Preguntas frecuentes - Índice de Desigualdad de Género

El Índice de Desigualdad de Género es un indicador de la desigualdad. Revela la pérdida de desarrollo humano potencial debida a la disparidad entre los logros alcanzados por hombres y mujeres en dos dimensiones, a saber, el empoderamiento y la situación económica, y refleja la posición de un país con respecto a los ideales normativos relacionados con la dimensión fundamental de la salud de la mujer. En general, el Índice de Desigualdad de Género refleja en qué medida las mujeres se ven desfavorecidas en estas dimensiones.
No existe ningún país con una igualdad de género perfecta; por lo tanto, todos los países experimentan alguna pérdida en los logros obtenidos en aspectos clave del desarrollo humano si se tiene en cuenta la desigualdad de género. El método de cálculo del Índice de Desigualdad de Género es similar al del Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad (IDH-D); véase la Nota técnica 4 para obtener información más detallada. Puede interpretarse como una pérdida combinada en los logros realizados en materia de salud reproductiva, empoderamiento y participación en el mercado laboral debido a las desigualdades de género. Dado que el Índice de Desigualdad de Género engloba dimensiones diferentes de las que contempla el IDH, no se puede interpretar como una pérdida en el IDH en sí mismo. El Índice de Desigualdad de Género oscila entre 0 y 1, de tal forma que, cuanto más altos sean los valores de este índice, más elevados serán los niveles de desigualdad.

El Índice de Desigualdad de Género engloba la salud reproductiva y va más allá de la alfabetización y la enseñanza primaria. También revela disparidades de género en la participación en el mercado laboral, en lugar de utilizar el impreciso indicador de ingresos desagregado por sexo.

Como todos los indicadores compuestos, el Índice de Desigualdad de Género presenta algunas limitaciones. En primer lugar, no refleja completamente el alcance de la desigualdad de género. Por ejemplo, el uso de la representación parlamentaria nacional excluye la participación a nivel de los gobiernos locales y en otros ámbitos de la vida comunitaria y pública. La dimensión del mercado laboral carece de información sobre el empleo, de si el empleo es adecuado y sobre el trabajo no remunerado que realizan principalmente las mujeres. El índice tampoco incluye otras dimensiones importantes, como el empleo del tiempo: el hecho de que muchas mujeres soporten la carga adicional de los cuidados y las tareas domésticas les quita tiempo de ocio y aumenta su estrés y cansancio físico. La propiedad de bienes, el apoyo para el cuidado de los niños, la violencia de género y la participación en la toma de decisiones comunitarias tampoco se reflejan en el Índice de Desigualdad de Género, principalmente debido a la disponibilidad limitada de datos.

El Índice de Desigualdad de Género se basa en datos incluidos en las principales bases de datos públicas internacionales: la tasa de mortalidad materna del Grupo Interinstitucional para la Estimación de la Mortalidad Materna de las Naciones Unidas, integrado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Banco Mundial; la tasa de fecundidad de las adolescentes extraída de la publicación World Population Prospects del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas; las estadísticas sobre los logros en educación que figuran en las tablas del Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) dedicadas a esta cuestión y las bases de datos de Barro y Lee; la representación parlamentaria aportada por la Unión Parlamentaria Internacional; y la participación en el mercado laboral basada en los Indicadores Clave del Mercado de Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo.

Los indicadores de salud reproductiva utilizados en el Índice de Desigualdad de Género no tienen indicadores equivalentes para los hombres. En esta dimensión, la salud reproductiva de las niñas y las mujeres se compara a lo que deberían ser objetivos sociales, es decir, que no haya muertes maternas ni embarazos de adolescentes. Esto se debe a que la maternidad sin riesgo refleja la importancia que la sociedad confiere a la función reproductiva de las mujeres. La maternidad temprana, medida por la tasa de fecundidad de las adolescentes, está asociada con mayores riesgos para la salud de la madre y el niño. Asimismo, las madres adolescentes suelen verse obligadas a dejar la escuela y a desempeñar trabajos poco cualificados. Los valores de estos dos indicadores para los hombres se han fijado en cero, que coincide exactamente con el valor de los objetivos sociales en el caso de las mujeres.

Solo 4 de los 155 países incluidos en el Índice de Desigualdad de Género tienen una cuota de representación parlamentaria de mujeres igual a cero. Dado que la forma funcional es multiplicativa, hemos sustituido el valor cero por un 0,1% para poder hacer los cálculos. La razón es que, aunque no exista representación femenina en el parlamento, las mujeres ejercen de alguna forma influencia política. La clasificación relativa del país es sensible a la elección del valor de sustitución. La representación parlamentaria femenina más baja observada distinta de cero ha sido un 0,7% en el Yemen.

El Índice de Desigualdad de Género aporta datos sobre las disparidades de género en materia de salud, empoderamiento y mercado laboral en 155 países. Puede ayudar a los gobiernos y otros interesados a comprender las repercusiones de las diferencias en los logros realizados por mujeres y hombres. Los indicadores compuestos destacan ámbitos que precisan de una importante intervención política. El Índice de Desigualdad de Género, al igual que otros índices compuestos globales, está limitado por la necesidad de comparabilidad internacional, pero se puede adaptar fácilmente para utilizarlo a nivel nacional o local.