una sociedad sobreviviera. Con la nueva fórmula, estos valores de subsistencia derivan de la literatura histórica y epidemiológica.
En respuesta a otras críticas
Otra de las controversias surgidas en torno al IDH se refiere a su eventual redundancia, debido a la gran correlación existente entre el índice y de sus componentes subyacentes. El Informe sobre Desarrollo Humano 2010 responde de frente a estas críticas demostrando que son infundadas y profundiza en cómo el IDH arroja luz sobre las investigaciones de los avances en el desarrollo humano a lo largo de los años. El Informe 2010 arguye que al echar la vista 40 años atrás, el panorama del desarrollo que observamos a través de la lente del desarrollo humano es totalmente diferente del que se obtiene si se utilizan exclusivamente parámetros de crecimiento económico.
Así, sirva de ejemplo el caso de China, que de lejos es la economía que en este periodo muestra una mayor ritmo de crecimiento económico, con un aumento anual de la renta per cápita del 7,6%. No sólo supera ampliamente la media mundial (1,8%), sino también la de la segunda economía que más crece (Botswana, 5,6%). Sin embargo, China se sitúa en el puesto 64 de 135 de países en términos de promedio de mejoras del IDH no económico, y es uno de los 10 únicos países del mundo que, en la actualidad, cuenta con una tasa de escolarización bruta menor que en 1970. En general, sólo tres de las 10 economías que más han crecido en el periodo de estudio se encuentran también entre los que más han mejorado en su clasificación del IDH; de hecho, la mayoría de éstos últimos lo hacen gracias a sus resultados en términos de salud y educación, y no por los ingresos. Si se observan los cambios experimentados a lo largo de los años en lugar de los niveles en un momento dado, la tan criticada redundancia, simplemente, desaparece.
Los críticos han defendido además que las categorías del IDH utilizadas para clasificar a los países en nivel bajo, medio y alto de desarrollo humano no son suficientemente sólidas ante las revisiones de los datos a lo largo de los años. Esto se debe a que los umbrales numéricos del IDH utilizados para definir estas categorías (0,5 y 0,8) se mantuvieron aún después de cambiar de metodología y de datos. El Informe sobre Desarrollo Humano 2010 también recoge la respuesta a esta observación válida, para lo que se ha cambiado el método utilizado para crear categorías de países. En lugar de utilizar límites fijos, los países ahora se agrupan por cuartilos de distribución del IDH. El problema del cambio en los grupos de desarrollo derivado de las actualizaciones de los datos o de las revisiones de las fórmulas ya no supone un inconveniente, ya que ahora los países están agrupados según su clasificación del IDH y no en base a su puntuación.
Otras críticas más recientes se refieren a las “paradojas” que podrían surgir en caso de que una sociedad intentara maximizar el IDH. Estas críticas se basan en la premisa incorrecta de que el IDH es una función de bienestar o utilidad. Existen al menos tres motivos por los que no se recomienda que las sociedades intenten maximizar el IDH. La primera, no todos los elementos del desarrollo humano, como las libertades políticas, la igualdad o la sostenibilidad, están reflejadas en el IDH. En segundo, la expansión de las capacidades es sólo uno de los motivos por los que las personas podrían valorar los componentes del IDH. Las personas podrían disfrutar de los lujos inherentes a mayores niveles de ingresos aún cuando éstos no contribuyesen a que sus dueños disfrutaran de vidas sustancialmente diferentes. La tercera y, última, es que el IDH está fuertemente acotada por las restricciones de datos y, por consiguiente, en el mejor de los casos, ofrecerá una mera aproximación del nivel de desarrollo relativo y del progreso de un país.
Posibilitar el diálogo
Los Informes sobre Desarrollo Humano siempre han hecho hincapié en que el IDH no es, y nunca ha pretendido serlo, una medida definitiva del desarrollo. Por cómo está planteado, el IDH es una medida sencilla que utiliza los indicadores internacionales disponibles (que inevitablemente son imperfectos) y que ofrece una visión general del progreso de las personas. El objetivo es estimular el diálogo y el debate, también sobre la mejor forma de plantear lo que es el bienestar y el progreso. Tal y como simboliza la inclusión en el sitio web del Informe sobre Desarrollo Humano de herramientas en línea que permiten a los usuarios elaborar sus propios índices con ponderaciones e indicadores diferentes, el IDH debería entenderse como un punto de partida para el diálogo global sobre el desarrollo, no como el final del camino.
Read the research paper:
The HDI 2010: New Controversies, Old Critiques [660 KB]
|
Dominique Michel Alhéritière, Hon. Chair AIDA wrote: "It seems that you are still ignoring two essential parameters which ought to be taken into consideration: 1) the fact that a country is at war or in peace. As part of the UN you owe to show loyalty to the basic principles of the Charter and therefore you must take this vital factor into consideration; and 2) security and safety statistics, as the aspiration to safety and security is an essential element in HD. Thank you." |
|
Rosinethe Monteiro Soares, retired professor University of Brasilia wrote: "Very enlightening article. Most professional do not have the time to read and analyse the report as you did. Thank you" |
|
David Moore, Senior Project Manager Global Footprint Network wrote: "Thanks for the great summary which, I think, is a great lesson in communication for all of us involved in similar work." |
|
Andre, wrote: "I totally agree with you." |
|
Dr. S. Srinivasa Rao, Professor Veer Narmad South Gujarat University, Surat - 395007, Gujarat , India wrote: "HDI is a broad indicator of human development. The parameters vary according to the nation and its socio-economic structure." |
|
Jose Villafana, Engineer Latinoamerica Human Development School wrote: "Understanding that the HDI is a starting point of a global conversation about development, rather than an endpoint. What do you think about Alkire Foster Method?" |
|
Jean-Yves Hamel, HDRO/UNDP wrote: "@Jose Villafana The 2010 Human Development Report features the Multidimensional Poverty Index, which is based on the Alkire/Foster Method." |
|
Antonio Muñoz Cárdenas, Viveelbarrio wrote: "Seria importante que los paises del sur, se han reconocidos en el nuevo indicador IDH, tambien las altas tazas arancelarias para los bienes, y equipos que adquiere del norte, que va en detrimento del desarrollo humano mismo." |
|
David Hastings, Curator, Human Security Index Retired UN staff member wrote: "This report (and the longer report that it refers to) is very interesting and informative. However, it might have been useful to have such an assessment facilitate discussion - before making any fundamental changes to the formulation of the HDI. It might also have been useful to have a transitional period, with the original formulation sitting beside one or two options for revision - prior to deciding whether to keep the original formulation or to accept any particular candidate for revision. Sample issue: education. Literacy is an outcome of education, whereas school life expectancy is an input. Why not work with UNESCO for a more contemporary (profound) indicator of educational outcome(s)? Could that be a deeper indicator of functional literacy? (These exist in some countries: functional literacy is as low as 35% in one county in the USA.) Could there be a deeper composite indicator of educational empowerment? Sample issue: income. GDP and GNI both are relatively equally unsatisfactory contrivances for the stated purpose. Far better would be purchasing power parity adjusted median income, which is reported for many countries and could probably be estimated for most countries with little or no loss of usefulness compared to GDP(or GNI) p.c. at Purchasing Power Parity. There remains the problem of geographic coverage of UNDP's HDI. Where this was 130 countries in 1990, and 173 countries by 1994, it was only 177 countries for 2007 before ticking up to 182 countries in 2009 and then dropping back to 169 countries for 2010. Do Kiribati, Tuvalu, Monaco, or Bermuda not have intellectual and cultural capital to contribute with respect to human development? I had my own "HDI" in 1987 (which added population growth rate as an environmental indicator to GDP per capita, literacy and life expectancy), covering 162 countries.. A 2009 ESCAP Working Paper demonstrates a HDI covering over 230 countries: http://www.unescap.org/publications/detail.asp?id=1308 (see the link to the .pdf of the full report) More recently, an updated global HDI covering 232 countries was included with Human Security Index Version 2: http://www.humansecurityindex.org/?page_id=204 I consider the challenge of achieving global completeness for the "global" HDI is an important next step. Indeed, global comprehensiveness is germane to the useful of a global indicator.. This also means going beyond membership in the UN, or in any particular Fund or Programme. The World Bank goes beyond WB membership with the World Development Indicators. It would be nice to see such a stretch by the HDRO, as well." |
|
Carol, wrote: "Vous avez de bons points, c'est pourquoi j'aime toujours verifier votre blog." |
|
Angel Hernández Jiménez, Economista wrote: "El IDH como indicador sintético está muy bien construido y diseñado: intuitivo al basarse en el concepto de distancia, verosímil, fácilmente interpretable y con buenas propiedades normativas. Considero que las objeciones vienen por otro lado. Me explico. De forma genérica el planteamiento metodológico propone un aprovechamiento sintético de la información multidimensional que proporciona un conjunto de variables cuantitativas descriptoras del bienestar social de las naciones. Un problema a resolver bajo este enfoque es la determinación de la dimensión a la que se reduce la información multidimensional, de tal forma que permita valorar y comparar el bienestar social de las naciones con un alto grado de racionalidad e interpretabilidad. Para ello hay que tener en cuenta que la multidimensionalidad del bienestar social puede ser caracterizada tanto por variables con influencia positiva como negativa en el mismo, es decir, que representen aspectos que o bien generan oportunidades para llevar una vida digna o bien las limitan (por ejemplo y respectivamente, una tasa de alfabetización o una proporción de personas que vive por debajo de un umbral de pobreza) . Esta dualidad implícita “Bienestar-Malestar” del bienestar social derivada de la naturaleza opuesta de las variables que lo describen, tiene una influencia clave en el tipo de relaciones ordinales que se pueden establecer al jerarquizar las naciones por su nivel de bienestar social: permite añadir a las del tipo “mayor (menor) que ” o “igual a” una relación que se puede denominar “distinto de “ , donde los niveles no son iguales pero tampoco superiores(inferiores). Así, una nación puede tener superioridad sobre otra en las variables de influencia positiva , pero a su vez estar peor posicionada en las que reflejan malestar, por tanto y admitiendo nuestra adversión innata al Malestar y propensión al Bienestar, es difícil determinar cuál de los dos naciones tiene mayor nivel de bienestar social ( cual presenta mejor combinación “Bienestar-Malestar”) siendo verosímil y racional en este caso una relación del tipo “distinto de “. El reconocimiento de este tipo de relación es clave en mi argumentación. Por lo tanto, dado que las relaciones ordinales quedan condicionadas por la dualidad “Bienestar-Malestar” mi propuesta para solucionar el problema metodológico planteado de determinación de la dimensión a la que se reduce la información multidimensional consiste en combinar esta percepción de la situación social con los Indicadores Sintéticos. En primer lugar clasificamos las variables descriptoras del bienestar social en dos subconjuntos disjuntos en función de su influencia positiva o negativa en la valoración del bienestar social, que denominaremos como Factor Bienestar y Factor Malestar respectivamente. A continuación aplicamos el Indicador Sintético en ambos factores para cada nación, con lo que ésta queda caracterizada con dos parámetros: un escalar que sintetiza la información del Factor Bienestar, y otro que resume la del Factor Malestar, estableciéndose una dimensión biparamétrica (bidimensional) como espacio al que reducimos la información multidimensional de partida. Esta dimensión es satisfaciente para nuestros propósitos: conserva una clara interpretabilidad y además, como veremos aporta racionalidad y verosimilitud al permitir introducir la relación del tipo “distinto de “ a través del concepto de Eficiencia Paretiana mediante la regla que denominaremos de Eficiencia “Bienestar-Malestar”. Su aplicación operativa requiere definir en términos de preferencia la escala de ambos factores (vendría dada por el Indicador utilizado). Por ejemplo, si a mayor valor del Factor Bienestar mejor y a mayor del Malestar peor, la regla queda determinada por: “una nación es eficiente cuando proporciona el máximo valor del Factor Bienestar para uno dado del Malestar o bien proporciona el mínimo en el Factor Malestar para uno dado del Bienestar (en caso contrario se dirá que es ineficente)”. En otras palabras, ser eficiente significa tener la mejor situación social para un nivel dado de malestar o de bienestar . Consecuentemente, entre las naciones “eficientes” la relación es del tipo “distinto de” y la relación en términos de “mayor que” aparece al comparar eficientes con ineficientes. Las ideas expuestas se pueden plasmar en una herramienta gráfica que he denominado como “Mapa de Bienestar Social(MBS)”, que no es más que una representación gráfica de las caracterizaciones biparamétricas de todas las naciones a la que se añade la información del tamaño poblacional para que se puedan analizar la desigualdad y polarización. Este Mapa permite de forma sencilla realizar una valoración de la situación social del conjunto de naciones analizadas.. Todas estas ideas están desarrolladas en un artículo publicado en www.eumed.net/ce/2008b/ahj.doc donde se incluye una aplicación al caso español , donde en vez de naciones se consideran las comunidades autónomas y se toma como caracterización biparamétrica del bienestar social de cada una de ellas el binomio : (Indice de Desarrollo Humano, Indice de Pobreza Humana -2)" |
|
Tania López, Desarrollo Humano Universidad Iberoamericana León, México wrote: "La verdad estoy totalmente de acuerdo en referencia al desarrollo humano, para mí este tipo de organizaciones son las que hacen que nosotros como personas nos unamos y podamos crear cierto tipo de empatía hacia los demás y de esta manera podemos ayudar, me encanta la idea de cuando hablan de la vida digna que toda persona debe de tener, yo creo que es algo muy importante que lo seguirá siendo a lo largo de los años. La verdad se agradece el trato y el enfocarse en este tipo de temas ya que varia gente lo pasa por desapercibido." |
|
Maluye Urquijo, Comentario sobre desarrollo humano Universidad Iberoamericana wrote: "Estoy totalmente de acuerdo, el término Desarrollo Humano y la importancia de las personas para las naciones suena interesantísimo, la pregunta puede ser esto real, o conforma parte de una utopía únicamente? No es necesario ser sociólogo, para ver las condiciones tan precarias en las que vive gran parte de la población mexicana. Se habla del desarrollo de capacidades humanas para la mayor existencia de oportunidades pero, hablamos enfocados a la misma sociedad? Me imagino que el desarrollo de capacidades se pretende alcanzar en mayor parte por medio de los estudios, pero si hay personas que ni acceso tienen al estudio cómo podría pensarse en la posibilidad de oportunidades?" |
|
María Fernanda Romero Torres, Comentario sobre DH wrote: "Me gustaron mucho estos artículos ya que demuestran que si se está intentando (por lo menos algunas personas u organizaciones) ayudar a que las personas tengan una vida digna y saludable. Me parece esencial que se vea también la parte de la educación para que la gente tenga acceso al nuevo conocimiento. Parte de lo que menciona aqui es sobre la desigualdad y estoy de acuerdo que esto ha llevado a que no sea vea muchas de als veces por las personas más pobres. Es interesante concoer como estas organizaciones nos muestran como es que la empatía hablando de términos psicológicos se demuestra aquí." |
|
Rocío Aranda, wrote: "Resulta bastante lógico que el IDH reciba varias críticas por su imposibilidad de establecer criterios completamente estandarizados o aplicables a todas las naciones, pero hay que recordar que siempre que nos metemos en el campo de lo humano, entramos también en el campo de la subjetividad, hay que recordar lo complejo que resulta definir el bienestar y desarrollo de la persona y aplaudir a que existan organismos que intenten favorecer al ser humano de esa manera." |