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El Informe sobre Desarrollo Humano 2013 examina el profundo cambio de las dinámicas globales impulsadas por los nuevos poderes que emergen rápidamente en el mundo en desarrollo, y sus implicaciones a largo plazo para el desarrollo humano. China ha superado a Japón como segunda mayor economía del mundo, al tiempo que ha conseguido sacar a cientos de millones de chinos de la pobreza. India trabaja activamente para replantear su futuro con la nueva creatividad empresarial y las innovaciones en políticas sociales. Brasil se ha convertido en un impulsor esencial del crecimiento de Sudamérica, a la par que implementa efectivos programas para la erradicación de la pobreza que son emulados por todo el mundo. Pero el “Ascenso del Sur” analizado en el Informe es un fenómeno a mayor escala: Turquía, Tailandia, Sudáfrica, México, Indonesia y otras muchas naciones que se desarrollan dinámicamente también se han convertido en actores protagonistas en el escenario mundial.
El Informe muestra cómo esta creciente diversidad en cuanto a presencia y poder está transformando la política y la economía mundial, y desafiando las ideas preconcebidas que han orientado las principales instituciones internacionales después de la Segunda Guerra Mundial. Los líderes del Sur están demandando mayor representatividad en las estructuras de gobernanza internacionales, y que incorporen mejor los principios de democracia y equidad. Los países del Sur impulsan cada vez más el crecimiento económico global y los cambios sociales de mayor alcance
El Informe demuestra que el ascenso del Sur es el resultado no de la adherencia a un conjunto fijo de prescripciones políticas, sino a políticas pragmáticas que responden a las circunstancias y oportunidades locales—incluyendo una profundización del papel desarrollista de los estados, una dedicación a mejorar el desarrollo humano (por ejemplo, a través de mejor educación, sanidad y programas de bienestar social) a través de la innovación política, y un aperturismo para participar con la economía mundial a través del comercio y la inversión.
Aun así, el futuro progreso requerirá que los políticos del Sur, así como los del Norte, planteen soluciones para los desafíos como la equidad, la rendición de cuentas, los riesgos medioambientales, la cambiante demografía y la participación significativa de la sociedad.El informe describe un cambio global de poder y recursos en una escala histórica que debería continuar hasta bien entrado el siglo XXI. Por primera vez desde el siglo XIX, la producción combinada de las tres principales economías de los países en desarrollo, a saber, Brasil, China e India, está a punto de igualar el PIB de las tradicionales potencias industriales de Europa Occidental y Norte América, es decir, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia y Reino Unido. Representa un replanteamiento drástico del equilibrio de las fuerzas económicas globales. El Informe muestra que las tres mayores economías del Sur superarán a las seis potencias industriales tradicionales antes de finales de la década (calculando el PIB en términos de poder adquisitivo), y seguirán expandiéndose más allá de 2020.
No, esta tendencia trasciende a los países BRIC. El Informe expone claramente que el fenómeno del “Ascenso del Sur” abarca a más de 40 países en desarrollo que han acelerado notablemente su avance en el desarrollo humano en los últimos años. Algunos de los mayores países han hecho avances especialmente rápidos, sobre todo Brasil, China, India, Indonesia, Sudáfrica y Turquía. No obstante, también ha habido un progreso impresionante en cuanto a desarrollo humano en economías de menor tamaño como Bangladesh, Chile, Ghana, Ruanda y Túnez.
El término se refiere a un estado con un gobierno proactivo que persigue el crecimiento económico como un camino para el desarrollo humano. Un estado desarrollista se caracteriza por las intervenciones estratégicas que modelan el futuro de un país: promoción de sectores económicos concretos; articulación clara de los objetivos socioeconómicos, y planteamiento de medidas burocráticas competentes para lograr dichos objetivos. En definitiva, el estado desarrollista deriva su legitimidad política de la prestación de mejores servicios sociales y de impulsar la calidad de la vida de sus ciudadanos.
El informe analiza y reporta políticas relacionadas con un amplio espectro de temáticas – salud, educación, sociedad, economía, industria – de todas las regiones. A menudo, se trata de una combinación de políticas en lugar de una única política. Estos son algunos de los ejemplos:
La política industrial y comercial de Brasil: Cuando la economía de Brasil, orientada al mercado interno, cambió para centrarse en la exportación, empresas concretas que se beneficiaban de los grandes mercados nacionales se beneficiaron de las capacidades construidas durante décadas. Por ejemplo, Embraer es ahora el principal productor mundial de aeronaves comerciales a reacción de ámbito regional de hasta 120 pasajeros. La industria acerera del país tiene una historia similar. La intervención del gobierno ha supuesto que la tecnología agrícola también haya sido una de las fortalezas de Brasil. El Sistema de Investigación e Innovación Agrícola ha contribuido a casi cuadruplicar el crecimiento en la eficiencia agrícola por trabajador.
El apoyo de chile a la agricultura y la alimentación: Las empresas chilenas han tenido un gran éxito en ampliar sus exportaciones de productos alimentarios agrícolas procesados, y productos forestales y pesqueros. El apoyo de una corporación sin ánimo de lucro, Fundación Chile, ha ayudado a que la cría de salmón comercial del país se haya convertido en una de las mayores de todo el mundo.
La política industrial, social y educativa de Bangladesh: Bangladesh sacó partido de los cambios drásticos experimentados por el comercio textil mundial, y aprendió a cómo tener éxito en los mercados internacionales, combinando un crecimiento de la competitividad con las preferencias de los mercados mundiales por los países menos desarrollados. Para 2010, su porcentaje en las exportaciones de textiles había aumentado hasta casi el 4,8%, en comparación con el 0,8% de 1990. Más del 95% de las mujeres que trabajan en la industria textil son migrantes de áreas rurales. Esta oportunidad de empleo sin precedentes para mujeres jóvenes ha reducido las brechas de género en el empleo y los ingresos. Al mismo tiempo, organizaciones no gubernamentales como BRAC han ayudado a aumentar la participación de las niñas en la educación formal. Uno de los resultados ha sido reducir a la mitad la mortalidad infantil.
La política tecnológica de Indonesia: Indonesia utilizó las telecomunicaciones para conectar su gran número de distantes y dispersas islas, y abrió el país al resto del mundo. Han sido necesarias orientación política y grandes inversiones, tanto públicas como privadas. Se calcula que en 2010 el 85 de los adultos tenían teléfono, gracias a los esfuerzos del gobierno y a que la competencia del sector redujo drásticamente el precio de los terminales y de los servicios telefónicos. En julio de 2012, había 7,4 millones de usuarios registrados en Facebook solo en la ciudad de Yakarta, colocándose como la segunda ciudad del mundo con más personas inscritas a esta plataforma.
Las políticas industriales y educativas de la India: La industrialización impulsada por el gobierno que pretendía sustituir las importaciones fue acometida orientando los esfuerzos a construir capacidades humanas e invertir en educación superior de primer nivel. Después de las reformas de la década de 1990, estas inversiones se vieron recompensadas cuando India, inesperadamente, fue capaz de capitalizar su stock de trabajadores capacitados en las emergentes industrias de la información, que para 2011–2012 generaban 70.000 millones de dólares en exportaciones. Sus farmacéuticas también están cortadas por el mismo patrón.
La política comercial de China: La rápida apertura del mercado en China hubiera abocado las empresas estatales al cierre cerrado sin crear nuevas actividades industriales si no hubiera sido por la decisión del gobierno de hacerlo de forma gradual. Para atraer la inversión extranjera directa, crear empleo y promover las exportaciones, estableció zonas económicas especiales. Al mismo tiempo, aumentó las competencias de sus trabajadores y empresas haciendo que las empresas extranjeras formaran joint ventures, transfirieran tecnología o cumplirán unas exigencias muy rigurosas que satisficieran a la nación. En 2011, China llevaba 10 años como miembro de la Organización Mundial de Comercio y había superado a Alemania como mayor exportador de bienes y servicios.
Las políticas sociales de México y Brasil: Los programas de transferencia condicional de dinero de México, Brasil y otros países están diseñados para aumentar los ingresos de los beneficiarios y su acceso a la salud y la educación, haciendo transferencias condicionales en base a requisitos como acudir a los centros de salud y asistir a la escuela. Están dirigidos a personas con bajos ingresos o familias desfavorecidas, y ofrecen ayudas económicas. El programa Oportunidades de México, por ejemplo, depende de que los niños acudan a la escuela y pasen revisiones médicas, y que los padres acudan a reuniones comunitarias. En 2012, distribuyó cerca de 3.000 millones de dólares entre cerca de 5 millones de familias beneficiarias. En Brasil, Bolsa Familia y Oportunidades, siendo los dos mayores programas de América Latina, suponen solo algo menos del 1% del PIB.
La política agrícola y económica de Ghana: En la década de 1970 y 1980, el sector del cacao de Ghana, el principal pilar de su economía, estuvo al borde del colapso. Ghana restauró su competitividad internacional devaluando la moneda, aumentando la capacidad del sector privado y ofreciendo a los agricultores una participación mucho mayor en los precios que recibían. Entre 1983 y 2006, el país dobló su producción de cacao por hectárea y, actualmente, el sector da trabajo a más de 700.000 personas. También se ha invertido en ayudar a los agricultores a conectarse con los mercados mundiales. Una reciente encuesta muestra que cerca del 61% de los agricultores de cacao tienen teléfonos móviles.
La política sanitaria de Ruanda: Ruanda presentó un seguro sanitario comunitario para impulsar el acceso a los servicios sanitarios. Como resultado, la sanidad se hizo más asequible en áreas rurales, y la mortalidad de los menores de cinco años descendió de 196 fallecimientos por cada 1.000 bebés nacidos vivos de 2000 a los 103 de 2007, y el porcentaje de mortalidad materna descendió más de un 12% anual entre 2000 y 2008. Ruanda está en el buen camino para lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio sobre salud materna.La repercusión del desarrollo humano del ascenso del Sur han sido profundas: la proporción de personas que viven en extrema pobreza se redujo del 43% de 1990 al 22% de la población mundial en 2008, con más de 500 millones de personas que han salida de la pobreza solo en China. Como resultado, la comunidad mundial ha logrado antes de los previsto el objetivo de erradicación de la pobreza del primero de los ocho Objetivo de Desarrollo del Milenio, que era reducir a la mitad la proporción de personas que vivían con menos de 1,25$/día entre 1990 y 2015.
El número de países con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) inferior al 25º percentil de 1990 pasó de 33 a 30 entre 1990 y 2000, y se redujo hasta 15 entre 2000 y 2012. Entre 1990 y 2012, casi todos los países avanzaron significativamente en términos de desarrollo humano, según el IDH. De hecho, ningún país para los que se disponga de datos completos tuvo un valor IDH inferior en 2012 al de 2000.La desigualdad de ingresos está creciendo en muchos países. Entre 1990 y 2005, el IDH ajustado por la desigualdad calculado para 66 países mostró que, en general, la desigualdad caía solo marginalmente, ya que la disminución de la desigualdad en salud y educación se compensaba con el aumento de la desigualdad en ingresos.
A nivel mundial, durante las últimas dos décadas, ha habido una mayor reducción de las desigualdades en salud y educación que en el ámbito de los ingresos. En parte se debe a las medidas utilizadas: la expectativa de vida y la media de años de escolarización tienen límites superiores en los que todos los países convergen eventualmente, pero en cuanto a los ingresos, no hay límites superiores. Prácticamente todos los estudios coinciden en que la desigualdad de ingresos mundial es alta, aunque no existe consenso sobre las tendencias más recientes. Un estudio que analizó la distribución de ingresos de 138 países en el periodo 1970–2000 arrojó que a pesar de que los ingresos medios per cápita hayan aumentado, no ha ocurrido lo mismo con la desigualdad. Otros estudios concluyen justo lo contrario. Incluso los hay que no observan ningún cambio. La desigualdad no es una característica exclusiva de los países en desarrollo. La creciente desigualdad de ingresos en los Estados Unidos y algunos países europeos ponen de relieve la justicia con la que se distribuyen los ingresos y quiénes se benefician realmente del crecimiento.
En cualquier caso, todavía hay mucho por hacer para mejorar estas brechas. En América Latina, durante mucho tiempo la región con mayores desigualdades, la tendencia ha comenzado a revertirse gracias a los incentivos de reducción de la pobreza y otras intervenciones gubernamentales, como importantes gastos públicos ayudados por los elevados precios de los bienes a nivel internacional. Brasil y México encabezan esta tendencia, utilizando programas de transferencia de dinero y otros mecanismos para elevar los estándares de vida de las comunidades pobres.La educación es uno de los instrumentos más poderosos para avanzar en la igualdad y el desarrollo humano, afirma el Informe. Construye las capacidades de las personas y amplía sus libertades. La educación impulsa la estima de las personas y les facilita encontrar mejores empleos, participar en el debate público y reclamar a los gobiernos sus derechos como a la salud, la seguridad social, etc. La educación también tiene beneficios importantes para la salud y la reducción de la mortalidad. La educación es un denominador común de muchas historias de éxito de distintos países, como la República de Corea, China, India y Ghana, entre otros.
Existen innumerables evidencias de la importancia de la educación para las mujeres. Las mujeres formadas contribuyen a la sociedad de múltiples formas, como ciudadanas, como miembros altamente productivos de la mano de obra, y como madres, hermanas e hijas. Las madres con estudios suelen tener menos hijos, más saludables y mejor educados. Las mujeres con formación tienen un mejor acceso a medidas de contracepción. La educación de las madres es sumamente importante para la supervivencia de los hijos que para los ingresos o la riqueza familiar, según los datos del Informe. Una previsión realizada por el Informe calcula el impacto de las diferencias en los niveles educativos en la mortalidad infantil en el periodo 2010-2050 en dos escenarios posibles. El “básico” asume las que continúan las actuales tendencias de logros educativos. El escenario “avanzado” presupone un aumento de objetivos ambiciosos en políticas educativas, similares a las logradas en las últimas décadas en la República de Corea. Los resultados del escenario avanzado demuestran un número sustancialmente menor de fallecimientos infantiles gracias al aumento del nivel de escolarización de las madres. Los cálculos del Informe estiman que entre 2045 y 2050, en la India, seis millones de niños podrían morir antes de tener cinco años en el escenario básico, cifra que se reduciría a los tres millones en el escenario avanzado.Entre 1980 y 2010, los países en desarrollo aumentaron su participación en el comercio de mercancías mundial del 25% al 47%, y su porcentaje de producción mundial del 33% al 45%. Una de las principales contribuciones a esta tendencia es que las naciones en desarrollo del Sur están comerciando no solo con el Norte, sino que cada vez más entre ellos. Entre 1980 y 2011, el comercio Sur-Sur pasó de ser de algo menos del 8% del comercio de mercancías mundial a más del 26%, con un crecimiento especialmente remarcable en la década de 2000. Durante el mismo periodo, el porcentaje de comercialización Norte-Norte disminuyó del 46% a menos del 30%. Las estimaciones muestran que el comercio entre países en desarrollo pronto superará el comercio entre países desarrollados.
Según el Informe, si el comercio exterior se gestiona adecuadamente, y los resultados se orientan al beneficio a largo plazo de la sociedad en general, esta relación con la economía mundial puede tener un efecto positivo sobre el desarrollo humano. Los datos muestran una correlación en los países en desarrollo entre logros de desarrollo humano y aumento del comercio exterior de la economía nacional.
Incluso más importante que estar integrado en los mercados globales son los términos de la relación con estos mercados. Sin invertir en las personas, los retornos de los mercados globales pueden ser limitados y pasajeros. Es más probable tener éxito si no es una apertura repentina, sino una integración gradual y secuencial con la economía mundial, adaptada a las circunstancias nacionales, y acompañada por una inversión en personas, instituciones e infraestructuras. Una serie de economías menores han tenido éxito en centrarse en productos nicho, cuyo éxito es a menudo fruto de años de apoyo estatal construido sobre las competencias existentes o la creación de otras nuevas.El Informe muestra que la inversión extranjera directa (IED), como el comercio exterior, puede contribuir al desarrollo humano siempre que esté estratégicamente gestionada para responder a las necesidades y aprovechar el potencial específico de cada país, por ejemplo a través de la creación de oportunidades formativas y otros servicios públicos. Tener éxito en el comercio, la inversión y la producción internacional depende en último término de elevar los niveles de desarrollo humano, tal y como lo demuestra la asociación entre los ingresos elevados por exportaciones per cápita y la consecución de logros en educación y salud. Las economías mejor integradas a nivel global suelen ofrecer mejores oportunidades a las mujeres.
La capacidad de las personas y las instituciones también afecta a los beneficios de la IED. Los países receptores necesitan invertir en la capacidad de sus personas para identificar, asimilar y desarrollar el conocimiento útil que acompaña al capital y las ideas procedentes del extranjero. De hecho, una mano de obra formada y saludable suele ser a menudo el factor clave para influir en la decisión de los inversores extranjeros sobre dónde invertir. Un estudio sobre 137 países realizado para el Informe demostró la correlación positiva entre los flujos de la IED y los logros en salud y educación.A medida que sus economías han despegado, muchos países han acumulado enormes cantidades de reservas en divisas. Supone un cambio en la economía global, pero también en el equilibrio de poder económico mundial. Entre 2000 y el tercer trimestre de 2011, las reservas de divisas aumentaron de 1,9 a 10,1 billones de dólares, con un porcentaje significativo del aumento acumulado por países emergentes y en desarrollo (incluyendo Brasil, China, India, Indonesia, República de Corea, Malasia, México, Tailandia, etc.), cuyas reservas ascendieron a 6,8 billones de dólares. Solo China cuenta con reservas de divisas por valor de 3 billones de dólares.
Los países en desarrollo también han amasado fondos soberanos, que según los datos del Instituto de Fondos Soberanos, ascienden a 4,3 billones de dólares en activos a finales de 2010, con 3,5 billones mantenidos por economías en desarrollo y emergentes, y 800.000 millones de dólares solo en Asia Oriental.
El Informe argumenta que esta enorme cantidad de dinero podría utilizarse mejor si se invirtiera en desarrollo. Los recursos podrían utilizarse de forma más productiva para respaldar la prestación de servicios, ofrecer capital a proyectos que mejoren las capacidades productivas y económicas, y el desarrollo humano en general, y para promover la estabilidad económicas regional y subregional. Afirma que con solo asignar el 3% de las reservas internacionales líquidas de los nueve países del Sur del G20 aumentaría el porcentaje de inversión pública en estos países entre el 4,1%–11,7% del PIB, casi al nivel de la media de inversión pública en los países en desarrollo.
El Informe defiende que la formación de una nueva Comisión del Sur es una forma de mirar cómo los países del Sur pueden desarrollar nuevas instituciones y alianzas, y compartir conocimiento, experiencias y tecnología. En 1987 se formó la primera Comisión del Sur bajo el liderato de Julius Nyerere, entonces Presidente de Tanzania, y el renombrado economista Manmohan Singh, que es ahora Primer Ministro de la India. Su informe de 1990 “El desafío del Sur” fue un documento que marcó un hito, donde se urgía a los países del Sur a que actuaran solidariamente en las negociaciones Norte-Sur, se promovió el desarrollo centrado en las personas, se presagiaba que el cambio climático sería una amenaza de desarrollo a largo plazo y se identificaron los desafíos sociales como la pobreza endémica, la exclusión social y la desigualdad.
Desde entonces, el mundo y el Sur han cambiado significativamente. Las posibilidades de cooperación son mayores que nunca, pero el contexto político es muy diferente. La descolonización es ahora un vago recuerdo en la mayoría de estados; la Guerra Fría, que ayudó a formar el Movimiento de Países no Alineados, terminó hace tiempo; y muchos de los estados del Sur están emergiendo como superpotencias políticas y económicas. Una nueva Comisión del Sur, que se base en el legado de la primera comisión, pero que refleje las fortalezas y las necesidades actuales del Sur, podría ofrecer una visión renovada, afirma el Informe, basado en el reconocimiento de cómo la diversidad del sur puede ser una fuerza para un nuevo tipo de solidaridad, dirigido a acelerar el desarrollo humano en las próximas décadas.
Las instituciones dominantes en la gobernanza global, como Naciones Unidas, el FMI y el Banco Mundial, fueron creadas hace mucho y son el reflejo de una época muy diferente. El Sur está infrarrepresentado en estos organismos. Los países emergentes del Sur se encuentran ahora buscando mecanismos alternativos para la cooperación en comercio, finanzas, desarrollo y ayudas, incluyendo acuerdos regionales y alianzas bilaterales. La gobernanza global se está convirtiendo en un mosaico de nuevos acuerdos y viejas estructuras, que necesitan interactuar y cooperar de forma más sistemática y eficiente en lo que el Informe denomina “pluralismo coherente”
Pero algunas cuestiones urgentes como el cambio climático se pueden resolver solo globalmente. Aquí, lo importante es que los estados del Sur tienen menos representación que el que les corresponde por su tamaño en cuanto a población y méritos económicos. Por ejemplo, China, que es la segunda mayor economía del mundo y el mayor depósito de reservas de divisa, tiene un peso menor en las votaciones del Banco Mundial que Francia o Reino Unido.
De forma semejante, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas toma decisiones sobre la paz y la seguridad mundial con un grupo permanente que refleja la estructura geopolítica de 1945, inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, excluyendo así a toda África y América Latina, así como a la India, que pronto sobrepasará a China como país más poblado del mundo. Las principales instituciones internacionales necesitan ser más representativas, transparentes y responsables, defiende el Informe. Las instituciones Bretton Woods, los bancos de desarrollo regionales y el sistema de Naciones Unidas se ven abocados a perder relevancia si no consiguen representar adecuadamente a todos los estados miembros y sus ciudadanos.
El Informe sobre Desarrollo Humano es una publicación que el PNUD ha encargado y publicado desde 1990 como un análisis intelectualmente independiente y empírico sobre cuestiones, tendencias, progresos y políticas en torno al desarrollo. El objetivo último del Informe es ayudar a avanzar en el desarrollo humano, lo que supone prestar una especial atención a la salud, la educación y la ampliación de las libertades y habilidades humanos, como el crecimiento económico. La frase inicial del primer Informe sobre Desarrollo Humano de 1990 afirmaba que “la verdadera riqueza de una nación son sus personas”.
Los Informes anuales y los recursos contextuales relacionados están disponibles en hdr.undp.org, incluyendo los textos completos o los resúmenes en diez idiomas; libros electrónicos; Documentos de Investigación sobre Desarrollo Humano; además de recientemente actualizados indicadores estadísticos; herramientas de visualización de datos; mapas interactivos; y perfiles de datos de todos los estados miembros de Naciones Unidas.Desde su presentación en 1990, el Informe ha sido intelectual y editorialmente independiente, y a menudo ha sido provocador, aunque siempre con una sólida base de investigaciones empíricas. El Informe sobre Desarrollo Humano es un encargo que realiza el PNUD, pero no representa sus políticas o los puntos de vista oficiales del consejo ejecutivo o de la dirección del Programa. El Informe depende de las estadísticas obtenidas a partir de una amplia gama de agencias multilaterales y de Naciones Unidas, pero su análisis y las conclusiones son responsabilidad exclusiva de sus autores. Su autonomía editorial está protegida por una resolución de la Asamblea General (A/RES/57/264), que reconoce que el Informe sobre Desarrollo Humano es “un ejercicio intelectual independiente” y “una herramienta importante de concienciación sobre el desarrollo humano en todo el mundo”.
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es una medida compuesta del desarrollo humano, que refleja los logros medios de un país en tres dimensiones básicas de desarrollo humano: una vida larga y saludable (salud), acceso al conocimiento (educación) y un nivel de vida digno (ingresos). La disponibilidad de datos determina la cobertura de países del IDH. Para posibilitar comparaciones entre países, el IDH se calcula en base a los datos más recientes disponibles a nivel mundial provenientes de las principales agencias internacionales de datos y otras fuentes con credibilidad demostrada, en lugar de utilizar directamente datos procedentes de fuentes nacionales.
El Informe sobre Desarrollo Humano presenta dos tipos de información estadística: las estadísticas de sus índices y sus correspondientes Cuadros estadísticas, que ofrecen una evaluación global de los logros del país en las diferentes áreas del desarrollo humano, y las evidencias estadísticas de los análisis temáticos de los capítulos, que pueden estar basados en datos internacionales, nacionales o subnacionales. La base de datos de los Informes sobre Desarrollo Humano disponible en Internet contiene un conjunto de datos temporalmente completo para todos los indicadores incluidos en la edición impresa del Informe.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) son un conjunto de objetivos cuantificables y específicos para un periodo de tiempo, derivados de la Declaración del Milenio, que fue aprobada por los estados miembro de la ONU en marzo de 2002. El Informe sobre Desarrollo Humano incorpora algunos indicadores utilizados en los Objetivos de Desarrollo del Milenio en sus Cuadros estadísticos anuales, pero no reporta expresamente sobre los logros de los países respecto a los ODM. La Base de Datos de Indicadores del Milenio (http://mdgs.un.org) de la División de Estadísticas de Naciones Unidas es la principal fuente de datos de la ONU sobre los ODM y remite estadísticas actualizadas para la elaboración del informe anual del Secretario General sobre el progreso respecto a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, al igual que para otros informes anuales entre los que se incluyen los Informes sobre Desarrollo Humano y los informes con los Indicadores de Desarrollo Mundial del Banco Mundial. La División de Estadísticas de Naciones Unidas, el Banco Mundial y otros proveedores de datos internacionales, como el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), el Instituto de Estadísticas (UIS) de la UNESCO, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y la Organización Mundial de la Salud (OMS), posibilitan que el Informe incluya las cifras más recientes sobre los ODM. Estos datos se pueden encontrar en:
1) Monitor de los ODM: Seguimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: http://www.globalgovernancewatch.org/resources/mdg-monitor--tracking-the-millennium-development-goals
2) Esfuerzos globales y nacionales
3) Base de datos de Indicadores del Milenio de la UNSD:
http://unstats.un.org/unsd/mdg/Default.aspxEl Índice de Desarrollo Humano (IDH) es una medida compuesta sobre salud, educación e ingresos, que fue presentada en el primer Informe sobre Desarrollo Humano, publicado en 1990. Se presentó como una alternativa a las mediciones puramente económicas del progreso nacional, como el crecimiento del PIB. Pronto se convirtió en la medida de este tipo más aceptada y citada, y se ha adaptado para utilizarla a nivel nacional en muchos países. Los valores y clasificaciones del IDH recogidos en el Informe sobre Desarrollo Humano se calculan utilizando los datos más recientes comparables a nivel mundial provenientes de fuentes internacionales de datos. Los valores y las clasificaciones de IDH anteriores se han vuelto a calcular retroactivamente utilizando las mismas series de datos actualizadas y las metodologías actuales, y se presentan en el Cuadro 2 del Anexo de estadísticas del Informe 2013. Por lo tanto, las clasificaciones y los valores del Informe sobre Desarrollo Humano 2013 no se pueden comparar directamente con las clasificaciones y los valores IDH publicados en Informes sobre Desarrollo Humano anteriores.
El IDH incluye 187 países, el mismo número que en 2011, frente a los 169 que formaron parte del IDH 2010. Esta significativa ampliación de la cobertura del IDH es el resultado de la intensificación de los esfuerzos por parte de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano para trabajar con proveedores internacionales de datos y agencias nacionales de estadística para obtener los indicadores de desarrollo necesarios para el IDH, información que no se dispuso para algunos países en años anteriores.
Las limitaciones de datos han dejado fuera de los cálculos del presente IDH a estados miembros como Islas Marshall, Mónaco, Nauru, República Popular Democrática de Corea, San Marino, Somalia, Sudán del Sur y Tuvalu.Las nuevas clasificaciones del IDH introducen el concepto del vínculo estadístico por primera vez desde que se presentó el IDH en el primer Informe sobre Desarrollo Humano en 1990, para aquellos países con valores IDH que son idénticos al menos en tres puntos decimales. Por ejemplo, Irlanda y Suecia, ambos con un valor IDH de 0.019, están clasificados en el 7º puesto, aunque los valores del IDH de ambos países divergen si se calcula con cuatro o más puntos decimales.
Después de consultar con muchos expertos destacados en medición del desarrollo, concluimos que las diferencias entre milésimas de un porcentaje son estadísticamente insignificantes. Cuando dos países se encuentran tan cerca en sus valores IDH, compartir la misma clasificación es lo más exacto y justo. (Para obtener más información, consulte Aguna y Kovacevic, 2011: http://hdr.undp.org/en/reports/global/hdr2010/papers/HDRP_2010_47.pdf)Salud (Esperanza de vida): La División de Población de Naciones Unidas revisa sus series de esperanza de vida bienalmente, lo que a veces crea tanto aumentos como disminuciones para muchos países. Al igual que en 2011, los datos sobre esperanza de vida al nacer utilizados para este IDH y sus tendencias pertenecen de la Revisión de 2010 de las Previsiones de Población Mundial.
Educación (Años esperados de instrucción y Años de educación promedio): Debido a que la HDRO debe basarse en datos de organizaciones internacionales que ofrecen información comparable entre países, los datos que contiene el Informe 2013 podrían no coincidir con los de las encuestas nacionales. A menos que se especifique lo contrario, los datos sobre años de educación promedio (para la actual población adulta de 25 años o más) son similares a los utilizados en el Informe 2011 y, por lo tanto, se refieren al año 2010.
Ingreso Nacional Bruto: El ingreso nacional bruto per cápita se expresa en términos de paridad de poder adquisitivo constante (PPA$). Estos cálculos se basan en: el INB per cápita reportado en moneda nacional, el deflactor del PIB, el INB per cápita en PPA$ corriente, y las estimaciones de FMI sobre el crecimiento real del PIB para 2011 y 2012. Cada una de estas series de indicadores se actualiza o se revisa anualmente. Por ejemplo, en 2011 no se reportaron valores INB de varios países para el año 2010; en su lugar, se utilizaron las previsiones del FMI. Algunos de estos valores para 2010 se han hecho públicos en los Principales Agregados del Sistema de Cuentas Nacionales de Naciones Unidas y se han utilizado para calcular el INB 2012 per cápita, véase: http://data.un.org/Explorer.aspx?d=SNAAMA. Al igual que en 2011, los cálculos del INB per cápita para 2012 se expresa en PPA$ constantes de 2005.Sí, los indicadores del IDH se pueden adaptar a nivel nacional siempre que cumplan otros aspectos de la calidad estadística. También se pueden disgregar a nivel subnacional para comparar niveles y diferencias existentes entre los distintos grupos de habitantes de un mismo país, siempre que haya datos adecuados para cada nivel de disgregación que se pretenda obtener; o se pueden calcular utilizando una sólida metodología estadística. En muchos países, destacar las disparidades internas utilizando la metodología del IDH ha dado lugar a constructivos debates políticos.
El IDH sigue siendo un índice compuesto que mide el progreso en tres dimensiones básicas, a saber, salud, conocimiento e ingresos. Con el anterior planteamiento del IDH, la salud se medía en base a la expectativa de vida al nacer; la educación o el “conocimiento” con la tasa de alfabetización y de escolarización (desde la educación primaria hasta la universitaria); y los ingresos o estándares de vida mediante el PIB per cápita ajustado para la paridad de poder adquisitivo (PPA en dólares estadounidenses).
La salud todavía se mide en base a la esperanza de vida al nacer. Sin embargo, desde 2010, el componente de conocimientos del IDH se mide mediante una combinación de los años esperados de instrucción para un niño que actualmente se encuentra en edad escolar, y los años de educación promedio disfrutados en el pasado por los adultos que tienen 25 o más años de un país en concreto. La medición de los ingresos, por su parte, ha dejado de utilizar como referencia el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita ajustado según el poder adquisitivo para reflejar el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita ajustado según el poder adquisitivo; el INB incluye algunas remesas, con lo que se ofrece una perspectiva económica más exacta de muchos países en desarrollo.
El cambio se debe a varios factores. Por ejemplo, la alfabetización de los adultos utilizado en el IDH anterior (que es simplemente una variable binaria, a saber, alfabetizado o analfabeto, sin graduación alguna) es un dato insuficiente para medir avances logrados en conocimiento. Al incluir los años de educación promedio y los años esperados de instrucción, se puede capturar mejor el nivel de educación y los cambios recientes.
El Producto Interior Bruto (PIB) es el valor monetario de los bienes y servicios producidos en un país, indistintamente de la cantidad de los mismos que se queda en el país. El Ingreso Nacional Bruto (INB) expresa los ingresos obtenidos por los residentes de un país, incluyendo algunos flujos internacionales, y excluyendo los ingresos que se generan en el país, pero que terminan por salir al extranjero. Así, el INB es una medida más ajustada del bienestar económico de un país. Tal y como muestra el Informe de 2010, pueden existir diferencias significativas entre el ingreso de los residentes de un país dependiendo de si se utiliza el INB o el PIB.Los ingresos son fundamentales para el desarrollo humano, pero su peso específico disminuye a medida que los ingresos aumentan. El tope del PIB en el IDH se situó en 40.000 USD y se transformaba logarítmicamente. El IDH original estableció este tope sobre los ingresos para reflejar la idea de que, a partir de cierta cantidad, superar ese límite de ingresos no ampliaba las oportunidades de desarrollo humano. Otro argumento era que, a pesar de que las tasas de alfabetización y escolarización, así como la esperanza de vida tienen topes “naturales” (100%, límites de mortalidad, etc.), los ingresos más elevados pueden seguir aumentando, induciendo que, con el tiempo, los rangos superiores del IDH se conviertan en valores y clasificaciones cada vez más dependientes de los ingresos.
Existen otros motivos por los que se ha elevado el tope de ingresos. En primer lugar, los países se iban amontonando en el tope, por lo que no podíamos diferenciar los logros de un creciente número de países situados en el nivel máximo de la distribución. En 2007, el PIB de 13 países sobrepasaba ya ese tope. Por lo tanto, el poder de diferenciación de los ingresos limitados se ha debilitado, especialmente para la diferenciación entre países muy desarrollados. En segundo lugar, originalmente pretendía ser vinculante en el sentido de desatender totalmente los ingresos que superaran un nivel concreto. Por ejemplo, el tope de ingresos PPA de 40.000 USD no era vinculante en los países en los que se introdujo a mediados de la década de 1990, sino más bien un límite superior utilizado para normalizar el índice de la dimensión de ingresos. En tercero, la media geométrica utilizada intensifica los retornos decrecientes de la transformación logarítmica del INB en comparación de la media aritmética. En cuarto lugar, sin ser por ello menos importante, el uso de valores máximos reales en lugar de topes permite que los índices dimensionales resultantes varíen en rangos similares, por lo que sus pesos implícitos son más semejantes que de haberse utilizado el método anterior.
El nuevo IDH utiliza el logaritmo natural en lugar del logaritmo de base 10 utilizado anteriormente. Este cambio menor no tiene efectos sobre el valor del índice de ingresos y está motivado por el hecho de que la mayoría de la literatura económica utiliza el logaritmo natural de ingresos. Los topes de cada dimensión se elevan para que se pueda decir que son iguales a los máximos observados a lo largo del periodo analizado (1980-2012) para los que se presentan las tendencias del IDH.Se basa en una evidencia histórica (Maddison, 2010, y Riley, 2005), que indica que el mínimo se sitúa en los 20 años. Si una sociedad o un subgrupo de la sociedad tienen una esperanza de vida por debajo de la edad reproductiva típica, dicha sociedad podría desaparecer. Se han observado valores inferiores durante algunas situaciones de crisis, como el genocidio de Ruanda, pero fueron casos excepcionales que no son sostenibles. Consúltese:
Maddison, A. 2010. Historical Statistics of World Economy: 1-2008 AD. París: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
Riley, J.C. 2005. Poverty and Life Expectancy. Cambridge, Reino Unido: Cambridge University Press.
Noorkbakhsh (1998). “The Human Development Index: Some Technical Issues and Alternative Indices”. Journal of International Development 10, 589-605.
El nuevo IDH otorga el mismo valor a los tres índices dimensionales; los dos subíndices de educación también se ponderan igual. Esto difiere del IDH anterior, en el que se ponderaban de forma diferente. Este cambio se basa en la valoración normativa que otorga igual importancia a las tres dimensiones. Noorkbakhsh (1998), y Decanq y Lugo (2009) ofrecen una justificación estadística para este enfoque. El nuevo IDH tiene rangos de variación más equitativos que el previo para los índices dimensionales, lo que implica que la ponderación efectiva es más justa de lo que era antes. Consúltese:
Decanq, K. y Lugo, M.A. 2009. “Weights in Multidimensional Indices of Well-Being”. Documento de trabajo Nº 18 de la OPHI (Pendiente de Publicación en Economic Reviews)El IDH representa una media nacional de los avances de desarrollo obtenidos en las tres dimensiones básicas que conforman en IDH, a saber, salud, educación e ingresos. Como todas las medias, no muestra las disparidades en desarrollo humano existentes dentro de la población de un mismo país. Dos países con diferente distribución de logros pueden tener el mismo valor de IDH. El IDH-D toma en consideración no sólo los logros medios de un país en el ámbito de la salud, la educación y los ingresos, sino cómo se distribuyen estos avances entre los ciudadanos “descontando” a la media de cada dimensión un valor que depende del nivel de desigualdad del país.
A pesar de que éste sea el tercer año en el que se ha calculado el IDH-D, el IDH-D no se ha recalculado para los años anteriores, principalmente por la falta de series temporales de datos sobre las desigualdades existentes en educación e ingresos para la mayoría de países.
El enfoque se basa en una clase sensible a la distribución de índices compuestos propuesta por Foster, López-Calva, y Szekely (2005), que a su vez se basa en la familia de medidas de desigualdad de Atkinson (1970). Se computa como una media geométrica de índices dimensiónales ajustada por la desigualdad. La desigualdad en cada dimensión se calcula por la medida de desigualdad de Atkinson, que se basa en la asunción de que una sociedad tiene cierto nivel de aversión a la desigualdad.
El IDH-D utiliza los indicadores del IDH referentes a 2012 y las medidas de desigualdad que se basan en encuestas familiares realizadas entre 2002 y 2011, y tablas de vida del periodo 2010-2015. Por lo tanto, hemos utilizado el año a los que se refieren los indicadores IDH, concretamente porque reportamos indicadores/índices ajustados por la desigualdad en tablas.
El índice de Gini se suele utilizar como medida de desigualdad en ingresos, el consumo o la riqueza. Hubo un intento de aplicar el índice Gini para medir la desigualdad multidimensional (Hicks, 1998).
La elección del índice de Atkinson responde a tres factores: (i) consistencia de los subgrupos, (ii) énfasis en la desigualdad en el extremo más bajo de la distribución, y (iii) sencillez de cálculo y elegancia matemática del Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad compuesto resultante.
(i) La consistencia de los subgrupos significa que si la desigualdad desciende en un subgrupo (región, grupo étnico, etc.) y permanece invariable en el resto de la población, por consiguiente, la desigualdad general también desciende. El coeficiente de Gini no tiene esta propiedad. (ii) Por su construcción, el coeficiente de Gini otorga el mismo peso a la misma distribución, mientras que el índice de Atkinson hace más énfasis en el extremo inferior, por lo que refleja mejor la mortalidad infantil, el analfabetismo y la pobreza de ingresos.
(iii) Por último, la forma geométrica del IDH en combinación con el índice de Atkinson ofrece un IDH-D compuesto sencillo y elegante, obtenido calculando primero la desigualdad para cada dimensión y, posteriormente, entre dichas dimensiones, lo que supone aún más que puede computarse combinando datos de diferentes fuentes (tablas de vida y diferentes encuestas para educación e ingresos).No existe ningún país con una igualdad de género perfecta, dicho de otra manera, todos los países sufren cierta pérdida en los resultados obtenidos en el IDH desde el momento en el que se tiene en cuenta la desigualdad de género, a través del uso del método del IDG. El Índice de Desigualdad de Género es similar en cuanto a método al Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad (IDH-D). Puede ser interpretada como una pérdida porcentual del potencial de desarrollo humano debido a las carencias en las dimensiones incluidas. Dado que el Índice de Desigualdad de Género engloba dimensiones diferentes a las recogidas en el IDH, no se puede interpretar como una pérdida en el IDH en sí. Al contrario que el IDH, un valor mayor en el IDG indica una peor actuación.
La puntuación media global en el IDG es 0,463, lo que refleja una pérdida porcentual en los avances obtenidos en las tres dimensiones a causa de la desigualdad de género, que es del 46,3%. Las medias regionales van desde el 28,0% de Europa y Asia Central, hasta el casi 58% del África subsahariana. A nivel de país, las pérdidas atribuibles a la desigualdad de género oscilan entre el 4,5% de Países Bajos y el 74,7% de Yemen. El África subsahariana, el Sur de Asia y los Estados Árabes sufren las mayores pérdidas por cuestiones de desigualdad de género (57,7%, 56,8% y 55,5%, respectivamente).La presentación del Índice de Desarrollo relativo al Género (antiguo IDG) y el Índice de Potenciación de Género (IPG) en 1995 coincidió con la creciente concienciación internacional sobre la importancia de hacer un seguimiento del progreso de los esfuerzos dirigidos a eliminar las brechas de género en todos los aspectos de la vida. A pesar de que el antiguo IDG y el IPG hayan contribuido enormemente al debate de género, tienen limitaciones conceptúales y metodológicas. El Índice de Desigualdad de Género se presentó como un índice experimental en la edición del vigésimo aniversario del Informe sobre Desarrollo Humano. Al igual que el IDH sigue evolucionando, también habrá que mejorar el Índice de Desigualdad de Género.
El IDG no se planteó como una medida de la desigualdad de género, más bien como el IDH ajustado por las desigualdades de género en sus componentes básicos y no puede interpretarse independientemente del IDH. La diferencia entre el IDH y el IDG parece pequeña, ya que las diferencias capturadas en las tres dimensiones tienden a serlo también, dando la impresión equivocada de que las brechas de género son irrelevantes. Además, hay que calcular los ingresos disgregados por género de forma muy extrema, utilizando asunciones poco realistas debido a la falta de datos sobre ingresos diferenciados por género para más de tres cuartas partes de los países.
Tanto el IDG como el IPG combinaban logros relativos y absolutos. La componente de los ingresos obtenidos utiliza tanto el nivel de ingresos como los porcentajes de ingresos disgregados por género. Sin embargo, los niveles de ingresos tienden a dominar los índices y, por lo tanto, los países con niveles bajos de ingresos no pueden obtener una puntuación elevada, incluso si tienen una igualdad de género absoluta en cuanto a la distribución de los ingresos y otros componentes de los índices. Casi todos los indicadores IPG reflejan una fuerte influencia elitista, por lo que la mediada es más relevante para los países desarrollados y las zonas urbanas de los países en desarrollo.
El Índice de Desigualdad de Género presenta mejoras metodológicas e indicadores alternativos. Mide la desigualdad entre géneros en las tres dimensiones, con indicadores cuidadosamente escogidos para reflejar la salud reproductiva de las mujeres, su empoderamiento y su participación en el mercado laboral en relación a la de los varones. El Índice de Desigualdad de Género combina elementos del IDG y del IPG. Los ingresos, el componente más controvertido del IDG y del IPG, no está incluido den el Índice de Desigualdad de Género. Es más, el nuevo Índice no permite que los resultados deficientes de una dimensión se compensen con los buenos resultados obtenidos en otra.
El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) identifica las diversas privaciones a nivel individual en salud, educación y nivel de vida. Utiliza los microdatos de las encuestas familiares y, al contrario que el Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad, todos los indicadores necesarios para elaborar la medida deben provenir de la misma encuesta. Cada persona de una misma familia se clasifica como pobre o no pobre, dependiendo del número de privaciones que sufra su familia. Estos datos se agregan entonces a las medida nacional de pobreza.
Tal y como indica el Informe sobre Desarrollo Humano 2011, el IPM recoge las privaciones superpuestas que sufre una familia en las tres dimensiones del Índice de Desarrollo Humano (nivel de vida, salud y educación) y ofrece el número promedio de personas y privaciones con las que cuenta una familia pobre. Para obtener más información, consulte Alkire y Santos (2010).
No hemos podido incluir otros países debido a la limitación de datos disponibles. No existía información comparable relativa a cada uno de los indicadores para los demás países en desarrollo. También se ha realizado un esfuerzo deliberado para no utilizar datos de encuestas realizadas antes de 2002.
El IPM constituye una familia o conjunto de medidas de pobreza, que se pueden aislar para mostrar la composición de la pobreza tanto entre los niveles nacional, regional y mundial, como dentro de los países, comparando grupos étnicos, zonas rurales y urbanas, así como otras características relevantes de las familias y las comunidades. Éste es el motivo por el que la OPHI define el IPM como una lente de alta resolución para observar la pobreza, ya que puede utilizare como una herramienta analítica con la que identificar las carencias predominantes. A continuación, se explican las medidas del IPM:
Incidencia de la pobreza: proporción de personas pobres según el IPM (que tienen carencias en, al menos, el 33,3% de los indicadores tomados en consideración).
Intensidad media de la pobreza: cantidad media de carencias que sufren simultáneamente las personas.
Valor IPM: Resume la información sobre las múltiples carencias en una única cifra, que se obtiene de multiplicar la incidencia de la pobreza por la intensidad media de la pobreza.
Calculamos el IPM en base a la diferencia temporal y realizamos análisis de las tendencias para una serie de países, para los que obtuvimos datos adecuados que están disponibles. Para obtener más información al respecto, consulte página 51 de Alkire y Santos 2010, y página 50 del Informe 2011.
El Índice de Desarrollo relativo al Género (IDG) es un indicador compuesto que mide el progreso promedio de una población en las tres dimensiones básicas que componen el IDH y está ajustado para reflejar las desigualdades entre hombres y mujeres en el nivel de progreso en los tres aspectos básicos del desarrollo humano. Utiliza las mismas variables que el IDH pero está desagregado por género. Para obtener detalles sobre cómo se calcula el IDG, consulte la
Nota técnica 1: Cálculo de los índices de desarrollo humano IDH 2007/2008 [465 KB].
El Índice de Potenciación de Género (IPG) es un indicador compuesto que calcula las desigualdades de género en tres ámbitos fundamentales:
Para obtener detalles sobre cómo se calcula el IPG, consulte la
Nota técnica 1: Cálculo de los índices de desarrollo humano IDH 2007/2008 [465 KB].
El IDG no es una medida de desigualdad entre los géneros. En realidad, es una medida de desarrollo humano que ajusta el índice de desarrollo humano (IDH) para sancionar las desigualdades entre hombres y mujeres en los tres aspectos del IDH.
Para demostrar que la potenciación de género no depende de los ingresos, es útil comparar los rankings relativos de IPG y el nivel relativo de ingresos nacionales. Por ejemplo:
Es posible desagregar ambos indicadores para destacar la desigualdad entre los géneros en un mismo país, que puede ser muy distinta entre diferentes regiones.
Tradicionalmente, la medida de la pobreza ha sido la falta de ingresos. Pero esta definición es muy limitada. La pobreza humana es un concepto que refleja los distintos aspectos de la pobreza en países pobres y ricos: la ausencia de opciones y oportunidades para poder vivir la vida que las personas valoran. El Índice de Pobreza Humana IPH-1 para países en desarrollo y en transición mide las privaciones humanas en los tres componentes básicos del desarrollo humano que refleja el IDH (vida larga y saludable, educación y un nivel de vida digno). El Índice de Pobreza Humana IPH-2 para países de la OCDE mide las privaciones en los mismos aspectos que el IPH-1, pero además evalúa la exclusión social.
Para el IPH-1 (países en desarrollo y en transición), una vida larga y saludable se mide en términos de la probabilidad al nacer de no vivir hasta los 40 años; la privación en la educación se mide según la tasa de analfabetismo de adultos y la privación para tener un nivel de vida digno se mide según dos variables: el porcentaje de la población sin acceso sostenible a una fuente de agua mejorada y el porcentaje de niños menores de cinco años con peso insuficiente para su edad. Consulte el
Cuadro I1 IDH 2009 [99 KB].
Pare el IPH-2 (países de altos ingresos de la OCDE seleccionados), una vida larga y saludable se mide en términos de la probabilidad al nacer de no vivir hasta los 60 años; la privación en la educación se mide en términos del porcentaje de adultos que carecen de aptitudes de alfabetización funcional y la privación de tener un nivel de vida digno se mide según el porcentaje de personas que viven por debajo del umbral de pobreza de ingresos (50% de la mediana del ingreso familiar disponible ajustado). La exclusión social se mide según la tasa de desempleo a largo plazo (12 meses o más). Consulte el
Cuadro I1 IDH 2009 [99 KB].
Para obtener detalles sobre cómo se calculan el IPH-1 y el IPH-2, consulte la
Nota técnica 1: Cálculo de los índices de desarrollo humano IDH 2007/2008 [465 KB].
Para atraer la atención hacia las personas con mayores privaciones y hacia las privaciones en capacidades básicas humanas dentro de un país, en lugar de un promedio de progreso nacional. Los índices de pobreza humana se concentran directamente en la cantidad de personas que viven con privaciones. Presentan una imagen muy distinta a la del promedio de progreso nacional. También se centra en otros temas relacionados con la pobreza, más allá de la pobreza de ingresos.
Para destacar la presencia de pobreza humana tanto en los países ricos como en los pobres. Los ingresos per cápita altos no garantizan un país sin pobreza. Hay pobreza humana hasta en los países más ricos. El último índice de pobreza humana para los países de la OCDE (IPH-2) muestra que los niveles de pobreza humana de un país como los Estados Unidos - que el ingreso por persona es de entre 5 primeros en la categoría - es más del doble que en Suecia, un país que el ingreso per cápita representa el 80 por ciento de los Estados Unidos.
Para guiar la planificación nacional hacia la mitigación de la pobreza. Actualmente, muchos Informes Nacionales sobre Desarrollo Humano desglosan el IPH por región o por grupos socioeconómicos para identificar las áreas o grupos sociales con más privaciones en términos de pobreza humana dentro del país. Los resultados pueden ser dramáticos, pueden suscitar debates nacionales y contribuir a redefinir las políticas.
Una de las dificultades para el seguimiento de las desigualdades entre los géneros y la pobreza es la falta de datos. La cobertura del IDG en el HDR 2009 se limita a 155 países, la del IPG a 109 países, la del IPH-1 a 135 países en desarrollo y en transición y la el IPH-2 a 25 países de la OCDE (consulte también “Why isn’t HDI compiled for all UN member countries?”).