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Informe sobre desarrollo humano - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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Informe 2013

El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso
está disponible para su descarga gratuita

El IDH ajustado por la Desigualdad (IDH-D)

Desde su inicio, el Informe sobre Desarrollo Humano apunta a que cada uno de los componentes del IDH refl eje el nivel de desigualdad que lo rodea. El IDH ajustado por la Desigualdad (IDH-D) es un indicador del nivel de desarrollo humano de las personas de una sociedad y que tiene en cuenta su grado de desigualdad. En una sociedad con perfecta igualdad, el IDH y el IDH-D tienen el mismo valor. Cuando existe desigualdad en la distribución de salud, educación e ingresos, el IDH de una persona promedio de cualquier sociedad será inferior al IDH general; cuanto menor sea el valor del IDH-D (y mayor su diferencia con el IDH), mayor es la desigualdad. Hemos aplicado esta medición a 132 países

Los países con menor valor de desarrollo humano suelen tener mayor desigualdad, y ésta se observa en más dimensiones, por lo que su pérdida en el valor de IDH es más notoria.

Para obtener más información:

  • Herramientas estadísticas interactivas
  • Notas técnicas IDH 2013 [172 KB]
  • List of surveys used for the 2012 IHDI estimation [98 KB]

Preguntas sobre el IDH ajustado por la Desigualdad (IDH-D)

  • ¿Cuál es el propósito de un IDH ajustado por la Desigualdad (IDH-D)?

El IDH representa una media nacional de los avances de desarrollo obtenidos en las tres dimensiones básicas que conforman en IDH, a saber, salud, educación e ingresos. Como todas las medias, no muestra las disparidades en desarrollo humano existentes dentro de la población de un mismo país. Dos países con diferente distribución de logros pueden tener el mismo valor de IDH. El IDH-D toma en consideración no sólo los logros medios de un país en el ámbito de la salud, la educación y los ingresos, sino cómo se distribuyen estos avances entre los ciudadanos “descontando” a la media de cada dimensión un valor que depende del nivel de desigualdad del país.

  • ¿Cuáles son los resultados del IDH-D en relación a los logros del IDH tanto a nivel global como regional?
La pérdida media global en IDH causada por la desigualdad es de alrededor del 23,3%, con el 5,4% de la República Checa como mínima y el 43,9% de Angola como valor máximo. Los habitantes del África subsahariana sufren la mayor pérdida por la desigualdad observada en las tres dimensiones, seguidos por los del Sur de Asia y América Latina y el Caribe. El África Subsahariana también sufre la mayor desigualdad en cuanto a salud (39%), mientras que el Sur de Asia padece una distribución desigual de la educación (42%). América Latina y el Caribe muestran una mayor pérdida como región, principalmente a causa de la desigualdad de ingresos (38,5%).
  • ¿Qué países y regiones son los menos y los más desiguales?
Por lo general, los países incluidos en el grupo de menor desarrollo humano también suelen tender a una mayor desigualdad multidimensional, por lo que el factor que más influye en las pérdidas de desarrollo humano es, precisamente, esta desigualdad. Los países recogidos en el grupo de desarrollo alto son los que tienen menores desigualdades en cuanto al desarrollo humano. La Región del Este de Asia y el Pacífico muestran un buen comportamiento en cuanto al IDH-D, especialmente en el acceso a la sanidad y la educación, y los países ex soviéticos de Europa y Asia Central tienen distribuciones relativamente igualitarias en las tres dimensiones.
  • ¿Refleja el IDH-D si la desigualdad disminuye o aumenta?

A pesar de que éste sea el tercer año en el que se ha calculado el IDH-D, el IDH-D no se ha recalculado para los años anteriores, principalmente por la falta de series temporales de datos sobre las desigualdades existentes en educación e ingresos para la mayoría de países.

  • ¿Cómo se mide el IDH-D?

El enfoque se basa en una clase sensible a la distribución de índices compuestos propuesta por Foster, López-Calva, y Szekely (2005), que a su vez se basa en la familia de medidas de desigualdad de Atkinson (1970). Se computa como una media geométrica de índices dimensiónales ajustada por la desigualdad. La desigualdad en cada dimensión se calcula por la medida de desigualdad de Atkinson, que se basa en la asunción de que una sociedad tiene cierto nivel de aversión a la desigualdad.

  • ¿Cuáles son las fuentes de datos utilizadas para calcular el IDH-D?
El IDH-D se basa en datos sobre ingresos/consumo y años de escolarización obtenidos de las principales bases de datos públicas, que contienen encuestas familiares nacionales armonizadas según los estándares internacionales: Encuesta de Ingresos y Condiciones de Vida de Eurostat, Estudio de Ingresos de Luxemburgo, International Income Distribution Database del Banco Mundial, Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS) de UNICEF, Encuesta Demográfica y de Salud de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los EE.UU., Encuesta de Salud Mundial de la Organización Mundial de la Salud, y World Income Inequality Database de la Universidad de las Naciones Unidas. Para la desigualdad en la dimensión de la salud, utilizamos las tablas de vida resumidas de la División de Población de las Naciones Unidas.
  • ¿Cuál es la fecha de referencia para el IDH-D?

El IDH-D utiliza los indicadores del IDH referentes a 2012 y las medidas de desigualdad que se basan en encuestas familiares realizadas entre 2002 y 2011, y tablas de vida del periodo 2010-2015. Por lo tanto, hemos utilizado el año a los que se refieren los indicadores IDH, concretamente porque reportamos indicadores/índices ajustados por la desigualdad en tablas.

  • ¿Cómo se debería interpretar el IDH-D?
Aunque el IDH puede ser considerado un índice del desarrollo humano “potencial” que se podría obtener en caso de que los avances estuvieran distribuidos de forma homogénea, el IDH-D es el nivel real de desarrollo humano (teniendo en cuenta la desigualdad existente en la distribución de los logros entre las personas de una misma sociedad). El IDH-D será igual al IDH cuando no existan desigualdades en la distribución de los logros entre las personas de dicha sociedad, pero quedará por debajo del IDH en la medida que existan desigualdades. La pérdida de desarrollo humano potencial debido a la desigualdad es la diferencia entre el IDH y el IDH-D, expresado como porcentaje.
  • ¿Cuáles son las limitaciones del IDH-D?
El IDH-D refleja la desigualdad en la distribución de las dimensiones del IDH. Sin embargo, no es sensible a la asociación, es decir, no toma en consideración las desigualdades superpuestas. Dicho en otras palabras, si las personas padecen una o varias privaciones. Asimismo, los valores individuales de los indicadores, como los ingresos pueden ser cero o incluso negativos, por lo que han sido ajustados según valores no negativos y distintos a cero uniformemente en los distintos países.
  • ¿Cuál es la relevancia política del IDH-D?
El IDH-D permite establecer un vínculo directo con las desigualdades en las dimensiones del IDH para la pérdida resultante de desarrollo humano y, por lo tanto, puede ayudar a la hora de elaborar políticas dirigidas a la reducción de la desigualdad y a la hora de evaluar el impacto de las distintas opciones políticas dirigidas a la reducción de la desigualdad.
  • ¿Es útil el enfoque del IDH-D para el PNUD a nivel de país?
El IDH-D y sus componentes pueden ser útiles como guía para ayudar a los gobiernos a entender mejor las desigualdades existentes entre los habitantes del país y el peso que tienen éstas en la pérdida general de desigualdad.
  • ¿Pueden adaptarse los indicadores al nivel nacional?
El IDH-D, en su forma actual, fue inspirado por un índice similar elaborado por el INDH de México. El IDH-D puede adaptarse para comparar las desigualdades existentes en diferentes grupos poblacionales dentro de un país, siempre que existan datos adecuados. Los equipos nacionales pueden utilizar la distribuciones de representación para los indicadores, que podría tener más sentido en su caso particular.
  • ¿Se convertirá el IDH-D un elemento permanente de los IDH globales del PNUD?
El IDH-D es uno de los tres índices experimentales incluidos en 2010, junto con el Índice de Desigualdad de Género y el Índice de Pobreza Multidimensional. Se revisará en base al feedback y a los datos disponibles en cada momento.
  • ¿Cómo se evalúa la desigualdad en la distribución de la esperanza de vida al nacer?
Éste es el aspecto más difícil, ya que los datos de esperanza de vida son indicadores agregados. Sin embargo, la desigualdad se calcula a partir de datos de la tabla de vida abreviada (por lo general, de forma quinquenal), y refleja la actual desigualdad en los patrones de mortalidad: hay personas que mueren antes de cumplir un año y otros que viven más allá de los 75 años. Sin duda, la calidad de estos cálculos no es mejor que los datos incluidos en la propia tabal de vida.
  • ¿Cuáles son las propiedades más importantes de esta metodología?
Una de las principales características del enfoque es que es “consistente para los subgrupos”. Esto significa que si la desigualdad desciende en un subgrupo y permanece invariable en el resto de la población, la desigualdad general descenderá también. La segunda particularidad es que el IDH-D puede obtenerse computando primero la desigualdad para cada dimensión y después observar la existente entre las distintas dimensiones, lo que además supone que se puedan combinar datos procedentes de diferentes fuentes.
  • ¿No es suficiente el coeficiente de Gini para medir la desigualdad? ¿En qué se diferencian el Gini de las medidas de desigualdad de Atkinson?

El índice de Gini se suele utilizar como medida de desigualdad en ingresos, el consumo o la riqueza. Hubo un intento de aplicar el índice Gini para medir la desigualdad multidimensional (Hicks, 1998).

La elección del índice de Atkinson responde a tres factores: (i) consistencia de los subgrupos, (ii) énfasis en la desigualdad en el extremo más bajo de la distribución, y (iii) sencillez de cálculo y elegancia matemática del Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad compuesto resultante.

(i) La consistencia de los subgrupos significa que si la desigualdad desciende en un subgrupo (región, grupo étnico, etc.) y permanece invariable en el resto de la población, por consiguiente, la desigualdad general también desciende. El coeficiente de Gini no tiene esta propiedad. (ii) Por su construcción, el coeficiente de Gini otorga el mismo peso a la misma distribución, mientras que el índice de Atkinson hace más énfasis en el extremo inferior, por lo que refleja mejor la mortalidad infantil, el analfabetismo y la pobreza de ingresos.

(iii) Por último, la forma geométrica del IDH en combinación con el índice de Atkinson ofrece un IDH-D compuesto sencillo y elegante, obtenido calculando primero la desigualdad para cada dimensión y, posteriormente, entre dichas dimensiones, lo que supone aún más que puede computarse combinando datos de diferentes fuentes (tablas de vida y diferentes encuestas para educación e ingresos).
  • ¿Refleja el IDH-D todas las desigualdades en las dimensiones del IDH?
No. Debido a la limitación de datos, el IDH-D no refleja todas las desigualdades superpuestas, es decir, si una misma persona padece una o varias privaciones simultáneamente.
  • Para algunos países la evaluación de la desigualdad en la dimensión de ingresos se basa en el consumo familiar, y para otros en la distribución de ingresos. ¿Son estas desigualdades comparables?
Por su propia naturaleza, los ingresos y el consumo producen diferentes niveles de desigualdades, siendo la desigualdad de ingresos mayor que la desigualdad en el consumo. Los ingresos parecen corresponder más naturalmente a la noción de “control sobre los recursos”. Podría decirse que los datos sobre el consumo son más exactos en los países en desarrollo, menos influenciados por los valores elevados, y reflejan directamente la conversión de recursos. Los datos sobre ingresos también plantean retos técnicos, debido a la mayor presencia de valores negativos e iguales a cero. En un mundo ideal, en un escenario ideal, se podría ser consistente tanto si se utilizaran los datos de ingresos como los de consumo para calcular la desigualdad. Sin embargo, para poder suficientes países en el Índice, fue necesario utilizar ambos elementos. Los cálculos finales están ligeramente influidos dependiendo de si los datos se refieren a los ingresos o al consumo.
  • ¿Cómo se calcula de desigualdad en educación?
La desigualdad en la dimensión de la educación sólo es aproximada a la desigualdad en los años de escolarización de la población adulta. Para simplificar, la estimación de la desigualdad en educación se basa sólo en la distribución de años de escolarización de toda la población, basándose en encuestas familiares nacionales representativas.
  • ¿Cambiarían los resultados si se incluyeran los años de escolarización previstos para los niños?
Los años de escolarización previstos son una medida agregada y la desigualdad en su distribución se reflejaría en las ratios de escolarización actuales. Ciertamente, existe una diferencia en la desigualdades en las dos distribuciones, siendo más baja la distribución de años de escolarización previstos en toda la población en edad escolar. Por lo tanto, se puede especular y afirmar que la desigualdad general en la distribución del IDH se reduciría si se utilizaran los años de escolarización previstos.
  • ¿Se pueden comparar los cálculos sobre las desigualdades de distribución de años de escolarización para la población adulta de distintos países, cuyos sistemas escolares pueden no ser iguales?
Los años de escolarización de adultos deriva principalmente del mayor nivel de escolarización logrado. Utilizando la información sobre la duración de la educación necesaria, que ofrece la UNESCO para cada país, el mayor nivel de escolarización se convierte en un valor medible linealmente, es decir, en años. Aunque la duración de la educación primaria, secundaria y universitaria está más o menos estandarizada, los mayores niveles, estudios doctorales y de maestría, varían de un país a otro. Sin embargo, la medición de desigualdad de Atkinson que se utiliza para evaluar la desigualdad en los componentes de educación del IDH es menos sensible a las diferencias en el extremo superior de las distribuciones.

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