Por Luis F. Lopez-Calva, Director de Informe Nacional de Desarrollo Humano del PNUD-Mexico
En 2001, el Gobierno de México solicitó la producción de un Informe Nacional sobre Desarrollo Humano en un momento histórico: un año después de que el partido político que había estado en el poder durante más de setenta años perdiera una elección presidencial. Este suceso representó el comienzo de una nueva era para el sistema político de México y sus relaciones con diversos actores nacionales e internacionales. México era uno de los pocos países de la región que hasta el momento no había elaborado ningún HDR.
De este modo, se creó un pequeño equipo en 2002 y en junio de 2003 se presentó el primer HDR, que fue recibido por el Gabinete para el Desarrollo Social y Humano integrado por los Ministerios de Salud, Educación y Desarrollo Social. El tema principal fue Desigualdad regional e interpersonal, en un país en el que no fue posible plasmar las desigualdades regionales en las estadísticas de desarrollo humano basadas en promedios nacionales.
El HDR proporcionó un mapa detallado del desarrollo humano en los estados mexicanos y observó la evolución de las desigualdades entre 1950 y 2000. El Informe también propuso una nueva manera de agregar el Índice de Desarrollo Humano (IDH) para garantizar que el índice reflejase las desigualdades entre personas y entre regiones. El primer informe fue citado frecuentemente en los círculos académicos y provocó interés entre los gobiernos estatales y los encargados de la formulación de políticas a nivel federal. Fue un primer paso firme.
La siguiente decisión fue llegar a comprender más profundamente los determinantes de la situación de desigualdad mencionada. Por lo tanto, el segundo informe fue dedicado a El reto del desarrollo local. Se necesitaba un paso intermedio: elaborar un Índice de Desarrollo Humano a nivel municipal con información confiable relativa a los ingresos del municipio, una tarea que implicó un desafío técnico para nada trivial. Además, se creó una junta consultiva para fortalecer la solidez analítica y política del informe. La junta reunió personalidades importantes del ámbito académico, de la opinión pública y de las políticas públicas. Esta junta consultiva fue diseñada para actuar como primer nivel de la red de desarrollo humano nacional y resultó ser una fuente fundamental de ideas, credibilidad y liderazgo en los círculos de la sociedad civil. Sin duda, la creación de esta junta fue clave para el éxito del segundo informe en términos de impacto sobre las políticas. El segundo HDR elaborado en México se presentó el 12 de julio de 2005 y fue recibido por el Presidente Vicente Fox y miembros clave del gabinete.
Desde el principio, el Presidente demostró un compromiso claro de dar mucha importancia al informe. Este compromiso se hizo evidente cuando, una semana más tarde, el presidente y su gabinete social visitaron los municipios con la calificación más baja según el Índice de Desarrollo Humano: Metlatonoc en el estado de Guerrero y Coicoyán de las Flores, en el estado de Oaxaca. El presidente decidió llevar a cabo una reunión formal de gabinete durante su visita. Los medios de comunicación informaron sobre los temas relacionados con la pobreza en la región que el presidente había visitado, además de observar que estas regiones nunca habían sido visitadas anteriormente por ninguna autoridad federal, ni siquiera por los gobernadores de los respectivos estados. Los medios de comunicación difundieron iniciativas de seguimiento y debate durante varias semanas. Ahora el desafío es obvio: de qué manera transformar la atención y el interés de los medios de comunicación en políticas concretas y concentrar la acción en aliviar la situación en las regiones que están quedando detrás. Otra iniciativa relacionada fue un seminario llevado a cabo a principios de agosto que reunió a más de 250 alcaldes con el fin de establecer políticas específicas que pudieran derivarse del Informe.
Luego de tres años y dos Informes Nacionales sobre Desarrollo Humano, complementados por una extensa serie de seminarios y sesiones de trabajo en todo el país, han surgido resultados interesantes: la desigualdad está nuevamente en la agenda de políticas públicas y las señales de compromiso por parte del gobierno pueden resultar en acciones concretas. Muchos sucesos se reflejan en el impacto del HDR en México: cambios históricos en la vida democrática del país, un papel sólido y activo de la sociedad civil y de los medios de comunicación, además de la voluntad política del gobierno. El HDR para México ha desempeñado un papel importante en el proceso al ofrecer un análisis independiente y riguroso para contribuir al debate y el cambio de las políticas públicas. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer.
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