Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano
Una activista inuit cuyo activismo incansable elevó el nivel de concienciación mundial sobre el impacto devastador del cambio climático obtuvo un prestigioso premio de las Naciones Unidas por los logros de toda su carrera. Sheila Watt-Cloutier, líder política representante de comunidades aborígenes de Canadá, Alaska, Groenlandia y Rusia, contribuyó a la implementación de una de las primeras acciones legales internacionales relacionadas con el cambio climático, argumentando que las emisiones de gases de efecto invernadero de los Estados Unidos violaban los derechos humanos de los inuit.
"Sheila dedicó toda su vida al activismo en defensa del pueblo inuit y las comunidades árticas. Durante su trayectoria, surgió como una de las líderes mundiales contra el cambio climático, uno de los desafíos más graves y apremiantes de nuestra época", señaló el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, quien le entregó el Premio Mahbub ul Haq a la Contribución Destacada para el Desarrollo Humano el 20 de junio. "El trabajo de Sheila… ha dirigido la atención mundial al alto costo humano que ya asumimos como resultado del aumento de las temperaturas a nivel mundial".
Aunque una gran parte del mundo hace muy poco tiempo comenzó a palpar la realidad del calentamiento global, la generación de aborígenes del Ártico anterior a la actual ya había comenzado a observar cambios alarmantes.
"Durante más de 20 años, los cazadores han observado suelo permanentemente helado que se derrite, hielo que se hace más delgado, glaciares que retroceden, nuevas especies invasoras, una acelerada erosión de los litorales y un clima impredeciblemente peligroso", indicó Sheila Watt-Cloutier. "La situación es bastante alarmante. El cambio climático ahora afecta prácticamente todos los aspectos de la vida inuit".
Los aborígenes del Ártico son "centinelas del resto del mundo", señaló Watt-Cloutier. "Lo que nos ocurra ahora afectará pronto al resto del mundo".
Watt-Cloutier recorrió un largo camino desde su niñez inuit tradicional. Nació en una pequeña aldea del lejano norte canadiense congelado. Hasta los 10 años, solamente viajó en trineos arrastrados por perros. Actualmente, la señora Watt-Cloutier atraviesa continentes para informar al mundo sobre los efectos devastadores del calentamiento global en el Ártico y de la apremiante necesidad de implementar acciones.
"El cambio climático probablemente sea el desafío más grande al que nos enfrentamos como conjunto de seres humanos. Es un factor dominante y complejo y requiere una acción inmediata. Probablemente también sea nuestra mayor posibilidad de actuar en conjunto como seres humanos", señaló Sheila Watt-Cloutier. "La ciencia del cambio climático indica que hay una ventana de oportunidad breve pero que todavía puede aprovecharse para salvar el Ártico y, por extensión, el planeta".
Watt-Cloutier señaló que su activismo está inspirado por el amor que le tiene a su familia y por un deseo espiritual de proteger el estilo de vida tradicional. Como abuela, se preocupa especialmente por el futuro de su nieto de casi 10 años y de las generaciones venideras.
La acción legal que presentó Watt-Cloutier junto con otros 62 inuit en nombre de toda la comunidad inuit fue rechazada el pasado noviembre por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Sin embargo, sus reclamos obtuvieron atención y apoyo en todo el mundo. En marzo de este año, la comisión invitó a Watt-Cloutier para que testificara en su primera audiencia sobre cambio climático y derechos humanos. Watt-Cloutier expresó esperanzas de que las políticas de los EE. UU. y las leyes internacionales eventualmente cambien para evitar la crisis ambiental y para que la humanidad se dirija hacia el desarrollo sostenible.
El premio que recibió Watt-Cloutier fue creado para homenajear a Mahbub ul Haq, creador del enfoque de desarrollo humano para el desarrollo y fundador del Informe sobre Desarrollo Humano, un proyecto de investigación independiente anual elaborado bajo el mandato del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo con el fin de analizar los temas más importantes a los que se enfrenta la humanidad y de recomendar cambios en las políticas.
Al igual que Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos, Watt-Cloutier fue nominada para el Premio Nobel de la Paz 2007 por su activismo en materia de cambio climático.
"La trayectoria de Watt-Cloutier resume la esencia del desarrollo humano: ayudar a las personas para que sus vidas sean más saludables, de manera que puedan satisfacer todo su potencial", señaló Kevin Watkins, Director de la Oficina encargada del Informe sobre Desarrollo Humano. "Su liderazgo y activismo a favor de las comunidades del Ártico han favorecido la causa del desarrollo en todo el mundo. La fortaleza y la dedicación de Watt-Cloutier nos deben inspirar a todos".
Los Premios al Desarrollo Humano se otorgan cada dos o tres años. Este año también se otorgaron premios a los equipos de investigación de Costa Rica, China, el estado indio de Chhattisgarh, Guinea-Bissau y la región de Asia y el Pacífico por la excelencia en el análisis de las políticas y las actividades de fomento. En el panel de selección de los premios participaron el Príncipe de la Corona Haakon de Noruega, la Princesa Basma de Jordania, el Presidente Jorge Quiroga de Bolivia y la Dra. Gita Sen de Harvard University y el Indian Institute of Management.
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