Preguntas frecuentes - Indice de Pobreza Multidimensional (IPM)

El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) identifica múltiples carencias a nivel familiar e individual en los ámbitos de la salud, la educación y los estándares de vida. Utiliza datos micro de encuestas familiares y, al contrario que el Índice de Desarrollo Humano ajustado por la Desigualdad, todos los indicadores necesarios para elaborar la medida deben provenir de la misma encuesta. Cada persona de una familia es clasificada como pobre o no pobre dependiendo del número de carencias que experimente su hogar. Estos datos son posteriormente agregados en la medida de pobreza nacional.

El IPM refleja tanto la prevalencia de estas carencias multidimensionales como su intensidad, es decir, cuántas carencias se sufren al mismo tiempo. También se puede utilizar para hacerse una idea general del número de personas que viven en la pobreza y permite realizar comparaciones tanto entre los niveles nacional, regional y mundial, como dentro de los países, comparando grupos étnicos, zonas rurales o urbanas, así como otras características relevantes de las familias y las comunidades. El IPM utiliza los recientes avances teóricos y estadísticos para presentar el primer estudio global de esta naturaleza, y ofrece un valioso complemento a las medidas de la pobreza basadas en los ingresos.

El Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) 2014 presenta estimaciones para 91 países que, en total, suman 5.000 millones de personas (75% de la población mundial). De los países analizados, cerca de 1.500 millones de personas, es decir, 29% de su población total, han sufrido pobreza multidimensional entre 2005 y 2012.

El IPM recoge las privaciones superpuestas que sufre una familia en las tres dimensiones del Índice de Desarrollo Humano (salud, educación y nivel de vida) y ofrece el número promedio de personas y privaciones con las que cuenta una familia pobre. Para obtener más información, consulte la Nota técnica 5.

El IPM ha sustituido al IPH, que se publicó entre 1997 y 2009. Pionero en su día, el IPH utilizó medias nacionales para reflejar las carencias agregadas en salud, educación y calidad de vida, por lo que no podía determinar si personas, familias y grandes grupos concretos sufrían carencias. El IPM da solución a este punto débil reflejando cuántas carencias simultáneas (prevalencia) sufren las personas y a cuántas carencias se enfrentan de media (intensidad). El IPM puede desglosarse por indicadores para mostrar cómo cambia la pobreza multidimensional dependiendo de las regiones, el grupo étnico al que se pertenezca, etc. Además, ofrece útiles aportaciones para la elaboración de políticas.

Una sola carencia podría no suponer que se viva en la pobreza. El IPM requiere que un hogar sufra carencias en varios indicadores simultáneamente. Una persona es multidimensionalmente pobre cuando tiene carencias en una tercera parte o más de los indicadores ponderados. También contamos a aquellos que son casi pobres como personas con carencias en una quinta parte o más pero menos de una tercera parte de los indicadores ponderados. Aquellos que sufren de carencias en la mitad o más se consideran como en pobreza multidimensionalmente extrema.

No hemos podido incluir los ingresos debido a la limitación de datos disponibles. Los datos sobre pobreza de ingresos provienen de distintas encuestas, que normalmente no incluyen información sobre salud y nutrición. Para la mayoría de países, no podemos identificar si una persona es pobre económicamente hablando y, paralelamente, tiene carencias en todos los indicadores el IPM, por lo que no hemos reflejado el aspecto económico.

No hemos podido incluir el empoderamiento debido a la limitación de datos disponibles. Las Encuestas Demográficas y de Salud (EDS) recogen datos sobre el empoderamiento de las mujeres para algunos países. Sin embargo, no todas las encuestas EDS incluyen el empoderamiento y las demás encuestas no reflejan estos datos. Por lo tanto, faltarían datos sobre el empoderamiento de los varones o las libertades políticas.

El IPM se basa principalmente en dos bases de datos que están disponibles al público y con las cuales se pueden comparar la mayoría de los países en desarrollo: la Encuesta Demográfica y de Salud (EDS) y la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS). En el caso de varios países, se usan las encuestas de hogares nacionales que tienen contenido igual o similar. Argentina, 2005 Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNys); Brasil, 2012 Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios (PNAD); China, Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2009; México, 2012 Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT); Estado de Palestina, Encuesta Palestina de Salud Familiar 2006/2007 (PAPFAM) y Sudáfrica, Estudio Nacional de la Dinámica del Ingreso 2012NIDS). Los cuadros 6 y 6A indican, para cada país, si los datos provienen de DHS, MICS o de una encuesta nacional.

No hemos podido incluir otros países debido a la limitación de datos disponibles. No existía información comparable relativa a cada uno de los indicadores para los demás países en desarrollo. También se ha realizado un esfuerzo deliberado para no utilizar datos de encuestas realizadas antes de 2005.

El IPM se basa en los datos más recientes y fiables obtenidos desde 2005. La diferencia de fechas limita las comparaciones directas entre países, ya que las circunstancias pueden haber mejorado o empeorado desde la fecha en la que se obtuvieron los datos. Este es el motivo por el que no clasificamos a los países en base al valor IPM.

El IPM complementa las medidas de pobreza basada en criterios económicos. Al medir directamente varias carencias a la vez, en la práctica, a pesar de que exista un evidente vínculo general entre el IPM y la pobreza calculada en base al 1,25 $ por día, las estimaciones difieren para muchos países. Se trata de un tema en el que hay que profundizar, pero algunos de los factores de esta situación pueden deberse a la prestación de los servicios públicos, así como a las diferentes habilidades para convertir los ingresos en resultados tangibles, como puede ser una buena alimentación.

El IPM, al igual que el planteamiento de 1,25 $ por día, es una medida de pobreza comparable a nivel global. Mide la pobreza multidimensional severa y sólo incluye indicadores que estén disponibles para muchos países. Generalmente, las mediciones de la pobreza llevadas a cabo por los países se suelen basar en criterios económicos y, por lo tanto, reflejan algo diferente. El hecho de que existan diferencias no significa que las cifras de pobreza nacionales o que los valores del IPM estén equivocados, sólo que analizan la pobreza desde distintos puntos de vista. Por contra, la forma de medir la pobreza nacional suele plantearse para que los resultados reflejen la situación nacional de forma más exacta y, a menudo, estos valores difieren de forma significativa de las estimaciones obtenidas al utilizar el criterio del 1,25 $ por día, ya que algunos países podrían desear elaborar un índice de pobreza multidimensional nacional adaptado a su contexto, como complemento del IPM global.

No. El IPM está diseñado para complementar las mediciones económicas de la pobreza, incluyendo los cálculos basados en el 1,25 $ por día. La relación entre estas mediciones, así como sus implicaciones políticas y las eventuales mejoras metodológicas son temas prioritarios en los que hay que profundizar.

La metodología del IPM saca a relucir aquellos aspectos en los que los pobre sufren carencias y ayuda a mostrar cómo se interrelacionan dichas privaciones. Esto permite a los políticos mejorar la asignación de recursos y diseñar políticas más efectivas, lo que resulta especialmente útil allí donde el IPM muestre que existan áreas o grupos que padezcan privaciones graves.

La revisión crítica de los índices del PNUD, incluido el IPM, se llevó a cabo durante las dos conferencias de medición del progreso humano organizadas por el PNUD en febrero de 2012 y marzo de 2013. Como resultado de estas revisiones, se hizo un cierto número de ajustes al IPM. Estos ajustes se justifican por estar más en línea con los ODM. Al mismo tiempo, la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford (OPHI) publicó su propia estimación usando las especificaciones originales. Por lo tanto, presentamos las estimaciones del IPM y los cálculos del recuento obtenidas por la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano y OPHI.

La diferencia se encuentra en las especificaciones de las carencias en diversos indicadores: Logros escolares– un hogar tiene carencias en este indicador sin ninguno de sus miembros ha completado 6 años de educación (antes eran 5). Seis años es lo que dura la educación primaria en la mayoría de los países, de manera que este cambio refuerza el ODM 2 “Educación primaria universal”. Asistencia escolar – permitimos que un niño en edad escolar se matricule en la escuela hasta un año más tarde para evitar codificar como una carencia una falta de correspondencia entre la fecha de nacimiento y la fecha de inicio del calendario escolar. Además, en la dimensión de la salud, en el caso de la nutrición, un hogar tiene carencia si hay un niño con retraso en el crecimiento (en lugar de un niño bajo peso), básicamente porque si un niño sufre dicho retraso el daño es básicamente irreversible. “Ese niño nunca aprenderá ni ganará tanto como si hubiera recibido una buena nutrición en las primeras etapas de la vida”. Del mismo modo, la mortalidad infantil ‘experimentada’ en el hogar se considera una privación de la salud si se ha producido en un plazo de cinco años antes de la encuesta. Antes, no había límite. Este cambio captura las mejoras recientes en la mortalidad infantil. También agregamos la propiedad de tierras cultivables y ganado para capturar mejor la pobreza rural.

El IPM constituye un conjunto de medidas de pobreza que se explican a continuación:

Prevalencia de la pobreza (también se usa incidencia de la pobreza): proporción de personas pobres según el IPM (que tienen carencias en por lo menos un tercio de los indicadores tomados en consideración).

Intensidad media de la pobreza: cantidad media de carencias que sufren simultáneamente las personas pobres.

Valor IPM: Resume la información sobre las múltiples carencias en una única cifra, que se obtiene de multiplicar la incidencia de la pobreza por la intensidad media de la pobreza. Estas medidas pueden aislarse para mostrar la composición de la pobreza tanto a través de países, regiones y el mundo, y dentro de países por grupos étnicos, ubicación rural/urbana, así como otras características clave del hogar y la comunidad.

Los indicadores del IPM se extraen de los propios ODM en la medida que lo permitan los datos internacionalmente comparables. Los 10 indicadores del IPM son los mismos o tienen que ver con los indicadores de los ODM: alimentación (ODM 1), mortalidad infantil (ODM 4), acceso a agua potable (ODM 7), acceso a instalaciones de saneamiento (ODM 7) y utilización de un mejor combustible para cocinar (ODM 9). El IPM general se puede desglosar en sus componentes, revelando las necesidades superpuestas de las familias y las comunidades en una serie de indicadores que, a menudo, se han presentado de forma aislada. Por lo tanto, ayuda a los políticos a determinar dónde se encuentran los desafíos y cuáles son las cuestiones que hay que tratar.

El IPM tiene algunas desventajas, principalmente debido a la limitación de datos disponibles. En primer lugar, los indicadores incluyen resultados (como los años de escolarización), aportes (como el combustible utilizado para cocinar) y un indicador censal (mortalidad infantil). En segundo lugar, los datos referentes a la salud son relativamente inconsistentes y pasan por alto algunas carencias grupales, especialmente en lo referente a la alimentación, aunque los patrones que emergen son plausibles y resultan familiares. En tercer lugar, en algunos casos, hubo que tener especial cuidado para realizar las valoraciones sobre los datos faltantes. No obstante, para considerar a un hogar multidimensionalmente pobre, debe tener carencias al menos en seis indicadores de la calidad de vida, o en tres indicadores de calidad de vida y un indicador de salud o educación. Este requisito supone que el IPM sea menos sensible a las inexactitudes menores. La cuarta desventaja es que las desigualdades entre hogares podrían ser severas, pero podría no quedar plasmado en el índice. La quinta, aunque el IPM sea mucho más que un mero recuento por incluir la intensidad de la pobreza padecida, no mide la desigualdad entre los pobres, aunque los desgloses por grupo se pueden utilizar para revelar las desigualdades grupales. Por último, las estimaciones presentadas aquí están basadas en datos disponibles públicamente y cubren varios años entre 2005 y 2012, lo que limita la posibilidad de realizar comparaciones directas entre países.

Sí. Las estimaciones globales del IPM están limitadas por la necesidad de que sean comparables. Los equipos de cada país deberían utilizar los indicadores y las ponderaciones que les resulten más relevantes. A nivel de país, sin embargo, el enfoque de pobreza multidimensional puede aplicarse a la determinación de las carencias familiares utilizando datos e indicadores específicos para el país, pudiendo así ofrecer una visión más detallada de la pobreza a nivel nacional.

El enfoque de pobreza multidimensional puede ser adaptado utilizando aquellos indicadores y ponderaciones que sean relevantes a nivel nacional, con lo que se pueden crear medidas de pobreza adaptadas a cada país. El IPM puede orientar a los gobiernos en la elaboración de medidas de pobreza que reflejen indicadores y datos locales. En 2009, México se convirtió en el primer país que adoptó una medida de pobreza multidimensional que reflejaran las múltiples carencias a nivel familiar.

Sí. La metodología del IPM puede y debería modificarse para generar Medidas de Pobreza Multidimensional nacionales que reflejen los factores culturales, económicos, climáticos, etc. locales. El IPM internacional fue ideado como una herramienta analítica para comparar la pobreza severa entre distintos países.

Calculamos el IPM para dos o más puntos de datos para 38 países para los cuales había datos adecuados disponibles. Parece que el IPM se puede usar para estudiar los cambios en los patrones de pobreza en el tiempo, siempre y cuando los datos estén disponibles de la misma encuesta realizada en años diferentes.

Los efectos de las crisis son difíciles de reflejar en cualquier medida de pobreza. Dado que los datos de las encuestas estándar utilizados para calcular las medidas globales se recogen con poca frecuencia, la capacidad de detectar los cambios está limitada por los datos disponibles. El IPM reflejará aquellas repercusiones de las situaciones de crisis que, por ejemplo, supongan que los niños y niñas dejen de recibir educación primaria o que les haga padecer malnutrición. Si a nivel nacional o local se dispone de datos obtenidos con más frecuencia, se pueden utilizar para intentar reflejar los efectos de crisis a mayor escala, tanto si son económicas como de otro tipo.

El IPM se introdujo como una nueva serie experimental en 2010, junto con el IDH ajustado por la Desigualdad y el Índice de Desigualdad de Género. Con las últimas actualizaciones, ahora es una característica permanente de los Informes sobre Desarrollo Humano.