Preguntas frecuentes - El Índice de Desarrollo Humano (IDH)

El IDH 2013 incluye 187 países, el mismo número que en 2012 y 2011. Mantener el mismo número es el resultado de la intensificación de los esfuerzos por parte de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano (HDRO) para trabajar con proveedores internacionales de datos y agencias nacionales de estadística para obtener los indicadores de desarrollo necesarios para el IDH, información que no se dispuso para algunos países en años anteriores. Vea una explicación completa de los resultados y metodologías del IDH 2013 y otros índices en el Informe sobre Desarrollo Humano 2014 en las Notas técnicas 1 al 5.

El IDH se creó para enfatizar que las personas y sus capacidades deberían ser el criterio más importante para evaluar el desarrollo de un país, no sólo el crecimiento económico. El IDH también ha sido utilizado para cuestionar ciertas decisiones políticas a nivel nacional: en numerosas ocasiones, ha sacado a la luz cómo dos países con el mismo nivel de INB per cápita pueden mostrar resultados de desarrollo humano tan diferentes. Por ejemplo, el INB per cápita de Malasia es superior al de Chile, pero la esperanza de vida al nacer es 5 años menor, los años de educación promedio son inferiores y los años esperados de instrucción son inferiores en 2,5 años, lo que implica que Chile obtiene un IDH mucho mayor que Malasia. Estos contrastes tan llamativos pueden estimular el debate sobre las prioridades políticas de los gobiernos.

Sobre la base de series de datos consistentes disponibles al 15 de noviembre de 2013, hay pocos países que hayan cambiado su clasificación entre 2012 y 2013. Los valores del IDH para 2012 y 2013 se muestran en el Cuadro 1 del Anexo Estadístico. Las tendencias del IDH desde 1980 se muestran en el Cuadro 2, donde también se registran los cambios en las clasificaciones entre 2008 y 2013.

Se aconseja a los usuarios del IDH que no comparen los resultados de diferentes Informes, sino que utilicen los datos coherentes que aparecen en la Tabla 2 del informe más reciente. Estos datos se basan en las revisiones más recientes de la información y se consiguen usando una metodología similar. El efecto del cambio en los logros (mejoras o disminuciones) en los indicadores de desarrollo humano de salud, educación y estándar de vida, se captura comparando los IDH obtenidos a partir de la serie de datos coherentes.

En 2013 y 2014 se hicieron dos revisiones considerables a los datos. La primera se relaciona con los datos demográficos (World Population Prospects de la División de Población de la ONU, Revisión 2012) y ha afectado a todos los indicadores expresados en términos per cápita, así como a la esperanza de vida (EV).

La segunda revisión tiene que ver con las nuevas tasas de conversión de la paridad del poder adquisitivo (PPA) sobre la base de las encuestas del Programa de Comparación Internacional 2011. El Banco Mundial publicó la nueva serie de PIB y INB expresado en los nuevos términos de la PPA el 7 de mayo, y esto se incluyó en los cálculos. Además, se modificó la base de las series de PIB y INB al año 2011 (antes se usaba 2005). Ambas revisiones tienen efectos sobre los valores y las clasificaciones del IDH, especialmente entre los países de ingreso medio que resultaron afectados de una manera no uniforme; en algunos casos la EV mejoró, en otras empeoró. Lo mismo sucedió con el INB per cápita, aunque el INB per cápita mundial promedio fue revisado al alza en alrededor del 33%.

Como índice resumen, el IDH está diseñado para reflejar los logros medios en tres aspectos básicos del desarrollo humano, a saber, disfrutar de una vida larga y saludable, tener conocimientos y disfrutar de unos estándares de vida adecuados. La política de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano siempre ha sido la de elaborar índices compuestos complementarios para cubrir algunas de las dimensiones “faltantes” del IDH. Las diferencias de género, la desigualdad y las privaciones causadas por cuestiones de género se miden mediante otros índices (vea el Índice de Desigualdad de Género, el Índice de Desarrollo de Género, el Índice de Pobreza Multidimensional y el IDH ajustado por la Desigualdad). La participación y otros aspectos también se miden con una serie de indicadores objetivos y subjetivos, que igualmente quedan reflejados en el Informe. Las cuestiones de medición relacionadas con estos aspectos del desarrollo humano ponen de manifiesto los desafíos conceptuales y metodológicos a los que hay que prestar una mayor atención.

La Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano se esfuerza por incluir en el IDH tantos países miembro de Naciones Unidas como resulte posible. Para incluir un país en el IDH, necesitamos datos recientes, fiables y comparables para las tres dimensiones del Índice. Además, lo ideal es que las estadísticas las ofrezcan agencias de datos internacionales relevantes.

Las modificaciones en la metodología incluyen el cambio en los máximos de normalización de los índices dimensionales; antes eran igual a la máxima observada durante el período desde 1980, ahora quedaron fijos en 85 para esperanza de vida (EV), 15 años para años promedio de educación (APE), 18 años para años esperados de instrucción (AEI) y US$75.000 para el INB per cápita (INB pc). El enfoque utilizado anteriormente de “máxima observada” fue criticado sobre todo porque el IDH del país debería depender solo de los logros del propio país; sin embargo, cuando se usa la máxima observada el IDH también depende de otros países, es decir de aquellos cuyos valores se utilizaron como máximas. Por ejemplo, el IDH de Brasil también dependía de cuánto tiempo vivían los japoneses, qué tan bien educados estaban los adultos de Estados Unidos y qué tan alto era el INB per cápita de Qatar.

El otro cambio tuvo lugar en la forma de agregar los indicadores sobre educación. La agregación geométrica utilizada anteriormente fue criticada porque un país en desarrollo típico tiene un valor de años esperados de instrucción (mucho) más alto que los años promedio de educación. Con la agregación de estos dos indicadores con la media geométrica, dicho país es “penalizado” debido a la diferencia, aunque el país está mejorando su nivel de educación gracias a que más niños asisten a la escuela en todos sus niveles. El uso de la media aritmética proporciona un trato similar a ambos indicadores. Estos cambios tienen un valor mínimo en los valores y las clasificaciones.

Aunque el IDH se calcula con un mayor número de decimales, se publican solo tres. A menudo hay empates en los valores del IDH, lo cual también se refleja en empates en las clasificaciones. Por la propia naturaleza de los componentes de las estimaciones, los valores del IDH no son significativos después de tres lugares decimales. (Ver por ejemplo Aguna and Kovacevic, 2011)

Este año, se están usando los puntos de corte fijo para definir los grupos. ¿Por qué hicieron ese cambio?

Hay dos motivos principales de porqué se regresó a los puntos de corte fijo entre los grupos; el primero es que con la agrupación del os países en cuartiles, no era posible ver claramente su avance a un nivel más alto de desarrollo humano porque los cuartiles de la distribución del IDH cambian de valor cada año. En segundo lugar, la cantidad de países es siempre la misma en cada grupo de cuartil, de manera que si un país avanza hacia un grupo de nivel superior, otro país tiene que bajar a un grupo inferior.

El IDH de 2014 introduce un sistema de valores de corte fijo para las cuatro categorías de logros de desarrollo humano. Los valores de corte se obtienen de los valores del IDH calculados usando los cuartiles de las distribuciones de indicadores de los componentes. Para más detalles, vea la Nota técnica 1. Estos puntos de corte (0,55, 0,7, 0,8) se mantendrán por lo menos otros cinco años y luego se revisarán.

La esperanza de vida al nacer la ofrece el Departamento de Economía y Asuntos Sociales de la ONU y la División de Población de la ONU; los años de educación promedio se basan los datos sobre logros educativos del Instituto de Estadísticas (UIS) de la UNESCO, y de la metodología Barro y Lee (2013); los años esperados de instrucción los determina el UIS; y el INB per cápita en PPA de 2011 proviene del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Para unos pocos países, los años de educación promedio se calculan a partir de encuestas nacionales representativas realizadas en los hogares y, en el caso de otros pocos, el INB se ha obtenido de la base de datos de la División de Estadística de la ONU con los Principales Agregados del SNA.

Aún hay discrepancias entre los valores nacionales e internacionales de los indicadores para algunos países. La Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano promueve activamente la mejora de la calidad de los datos de desarrollo humano en todos los niveles, nacional e internacional, y una comunicación y colaboración eficaz entre las autoridades estadísticas nacionales y las entidades estadísticas de la ONU. La Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano no recopila datos directamente de los países.

El IDH intenta evaluar a 187 países y áreas muy distintas entre sí, con niveles de precios muy diferentes. Para comparar las estadísticas económicas entre estos países, en primer lugar, los datos tienen que convertirse a una divisa común. Al contrario que los tipos de cambio del mercado, los tipos del PPA permiten que esta conversión tenga en cuenta las diferencias de los precios existentes entre los países. De esta manera, el INB per cápita (PPA$) refleja mejor los estándares de vida de las personas. En teoría un PPA$ (o dólar internacional) tiene el mismo poder adquisitivo en la economía doméstica de un país que 1 USD en la economía de los Estados Unidos.

Los nuevos valores PPA se introdujeron en mayo de 2014. Las Encuestas de Comparación Internacional (ICP) más recientes, a partir de las cuales se calculan los PPA, se realizó en 2011. Abarcó a 199 economías de todas las regiones geográficas y de la OCDE.

El Informe sobre Desarrollo Humano 2014 usa el INB per cápita expresado en dólares internacionales PPA constantes de 2011. Las nuevas tasas de conversión de la PPA y un nuevo año base, 2011, trajeron cambios en los valores del INB, así como en la clasificación de los países, en particular entre los países de ingreso mediano. A nivel mundial, el INB pc para 2011, cuando se expresa en dólares internacionales según la PPA constante de 2011, es 33% superior que cuando se expresa en PPP$ constante de 2005, pero los países se vieron afectados de distintas formas.

Cuando falta algún indicador, la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano calcula este valor faltante utilizando una fuente alternativa o un modelo de regresión transnacional. Los valores estimados junto con el método y/o el modelo utilizados se comunican en primer lugar al país afectado, antes de utilizarlos para calcular el IDH. Los años de educación promedio (AEP) para Andorra y Liechtenstein se han basado en los AEP de los países vecinos, España y Suiza, respectivamente. En el caso de 16 países, los AEP se calcularon a partir de encuestas nacionales representativas realizadas en hogares – Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS) de UNICEF, Encuesta Mundial de Salud (EDS) y la Base de Datos de Distribución Internacional de los Ingresos del Banco Mundial. En el caso de 13 países, a saber, Antigua y Barbuda, Cabo Verde, Dominica, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Granada, Kiribati, Madagascar, Palau, San Kitts y Nevis, Santa Lucía. San Vicente y las Granadinas y las Islas Salomón, los años de escolarización promedio se calcularon mediante la regresión transnacional. Este mismo modelo se ha utilizado para calcular los años esperados de instrucción de nueve países: Cote d’Ivoire, Estados Federados de Micronesia, Haití, Liberia, Papúa Nueva Guinea, Sierra Leona, Sudáfrica, Sudán y Turkmenistán.

No. El INB per cápita sólo refleja los ingresos medios nacionales. No ofrece ninguna información sobre cómo se invierten esos ingresos, si en salud universal, educación o gasto militar. Comparar las clasificaciones basadas en el INB per cápita con las basadas en el IDH puede revelar mucho sobre los resultados de las opciones políticas de un país. Por ejemplo, un país con un INB per cápita muy alto, como Kuwait, que cuenta con un valor de años de educación promedio relativamente bajo para su población adulta, puede tener una clasificación más baja en el IDH que, digamos la República Checa, que tiene un INB per cápita 32% inferior que Kuwait.

El IDH sigue siendo un índice compuesto que mide el progreso en tres dimensiones básicas, a saber, salud, conocimiento e ingresos. La metodología sigue siendo igual, en general, salvo por los cambios en la máxima utilizados para la transformación de los indicadores de componente a los índices dimensionales y el cambio en la agregación de los indicadores de educación. Estos cambios se explicaron antes en este documento.

El cambio se debe a varios factores. Por ejemplo, la alfabetización de los adultos utilizado en el IDH anterior (que es simplemente una variable binaria, a saber, alfabetizado o analfabeto, sin graduación alguna) es un dato insuficiente para medir avances logrados en conocimiento. Al incluir los años de educación promedio y los años esperados de instrucción, se puede capturar mejor el nivel de educación y los cambios recientes.

El Producto Interior Bruto (PIB) es el valor monetario de los bienes y servicios producidos en un país, indistintamente de la cantidad de los mismos que se queda en el país. El Ingreso Nacional Bruto (INB) expresa los ingresos obtenidos por los residentes de un país, incluyendo algunos flujos internacionales, y excluyendo los ingresos que se generan en el país, pero que terminan por salir al extranjero. Así, el INB es una medida más ajustada del bienestar económico de un país. Tal y como muestra el Informe de
2010, pueden existir diferencias significativas entre el ingreso de los residentes de un país dependiendo de si se utiliza el INB o el PIB.

Sí, los indicadores del IDH se pueden adaptar a los indicadores específicos del país siempre y cuando cumplan otros criterios de calidad estadística. También es posible desagregar el IDH a nivel subnacional para comparar los niveles y las disparidades entre diferentes subpoblaciones en un país, siempre y cuando existan datos adecuados y disponibles al nivel de desagregación o que se puedan estimar usando una metodología estadística sólida. Haber arrojado luz sobre las disparidades internas utilizando la metodología del IDH ha promovido debates normativos constructivos en muchos países.

Al contrario que el IDH anterior, el IDH introducido en el Informe de 2010 se basa en la media geométrica y tiene en cuenta las diferencias en los avances obtenidos en las distintas dimensiones. Así, un rendimiento deficiente en cualquier dimensión queda ahora reflejado en el nuevo IDH, que muestra el rendimiento de un país en las tres dimensiones. Es decir, obtener malos resultados en una dimensión ya no queda linealmente compensado si se obtiene un mejor resultado en otra dimensión. La media geométrica reduce el nivel de sustitución entre las dimensiones y, al mismo tiempo, garantiza que una disminución, digamos, del 1% en el índice de esperanza de vida al nacer tiene el mismo impacto sobre el IDH que una disminución del 1% en el índice de educación o ingresos. Por consiguiente, como referencia para comparar los logros, este método también es más respetuoso con las diferencias intrínsecas entre las dimensiones que una media simple.

Los ingresos son fundamentales para el desarrollo humano, pero su peso específico disminuye a medida que los ingresos aumentan.

Poner la máxima en US$75.000 también significa que para los países que tienen ingresos superiores a US$75.000, sólo se utilizará esa suma para el cálculo del IDH. Actualmente, sólo hay tres países con un INB pc sobre este valor: Qatar, Liechtenstein y Kuwait. Las proyecciones basadas en tasas de crecimiento relativamente realistas muestran que dentro de los próximos cinco años, no más de cinco países superarán el límite.

Por lo general, los valores mínimos se fijan a los valores que necesita una sociedad para sobrevivir en el tiempo. En el caso de la esperanza de vida, 20 años se basa en pruebas histórica (Maddison y Riley, 2005), que indica 20 años como el mínimo. Si una sociedad o un subgrupo de la sociedad tienen una esperanza de vida por debajo de la edad reproductiva típica, dicha sociedad podría desaparecer. Se han observado valores inferiores durante algunas situaciones de crisis, como el genocidio de Ruanda, pero fueron casos excepcionales que no son sostenibles. Vea:
Maddison, A. 2010. Historical Statistics of World Economy: 1-2008 AD. París: Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico.
Riley, J.C. 2005. Poverty and Life Expectancy. Cambridge, Reino Unido: Cambridge University Press.
Noorkbakhsh (1998). “The Human Development Index: Some Technical Issues and Alternative Indices”. Journal of International Development 10, 589-605.

Existen argumentos a favor y en contra de transformar las variables de salud y educación para tener en cuenta los retornos decrecientes. Es verdad que la salud y la educación no sólo son valores intrínsecos; al igual que los ingresos, son fundamentales para otras dimensiones del desarrollo humano no incluidas en el IDH (Sen 1999). Por lo tanto, la posibilidad de utilizarlos para otras finalidades podría incurrir, posiblemente, en retornos decrecientes. El planteamiento por el que se ha optado es otorgar el mismo valor a cada año de edad o de educación y, por lo tanto, el principio sólo se ha aplicado al indicador de ingresos.

El IDH otorga el mismo valor a los tres índices dimensionales; los dos subíndices de educación también se ponderan igual. La decisión sobre ciertas ponderaciones cambio se basa en la valoración normativa que otorga igual importancia a las tres dimensiones. Noorkbakhsh (1998), y Decanq y Lugo (2009) ofrecen una justificación estadística para este enfoque. El nuevo IDH tiene rangos de variación más equitativos que el antiguo, antes de 2010, para los índices dimensionales, lo que implica que la ponderación efectiva es más justa de lo que era antes.