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Informe sobre desarrollo humano - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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Informe 2013

El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso
está disponible para su descarga gratuita

Discurso de Sakiko Fukuda-Parr, Autora principal y Directora de la Oficina encargada del Informe sobre Desarrollo Humano

Presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2002

Sra. Presidente, Sr. Administrador, Honorables Ministros, Sus Excelencias, damas y caballeros:

Les agradezco que me hayan concedido el privilegio de presentar ante ustedes el mensaje fundamental del Informe sobre Desarrollo Humano 2002: "Profundizar la democracia en un mundo fragmentado". Me siento particularmente agradecida a usted, Sra. Presidente, a su gobierno y al pueblo de Filipinas por organizar la presentación del Informe en este histórico palacio. Permítanme agregar que este evento es de particular importancia para mí, personalmente. Vine a vivir a su país cuando tenía 16 años, a una edad muy influenciable, cuando mi padre vino a representar a su gobierno. Mi primer encuentro con el "Tercer Mundo" fue un punto de inflexión en mi vida que me llevó a trabajar en favor del desarrollo humano.

En esta oportunidad le rendimos homenaje al liderazgo ejercido por la Red Nacional para el Desarrollo Humano de Filipinas (Philippine National Human Development Network) en la conformación de las políticas sociales. El trabajo realizado por esta Red para proporcionar análisis de calidad y poner en marcha un diálogo abierto sobre cuestiones de políticas clave constituye un ejemplo para redes similares en muchos países del mundo. La Presidenta Gloria Macapagal Arroyo ha sido una de las principales defensoras del desarrollo humano a lo largo de su distinguida carrera en la administración pública.

Para muchas personas en todo el mundo, los años noventa fueron un decenio de enormes progresos: económicos, tecnológicos y políticos. Internet ha acercado a los países mucho más. Los regímenes autoritarios de la ex Unión Soviética, África y Latinoamérica se han derrumbado uno tras otro. Pero también fue un decenio de cambios inquietantes en muchos países: una plaga de estos tiempos en África, llamada VIH/SIDA, crisis financieras en muchas economías emergentes y un incremento en el número de conflictos civiles violentos. El Informe sobre Desarrollo Humano de este año muestra crecientes divisiones entre aquellos que prosperan en este nuevo mundo y aquellos que no lo logran.

  • Veintiún países registraron una disminución en el Índice de Desarrollo Humano.
  • Cincuenta y dos países llegaron al final del decenio siendo más pobres que al comienzo.
  • Durante los años noventa, el número de personas que vivía en extrema pobreza fue reducida casi a la mitad en Asia, pero creció en todas las demás regiones, no sólo en África, sino también en Latinoamérica, Europa Oriental y Central, la ex Unión Soviética y los Estados Árabes.
  • Aun así, la asistencia proporcionada a los países en desarrollo disminuyó: en África se redujo exactamente a la mitad a lo largo del decenio, de $39 a $19 per cápita; en Filipinas disminuyó de $25,5 a $7,6.
  • Mientras tanto, los países donantes continuaron otorgando subsidios a sus agricultores a razón de mil millones de dólares por día, una cifra seis veces superior a la de la asistencia total otorgada a los países pobres. Estos subsidios terminan inundando los mercados de importaciones baratas y eliminando a los agricultores de los países pobres.
  • Durante los años noventa, el número de refugiados y de desplazados internos creció un 50%.

Estas tendencias son profundamente alarmantes. La globalización está forjando una mayor interdependencia; sin embargo, el mundo parece estar más fragmentado entre ricos y pobres, entre poderosos y débiles, entre aquellos que aceptan con beneplácito la nueva economía global y aquellos que exigen un rumbo diferente. El movimiento antiglobalización, el movimiento social más importante de nuestros tiempos, exige mayor justicia social, no sólo donaciones para los pobres. Todo esto se suma a un mundo que necesita con urgencia un orden político que pueda lograr una mayor inclusión, un orden en el que todas las personas y los países tengan derecho a opinar sobre las decisiones que afectan su futuro y un orden con reglas e instituciones que impartan confianza entre todas las personas y los países.

Por consiguiente, el Informe de este año se centra en la participación política como un factor importante, y a menudo olvidado, del programa para el desarrollo humano. El Informe reconoce que el desarrollo es un proceso tanto político como social y económico. Contar con los medios y la libertad para luchar por nuestros derechos, para tomar decisiones sobre el futuro de nuestra propia comunidad, para tener acceso a la información crucial y a los mercados, en pocas palabras, tener elecciones en la vida, es el eje del empoderamiento de los seres humanos. Esto es lo que queremos decir con “desarrollo humano” en el verdadero sentido de la frase.

La democracia, justamente por su potencial para hacer responsables a quienes tienen poder y autoridad, por los concursos justos y libres en materia de poder y, sobre todo, por permitir mayor participación popular, es el sistema que mejor puede proteger las libertades humanas y la dignidad de todas las personas. Es la única forma de gobierno que cuenta con incentivos para actuar en beneficio de todos.

Muy a menudo, cuando una nación se enfrenta a desafíos económicos o sociales, surge una idea errónea de que la solución estará en el control autoritario. Sin embargo, no existe evidencia que sustente esta noción. Por el contrario, las evidencias empíricas basadas en las investigaciones académicas de renombre demuestran que los regímenes autoritarios han sido responsables de los mayores desastres económicos del mundo, como los de Uganda, bajo la autoridad de Idi Amin, o en Zaire, bajo el régimen de Mobutu, y que también han sido responsables de los más impresionantes. Como lo expresó Amartya Sen, las elecciones y una prensa independiente contribuyen a ejercer presión sobre los gobiernos para que tomen medidas para prevenir desastres de gran escala, como la hambruna que terminó con la dramática cifra de 2 millones de vidas en Corea del Norte, una décima parte de su población. Los concursos y debates abiertos contribuyen a limitar los conflictos y las violentas agitaciones políticas se tornan menos comunes.

Muchos países se embarcaron en el camino de la democracia en el decenio de 1990, pero una visión más aguda revela que la calidad de muchas de estas democracias es escasa. En 106 países aún están restringidas importantes libertades civiles y políticas. Además, alrededor de 61 países (que representan el 38% de la población mundial) no cuentan con libertad de prensa.

Sabemos que la democracia significa más que la organización precipitada de elecciones: es un proyecto a largo plazo que requiere instituciones fuertes inmunes a la corrupción y que se torna particularmente difícil cuando una nación se encuentra sumida en los conflictos y la violencia social.

Pero cuando la democracia es débil, no debemos culpar al sistema y dejar de participar. Debemos comprometernos. Debemos equilibrar las instituciones del Estado con las instituciones de la sociedad civil. La democracia puede desarrollar el progreso humano como si fuese un músculo; debemos ejercitarla para mantenerla fuerte y evitar que se atrofie. Un título alternativo para este Informe podría ser: Democracia: úsela o piérdala.

Permítanme concluir con una cita de un texto de Aung San Suu Kyi incluido en este Informe:

En una época en la que el mundo está preocupado por la amenaza del terrorismo, vale la pena considerar que aquellas personas que sienten que carecen de control sobre sus vidas, algo necesario para vivir una vida digna, son proclives a buscar esa realización en el camino de la violencia. Ofrecerles simplemente cierta suficiencia material no basta para atraerlos hacia el camino de la paz y la unidad. Ahora bien, su potencial para el desarrollo humano tiene que transformarse en una realidad y su dignidad humana debe ser respetada, de modo que puedan adquirir las habilidades y la confianza para construir un mundo sólido y próspero en una diversidad armoniosa.

Muchas gracias.

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