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Informe sobre desarrollo humano - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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Informe 2013

El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso
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El Índice de Desigualdad de Género (IDG)

Las desventajas que enfrentan mujeres y niñas son una gran fuente de desigualdad. Con frecuencia, son discriminadas en salud, educación y el mercado laboral, con las consiguientes repercusiones negativas en el ejercicio de sus libertades. En este Informe introducimos una nueva medición de estas desigualdades, siguiendo la misma lógica que en el IDH y el IDH-D, para poner de manifi esto las diferencias existentes en la distribución de los logros alcanzados por mujeres y hombres.

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La desigualdad de género varía ampliamente: la pérdida de logros que causa fl uctúa entre 4.5% y 74.7%. Este indicador no es comparable directamente con la pérdida total debido a la desigualdad ya que se utilizan variables distintas.

Los países cuya distribución del desarrollo humano es desigual también muestran una alta desigualdad entre hombres y mujeres y viceversa. Para leer mas: Notas técnicas IDH 2013 [172 KB]

Preguntas sobre el Índice de Desigualdad de Género (IDG)

  • Qué es el Índice de Desigualdad de Género (IDG)?
El Índice de Desigualdad de Género (IDG) refleja la desventaja de las mujeres en tres dimensiones, a saber, salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral, para tantos países como datos de calidad razonable se dispongan. El índice muestra la pérdida de desarrollo humano causada por la desigual existente entre los logros de mujeres y varones en estas dimensiones. Varía entre el 0, que indica que mujeres y varones presentan un desarrollo igual, y el 1, que supone que las mujeres registran el peor desarrollo posible en todas las dimensiones medidas.
  • ¿Cómo se calcula el IDG y cuáles son los principales resultados en términos de patrones de desigualdad nacionales y regionales?

No existe ningún país con una igualdad de género perfecta, dicho de otra manera, todos los países sufren cierta pérdida en los resultados obtenidos en el IDH desde el momento en el que se tiene en cuenta la desigualdad de género, a través del uso del método del IDG. El Índice de Desigualdad de Género es similar en cuanto a método al Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad (IDH-D). Puede ser interpretada como una pérdida porcentual del potencial de desarrollo humano debido a las carencias en las dimensiones incluidas. Dado que el Índice de Desigualdad de Género engloba dimensiones diferentes a las recogidas en el IDH, no se puede interpretar como una pérdida en el IDH en sí. Al contrario que el IDH, un valor mayor en el IDG indica una peor actuación.

La puntuación media global en el IDG es 0,463, lo que refleja una pérdida porcentual en los avances obtenidos en las tres dimensiones a causa de la desigualdad de género, que es del 46,3%. Las medias regionales van desde el 28,0% de Europa y Asia Central, hasta el casi 58% del África subsahariana.  A nivel de país, las pérdidas atribuibles a la desigualdad de género oscilan entre el 4,5% de Países Bajos y el 74,7% de Yemen. El África subsahariana, el Sur de Asia y los Estados Árabes sufren las mayores pérdidas por cuestiones de desigualdad de género (57,7%, 56,8% y 55,5%, respectivamente).
  • ¿Cuáles son las limitaciones del Índice de Desigualdad de Género?
El Índice de Desigualdad de Género padece de importantes limitaciones de datos, lo que limita la elección de indicadores. Por ejemplo, utilizamos la representación parlamentaria nacional, que excluye la participación a nivel de gobiernos locales y en otros ámbitos de la vida comunitaria y pública. La dimensión del mercado laboral no cuenta con suficiente información sobre ingresos, empleo y trabajo no remunerado realizado por mujeres. El Índice no incluye otras dimensiones importantes, como el uso del tiempo: el hecho de que muchas mujeres tienen la carga adicional de los cuidados y las tareas domésticas, que se descuentan del tiempo de ocio, y aumentan el estrés y el cansancio físico. La propiedad de bienes, la violencia de género y la participación en la toma de decisiones comunitarias tampoco se reflejan en el Índice, principalmente debido a la disponibilidad limitada de datos.
  • ¿Cuáles son las fuentes de los datos utilizados para calcular el Índice de Desigualdad de Género?
El Índice de Desigualdad de Género se basa en datos incluidos en las principales bases de datos públicas: la tasa de mortalidad maternal de The State of the World’s Children de UNICEF, la tasa de fecundidad adolescente del World Population Prospects del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, las estadísticas sobre escolarización de los cuadros de logros de escolarización del Instituto de Estadísticas de la UNESCO y el conjunto de datos Barro-Lee, la representación parlamentaria de la Unión Parlamentaria Internacional, y la participación en el mercado laboral a través de la base de datos LABORSTA de la Organización Internacional del trabajo.
  • ¿Cuáles son los criterios para utilizar los indicadores para salud que no cuentan con equivalentes para los varones?
Es verdad que los indicadores de salud reproductiva utilizados en el Índice de Desigualdad de Género no tienen indicadores equivalentes para los varones, por lo que, en esta dimensión, la salud reproductiva de las niñas y las mujeres se compara a lo que deberían ser objetivos sociales, es decir, que no haya muertes maternales ni embarazos de adolescentes. La razón es que al maternidad refleja la importancia que la sociedad le confiere a la función reproductiva de las mujeres. La maternidad temprana, medida por la tasa de fecundidad adolescente, está asociada con mayores riesgos para la salud de las madres y de los bebés. Asimismo, las madres adolescentes suelen quedar excluidas de la educación y se ven obligadas a desempeñar labores de perfil bajo.
  • ¿Por qué indicadores del IDG tienen un valor igual a cero?
Solo 3 de los 148 países incluidos en el IDG tienen una cuota de representación parlamentaria de mujeres igual a cero. Hemos sustituido el valor cero por un 0,1% para poder hacer los cálculos. La razón es que aunque no exista representación femenina en el parlamento, tienen cierta influencia política. La clasificación relativa de estos países es sensible a la elección del valor de sustitución. La representación parlamentaria femenina más baja observada distinta a cero ha sido el 0,7% de Yemen.
  • ¿Existe algún cambio en 2013 en relación al cálculo del IDG?
No, no ha habido cambios en el método de cálculo. Al igual que en 2011, la tasa de mortalidad maternal, entra en el IDH dividido por 10, lo cual afecta a los valores del Índice de Desigualdad de Género, que teóricamente debería estar entre 0 y 1. Este hecho se corrige normalizando la tasa de mortalidad maternal dividiéndola entre 10. Esta intervención ha reducido en general los valores del Índice de Desigualdad de Género. Para facilitar la comparación, se ha calculado una tendencia del Índice de Desigualdad de Género según unas series de datos temporales consistentes.
  • ¿Por qué ha sustituido el Índice de Desigualdad de Género el Índice de Desarrollo relativo al Género y El Índice de Potenciación de Género utilizado en Informes anteriores?

La presentación del Índice de Desarrollo relativo al Género (antiguo IDG) y el Índice de Potenciación de Género (IPG) en 1995 coincidió con la creciente concienciación internacional sobre la importancia de hacer un seguimiento del progreso de los esfuerzos dirigidos a eliminar las brechas de género en todos los aspectos de la vida. A pesar de que el antiguo IDG y el IPG hayan contribuido enormemente al debate de género, tienen limitaciones conceptúales y metodológicas. El Índice de Desigualdad de Género se presentó como un índice experimental en la edición del vigésimo aniversario del Informe sobre Desarrollo Humano. Al igual que el IDH sigue evolucionando, también habrá que mejorar el Índice de Desigualdad de Género.

El IDG no se planteó como una medida de la desigualdad de género, más bien como el IDH ajustado por las desigualdades de género en sus componentes básicos y no puede interpretarse independientemente del IDH. La diferencia entre el IDH y el IDG parece pequeña, ya que las diferencias capturadas en las tres dimensiones tienden a serlo también, dando la impresión equivocada de que las brechas de género son irrelevantes. Además, hay que calcular los ingresos disgregados por género de forma muy extrema, utilizando asunciones poco realistas debido a la falta de datos sobre ingresos diferenciados por género para más de tres cuartas partes de los países.

Tanto el IDG como el IPG combinaban logros relativos y absolutos. La componente de los ingresos obtenidos utiliza tanto el nivel de ingresos como los porcentajes de ingresos disgregados por género. Sin embargo, los niveles de ingresos tienden a dominar los índices y, por lo tanto, los países con niveles bajos de ingresos no pueden obtener una puntuación elevada, incluso si tienen una igualdad de género absoluta en cuanto a la distribución de los ingresos y otros componentes de los índices. Casi todos los indicadores IPG reflejan una fuerte influencia elitista, por lo que la mediada es más relevante para los países desarrollados y las zonas urbanas de los países en desarrollo.

El Índice de Desigualdad de Género presenta mejoras metodológicas e indicadores alternativos. Mide la desigualdad entre géneros en las tres dimensiones, con indicadores cuidadosamente escogidos para reflejar la salud reproductiva de las mujeres, su empoderamiento y su participación en el mercado laboral en relación a la de los varones. El Índice de Desigualdad de Género combina elementos del IDG y del IPG. Los ingresos, el componente más controvertido del IDG y del IPG, no está incluido den el Índice de Desigualdad de Género.  Es más, el nuevo Índice no permite que los resultados deficientes de una dimensión se compensen con los buenos resultados obtenidos en otra. 

  • ¿En qué medida difiere el IDG de otros índices de género recientemente publicados?
El Índice de Brecha Global de Género (IBGG) del Foro Económico Mundial, publicado el 1 de noviembre de 2011, difiere del IDG del Informe sobre Desarrollo Humano en muchos aspectos. En primer lugar, las dimensiones e indicadores son diferentes. En segundo, el IBGG mide las brechas de género sin tener en cuenta el nivel de desarrollo de un país. Por el contrario, el IDG muestra la pérdida del potencial de los países causado por la desigualdad de género en la salud reproductiva, el empoderamiento y la participación en el mercado laboral. El Índice de Oportunidades Económicas de las Mujeres (WEOI por sus siglas en inglés) del Economist Intelligence Unit también difiere en la medida en que se centra en las leyes y normativas sobre participación de las mujeres en el mercado laboral y las instituciones sociales que afectan a la participación económica de las mujeres. Está formado por cinco dimensiones, políticas y prácticas laborales, oportunidades económicas de las mujeres, acceso a las finanzas, educación y formación, estatus legal y social de las mujeres, y entorno empresarial general. Cada categoría o subcategoría tiene entre cuatro y cinco indicadores. Al igual que el Índice de género e Instituciones Sociales (SIGI) de la OCDE, el WEOI complementa al IDG ayudándonos a entender las causas subyacentes de las desigualdades de género en la participación económica.
  • ¿Cuál es la relevancia política del Índice de Desigualdad de Género?
El Índice de Desigualdad de Género desvela las disparidades de género en salud, empoderamiento y mercado laboral para casi 148 países. Puede resultar útil para ayudar a los gobiernos y otros organismos a comprender las brechas existentes entre mujeres y varones. El Índice de Desigualdad de Género, al igual que otros índices compuestos globales, está limitado por la necesidad de la comparabilidad internacional, pero se puede adaptar rápidamente para utilizarlo a nivel nacional y local.

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