Preguntas frecuentes - El Índice de Desarrollo Humano (IDH)

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) se creó para hacer hincapié en que la ampliación de las oportunidades de las personas debería ser el criterio más importante para evaluar los resultados en materia de desarrollo. El crecimiento económico es un medio que contribuye a ese proceso, pero no es un objetivo en sí mismo. El IDH también puede utilizarse para cuestionar algunas opciones de política a nivel nacional, preguntando cómo dos países con el mismo nivel de ingreso nacional bruto (INB) per cápita pueden mostrar resultados de desarrollo humano diferentes. Por ejemplo, el INB per cápita de Malasia es superior al de Chile, pero en Malasia la esperanza de vida al nacer es unos 7 años menor y los años esperados de escolaridad están 2,5 años por debajo de Chile, lo que implica que Chile obtiene un IDH mucho más alto que Malasia. Estas diferencias llamativas pueden estimular el debate sobre las prioridades normativas de los gobiernos.

El IDH de 2014 cubre 188 países, frente a los 187 países incluidos durante 2011-2013. Este año ha sido posible calcular el valor del IDH para Sudán del Sur. Esta amplia cobertura es el resultado de los esfuerzos realizados por la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano (OIDH) para colaborar con organismos de las Naciones Unidas y el Banco Mundial, que ofrecen datos normalizados a escala internacional, así como con oficinas nacionales de estadística a fin de obtener los indicadores de desarrollo necesarios para el IDH. Para consultar una explicación completa de los resultados y la metodología del IDH de 2014 y otros índices compuestos del Informe sobre Desarrollo Humano de 2015, véanse las Notas técnicas 1 a 5.

En general, las clasificaciones cambian ligeramente entre dos años sucesivos por la naturaleza de los indicadores que componen el IDH; a excepción del ingreso nacional bruto per cápita, otros indicadores cambian muy lentamente de un año a otro.

Conforme a las series de datos consistentes que se encontraban disponibles en la fecha límite para descargar datos con el fin de calcular los índices compuestos para el Informe sobre Desarrollo Humano de 2015, las clasificaciones de algunos países cambiaron entre 2013 y 2014. Los valores y las clasificaciones del IDH correspondientes a 2013 y 2014 se ofrecen en la tabla 2 del Anexo estadístico. En dicha tabla también figura el cambio en las clasificaciones entre 2009 y 2014.

Los datos consistentes se basan en las últimas actualizaciones y revisiones de datos y se han obtenido utilizando la misma metodología. La incidencia del cambio en los logros (mejora o empeoramiento) registrados en los indicadores de desarrollo humano relacionados con la salud, la educación y el nivel de vida se refleja comparando los IDH obtenidos de esas series de datos consistentes.

La diferencia entre los valores (y las clasificaciones) del IDH publicados en los informes sobre desarrollo humano de diferentes años representa un efecto combinado de la revisión de datos, el cambio de metodología y el cambio real en los logros alcanzados en los indicadores.

Se aconseja a los usuarios del Informe sobre Desarrollo Humano que no comparen los resultados de los informes publicados en años diferentes, sino que utilicen los datos consistentes que aparecen en la tabla 2 del informe más reciente.

En 2014 y 2015 se hicieron dos importantes revisiones de los datos. La primera guarda relación con las nuevas tasas de conversión de la paridad del poder adquisitivo (PPA) según las encuestas del Programa de Comparación Internacional de 2011. El Banco Mundial publicó la nueva serie del producto interno bruto (PIB) y el INB expresados en los nuevos términos de la PPA introducidos en mayo de 2014. Además, se modificó la base de la serie del PIB y el INB al año 2011, ya que anteriormente se usaba la de 2005.

La otra revisión de datos corrió a cargo de la División de Población de las Naciones Unidas y afectó a los indicadores demográficos, incluida la esperanza de vida. La División de Población publicó nuevos datos en The 2015 World Population Prospect el 29 de julio de 2015 http://esa.un.org/unpd/wpp/. Gracias al acceso avanzado a los datos demográficos, el Informe sobre Desarrollo Humano de 2015 usa la nueva serie de estimaciones sobre la esperanza de vida.

Ambas revisiones han repercutido en los valores y las clasificaciones del IDH, especialmente entre los países de ingresos medios, que se vieron afectados de una manera desigual; en algunos casos la esperanza de vida mejoró, pero en otros empeoró. Lo mismo sucedió con el INB per cápita, y el promedio mundial del INB per cápita se revisó al alza en un 33% aproximadamente.

No se produjo ningún cambio en la metodología utilizada para el cálculo del IDH de 2014 en comparación con la utilizada para calcular el IDH de 2013.

Aunque el IDH se calcula con un mayor número de decimales, publicamos solo el IDH redondeado a tres decimales. A menudo hay empates en los valores del IDH de los países, hecho que también se refleja en empates en sus clasificaciones. Por la propia naturaleza de los componentes de las estimaciones, los valores del IDH no son significativos después de tres posiciones decimales.

Los puntos de corte fijos entre los grupos se han vuelto a introducir para definir los grupos de desarrollo humano por dos razones principales. En primer lugar, con la agrupación en cuartiles que se utilizaba antes, los países no podían ver claramente su progreso hacia un nivel más alto de desarrollo humano porque los cuartiles de la distribución del IDH cambian de valor de un año a otro. En segundo lugar, el número de países es siempre el mismo en cada grupo de cuartil, de tal forma que, si un país avanza hacia un grupo de nivel superior, otro país tiene que bajar a un grupo inferior.

El IDH de 2014 presenta un sistema de valores fijos de corte para las cuatro categorías de logros en materia de desarrollo humano. Los valores de corte fijos se obtienen de los valores del IDH calculados usando los cuartiles de las distribuciones de los indicadores. Para consultar información más detallada, véase la Nota técnica 1.

La esperanza de vida al nacer procede del Departamento de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas; los años promedio de escolaridad se basan en los datos sobre los logros en educación del Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y, para algunos países, en la metodología Barro y Lee (2013) cuando no hay datos disponibles del Instituto; los años esperados de escolaridad proceden del Instituto de Estadística de la UNESCO; y el INB per cápita (según la PPA en dólares de 2011) se extrae del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Para algunos países, los años promedio de escolaridad se calculan a partir de encuestas de hogares representativas a nivel nacional y, para otros, el INB se ha obtenido de la base de datos de Agregados Principales de Las Cuentas Nacionales, de la División de Estadística de las Naciones Unidas.

Aún hay diferencias entre los valores nacionales e internacionales de los indicadores para algunos países. La OIDH promueve activamente la mejora de la calidad de los datos de desarrollo humano en todos los niveles —nacional e internacional— y una comunicación y colaboración eficientes entre las autoridades estadísticas nacionales y las entidades estadísticas de las Naciones Unidas. La OIDH no recopila datos directamente de los países.

El IDH trata de evaluar 188 países y territorios diversos, con niveles de precios muy diferentes. Para comparar las estadísticas económicas entre estos países, en primer lugar, los datos tienen que convertirse a una divisa común. A diferencia de los tipos de cambio del mercado, los tipos de cambio según la PPA permiten que esta conversión tenga en cuenta las diferencias de precios existentes entre los países. De este modo, el INB per cápita (según la PPA en dólares) refleja mejor y de manera uniforme el nivel de vida de las personas. En teoría, un dólar en términos de PPA (o dólar internacional) tiene el mismo poder adquisitivo en la economía nacional de un país que un dólar estadounidense en la economía de los Estados Unidos.

Los nuevos valores de la PPA se introdujeron en mayo de 2014. La encuesta más reciente de la serie de encuestas del Programa de Comparación Internacional, a partir de las cuales se calculan las PPA, se realizó en 2011. Abarcó 199 economías de todas las regiones geográficas y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Cuando falta algún indicador, la OIDH calcula el valor no disponible utilizando una fuente alternativa o un modelo de regresión de corte transversal. Los valores estimados junto con el método o el modelo utilizados se comunican en primer lugar al país afectado, antes de utilizarlos para calcular el IDH. Por ejemplo, los años promedio de escolaridad para Andorra y Liechtenstein se basaron en los años promedio de escolaridad de los países vecinos, España y Suiza, respectivamente. En el caso de 29 países, los años promedio de escolaridad se calcularon a partir de encuestas de hogares representativas a nivel nacional —Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y Encuestas Demográficas y de Salud de ICF Macro— y de la Base de Datos de Distribución Internacional de los Ingresos del Banco Mundial. En el caso de 11 países, a saber, Antigua y Barbuda, Cabo Verde, Dominica, Eritrea, Granada, Guinea-Bissau, Kiribati, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Seychelles y Turkmenistán, los años de promedio de escolaridad se calcularon mediante un modelo de regresión de corte transversal. Este mismo modelo se utilizó para calcular los años esperados de escolaridad en cuatro países: Bahamas, Haití, Papua Nueva Guinea y Sudán del Sur.

No. Los ingresos son un medio para el logro del desarrollo humano, y no un objetivo en sí mismo. El INB per cápita solo refleja los ingresos medios nacionales. No revela ninguna información sobre cómo se invierten esos ingresos, ni si sirven para mejorar la salud, la educación y otros resultados en materia de desarrollo humano. De hecho, comparar las clasificaciones de los países basadas en el INB per cápita con las basadas en el IDH puede revelar mucho sobre los resultados de las opciones de política de un país. El Gabón, con un INB per cápita de 16.367 dólares (en términos de PPA) ocupa el puesto 68 en la clasificación según el INB y el puesto 110 en la clasificación según el IDH, el mismo que el de Indonesia, cuyo INB per cápita es solo de 9.788 dólares (en términos de PPA).

No. El concepto de desarrollo humano es mucho más amplio de lo que refleja el IDH o cualquier otro índice compuesto del Informe sobre Desarrollo Humano (IDH ajustado por la Desigualdad, Índice de Desarrollo de Género, Índice de Desigualdad de Género e Índice de Pobreza Multidimensional). Los índices compuestos son una herramienta de medición específica del desarrollo humano, centrada en algunos ámbitos concretos. Para realizar una evaluación integral del desarrollo humano es preciso analizar otros indicadores de desarrollo humano y la información presentada en el Anexo estadístico del informe (véase la Guía para el lector del Informe).

Sí, los indicadores del IDH se pueden adaptar a los indicadores específicos de cada país, siempre y cuando cumplan otros criterios de calidad estadística. Por ejemplo, algunos países han usado tasas de mortalidad de los menores de 5 años a nivel subnacional, en lugar de la esperanza de vida, y otros han usado el promedio de ingresos disponibles per cápita en lugar del INB per cápita. También es posible desglosar el IDH a nivel subnacional para comparar los niveles y las disparidades entre diferentes subpoblaciones dentro de un país, siempre y cuando existan datos adecuados y disponibles en el correspondiente nivel de desglose o que se puedan estimar usando una metodología estadística sólida. El hecho de poner de relieve las disparidades internas utilizando la metodología del IDH ha suscitado debates normativos provechosos en muchos países.

La media geométrica se introdujo en 2010 para calcular el IDH. Un rendimiento deficiente en cualquier dimensión se refleja directamente en la media geométrica. Esto quiere decir que obtener malos resultados en una dimensión ya no queda linealmente compensado si se obtiene un mejor resultado en otra dimensión. La media geométrica reduce el nivel de sustitución entre las dimensiones y, al mismo tiempo, garantiza que una disminución, por ejemplo, del 1% en el índice de esperanza de vida al nacer tenga la misma incidencia en el IDH que una reducción del 1% en el índice de educación o ingresos. Por tanto, como referencia para comparar los logros, este método también es más respetuoso con las diferencias intrínsecas entre las dimensiones que una media simple.

Los ingresos son fundamentales para el desarrollo humano, pero la contribución disminuye a medida que los ingresos aumentan. Por otra parte, un elevado nivel de ingresos que no se traduzca en otros resultados de desarrollo humano tiene menor relevancia para el desarrollo humano. Fijar un límite máximo de 75.000 dólares también significa que, para los países con ingresos superiores a esa cifra, se tienen en cuenta ambos aspectos y se impide que unos ingresos altos dominen el valor del IDH. Actualmente, solo hay cuatro países con un INB per cápita por encima de este valor: Liechtenstein, Kuwait, Qatar y Singapur. Las proyecciones basadas en tasas de crecimiento relativamente realistas indican que, en 2018, no más de cinco países superarán ese límite.

En general, los valores mínimos se fijan para los valores una sociedad que necesita para sobrevivir a lo largo del tiempo. En el caso de la esperanza de vida, el valor de 20 años se basa en pruebas históricas (Maddison, 2010, y Riley, 2005), que indican que 20 años es el mínimo. Si una sociedad o un subgrupo de la sociedad tienen una esperanza de vida por debajo de la edad reproductiva típica, dicha sociedad podría desaparecer. Se han observado valores inferiores durante algunas situaciones de crisis, como el genocidio de Rwanda, pero se trató de casos excepcionales que no eran sostenibles. Véase:

  • Maddison, A. 2010. Historical Statistics of the World Economy: 1-2008 AD. París: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
  • Riley, J. C. 2005. Poverty and Life Expectancy. Cambridge (Reino Unido): Cambridge University Press.
  • Noorkbakhsh (1998). “The Human Development Index: Some Technical Issues and Alternative Indices”. Journal of International Development 10, 589-605.

Para ambos indicadores de educación, el mínimo se establece en cero, puesto que las sociedades pueden subsistir sin una educación formal. En el caso de los ingresos, el mínimo se fija en un INB per cápita de 100 dólares, que es inferior al valor más bajo registrado por cualquier país en los últimos años (Zimbabwe en 2008). En caso de que el INB per cápita de algún país se aproxime a 100 dólares o sea inferior, el umbral mínimo se modificará en consecuencia.

Además de estar limitados, los ingresos se introducen en el IDH como una variable transformada logarítmicamente. La idea es hacer hincapié en la utilidad marginal decreciente de transformar los ingresos en capacidades humanas. Esto significa que la transformación logarítmica cóncava aproxima el concepto de que un aumento del INB per cápita de 100 dólares en un país donde el promedio de ingresos es de solo 500 dólares repercute mucho más en el nivel de vida que el mismo aumento de 100 dólares en un país donde el promedio de ingresos es de 5.000 o 50.000 dólares.

Existen argumentos a favor y en contra de transformar las variables de salud y educación para tener en cuenta los retornos decrecientes. Es cierto que la salud y la educación no solo son valores intrínsecos; al igual que los ingresos, son fundamentales para otras dimensiones del desarrollo humano no incluidas en el IDH (Sen, 1999). Por lo tanto, la posibilidad de utilizarlos para otras finalidades también podría incurrir en retornos decrecientes. No obstante, el planteamiento que se ha adoptado consiste en otorgar el mismo valor a cada año de edad o de educación, y, por lo tanto, el principio solo se ha aplicado al indicador de los ingresos.

El IDH otorga el mismo valor a los tres índices dimensionales; los dos subíndices de educación también se ponderan con el mismo valor. La decisión sobre las ponderaciones se basa en el supuesto normativo de que todos los seres humanos valoran las tres dimensiones por igual. Entre los informes de investigación en los que se ofrece una justificación estadística de este enfoque destacan Noorkbakhsh (1998) y Decanq y Lugo (2009). La media geométrica tiene rangos de variación de los índices dimensionales más equitativos que la media aritmética, lo que implica que la ponderación efectiva es más justa de lo que era antes.

El IDH, como índice resumen, está diseñado para reflejar los logros medios en tres aspectos básicos del desarrollo humano, a saber, tener una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y disfrutar de un nivel de vida digno. La participación y otros aspectos del bienestar se miden con una serie de indicadores objetivos y subjetivos, que también se examinan en el Informe. Las cuestiones de medición relacionadas con estos aspectos del desarrollo humano revelan los desafíos conceptuales y metodológicos a los que hay que prestar una mayor atención.

La Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano se esfuerza por incluir en el IDH el mayor número posible de Estados Miembros de las Naciones Unidas. Para incluir un país en el IDH, necesitamos datos recientes, fiables y comparables para las tres dimensiones del índice. Asimismo, a tal efecto, lo ideal es que las estadísticas procedan de los organismos internacionales de estadística pertinentes.