Si no se incorpora la equidad de género, el desarrollo humano corre peligro. Ese es el mensaje simple pero profundo del Informe sobre Desarrollo Humano 1995.
El Informe analiza el progreso logrado en lo que respecta a la disminución de las desigualdades de género durante las últimas décadas y destaca la amplia y constante brecha entre las mayores capacidades de las mujeres y las limitadas oportunidades con que cuentan. A su vez, presenta dos nuevas medidas para clasificar a los países según su desempeño en materia de igualdad de género, de acuerdo con el Índice de Potenciación de Género (IPG) y el Índice de Desarrollo relativo al Género (IDG), y analiza la subestimación y la falta de reconocimiento del trabajo de las mujeres. El Informe ofrece una estrategia que incluye cinco objetivos orientados a igualar las oportunidades de género en el decenio siguiente: