El informe 1996 comienza con una frase fundamental: "El desarrollo humano es el fin; el crecimiento económico es el medio". El Informe afirma que si no se controla adecuadamente, el crecimiento económico puede llevar a la falta de empleo y de participación, a la falta de piedad, al desarraigo y a la pérdida de perspectivas. De esta manera, en términos de reducción de la pobreza, desarrollo humano y sostenibilidad, la calidad del crecimiento es tan importante como su cantidad.
El Informe concluye que los lazos entre el crecimiento económico y el desarrollo humano deben forjarse deliberadamente y fortificarse regularmente mediante una gestión de las políticas hábil e inteligente. En el Informe se identifica al empleo como un aspecto crucial para que los beneficios del crecimiento económico puedan reflejarse en la vida de las personas. Sin embargo, para que esto suceda, será necesario desarrollar y respaldar nuevos modelos de crecimiento durante muchos años en el siglo XXI, como también nuevos mecanismos para integrar a los débiles y vulnerables en la economía global en expansión.
Como fundamento de la idea del crecimiento económico como un medio para enriquecer la vida de las personas, el Informe demuestra que: