Presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2003
Discurso del Primer Ministro (Taoiseach), Bertie Ahern, T.D. Sede del Gobierno, Dublín, martes 8 de julio de 2003.
Distinguidos invitados, señoras y señores:
Me honra plenamente que me hayan convocado para participar en la presentación mundial del Informe sobre Desarrollo Humano 2003. Dublín se ha hermanado con Maputo para la presentación del Informe. Me complace mucho cooperar con el Presidente Chissano de Mozambique para garantizar que el mensaje del Informe de este año se difunda en todo el mundo.
Ayer, junto con el Presidente Bill Clinton, presenté un importante programa nuevo de cooperación entre Irlanda y la Fundación Clinton, que inicialmente estará orientado a la provisión de tratamiento para el VIH/SIDA en Mozambique.
En primer lugar, quisiera dar la bienvenida a Dublín a nuestros invitados del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Bajo la dirección de su Administrador, Mark Malloch Brown, el PNUD está conduciendo las iniciativas del sistema de las Naciones Unidas para enfrentar la apremiante situación de 1200 millones de personas que viven con menos de $1 por día.
También quisiera darle la bienvenida a la ex Presidenta y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson. Con el aporte de su apasionado compromiso de promover y proteger los derechos humanos, Mary Robinson ha contribuido enormemente tanto a las Naciones Unidas como al desarrollo humano. También recibimos con mucho agrado la visita de Bono, quien se sumó a esta presentación esta mañana. Él ha sido, sin dudas, el exponente público más importante a nivel mundial de la lucha contra el SIDA y la pobreza en el continente africano.
El Informe sobre Desarrollo Humano 2003 se centra en los ocho Objetivos acordados en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas en septiembre de 2000. Los Objetivos tratan sobre la erradicación de la pobreza y el hambre, el acceso a la enseñanza primaria, la mortalidad infantil, el VIH/SIDA y otros desafíos clave del desarrollo e incluyen una serie de metas específicas que deben alcanzarse para el año 2015.
Aún recuerdo el optimismo y el sentido de compromiso común que dominaron la Cumbre del Milenio. Los líderes mundiales reunidos en la Cumbre, en Nueva York, estaban seguros de que estos Objetivos comunes sólo podrían lograrse mediante la acción conjunta, con la presencia de las Naciones Unidas en el centro de esta iniciativa colectiva.
El Informe sobre Desarrollo Humano 2003 incluye muchas estadísticas desalentadoras. Constituye un recordatorio muy eficaz del grado de desigualdad en el mundo y del modo en que la situación empeora paulatinamente en ciertos países, en particular, de África.
Cincuenta y cuatro países son más pobres hoy de lo que eran en 1990. Al ritmo actual de desarrollo, muchos países en África Subsahariana no cumplirán los Objetivos de erradicación de la pobreza sino hasta el 2147 y de mortalidad infantil, hasta el 2167. Las cifras mundiales sobre SIDA y hambre están aumentando, en lugar de descender. En siete países de África, uno de cada cinco niños no vivirá para celebrar su quinto cumpleaños.
En medio de este panorama, nos encontramos frente al hecho vergonzoso de que la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) cayó durante el decenio de 1990 aproximadamente un tercio per cápita en África Subsahariana. Y esto ocurrió en un momento en el que el mundo rico se tornó considerablemente más rico. El ingreso que recibe hoy el 5% de las personas más ricas del mundo es 114 veces superior al del 5% más pobre.
Coincido con la opinión del Informe sobre Desarrollo Humano que señala que para lograr los Objetivos necesitamos prestar especial atención al Objetivo número 8 que convoca a una alianza mundial para el desarrollo. Y estoy de acuerdo con que esa alianza supone responsabilidades de ambas partes.
La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información de las Naciones Unidas, que tendrá lugar más adelante este año, debe contribuir a promover y desarrollar este proceso de cooperación. El objetivo de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil que participarán en esta Cumbre es llegar a un consenso internacional sobre cómo se deben aprovechar la formación y la tecnología de las comunicaciones para ayudar a los países en desarrollo. El objetivo será utilizar la tecnología de modo que la pobreza, la enfermedad o el hambre afecten en menor medida la vida de las personas. La información es sinónimo de oportunidad y empoderamiento, y combinada con la utilización correcta de la tecnología, constituye una herramienta fundamental para mejorar las circunstancias de las personas.
Los países en desarrollo copartícipes deben concentrarse en promover la democracia, proteger los derechos humanos, fortalecer el Estado de derecho e implementar una administración económica sólida. Si deseamos conservar el apoyo público para el nivel de la AOD necesario para combatir la pobreza extrema, primero debemos intensificar la lucha contra la corrupción.
Por nuestra parte, debemos trabajar por un comercio mundial justo que permita a todos los países participar en la economía mundial. En los países en desarrollo, la agricultura es de primordial importancia para garantizar la seguridad de los alimentos, pero también para promover su integración en el sistema comercial mundial.
El Programa de Doha para el Desarrollo de las negociaciones actuales de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sostiene que todos los aspectos de las negociaciones en materia de agricultura tendrán un tratamiento especial y diferencial. La Unión Europea ya ha presentado la iniciativa 'Todo excepto armas' que permite el ingreso a la Unión Europea de todos los productos exportados libres de impuestos y cuotas de exportación, excepto las armas, provenientes de los 48 Países Menos Adelantados del mundo. La UE también se comprometió, como compromiso de la Ronda de Doha para el Desarrollo, a favorecer el mayor acceso a los mercados de los países en desarrollo.
La reforma establecida por la Política agrícola común, acordada a fines de junio como parte del examen de mitad de período, representa un cambio de políticas importante que tendrá un gran impacto en las negociaciones de la OMC.
Al hacer posible una mayor flexibilidad en la postura de negociación de la UE, el acuerdo mejorará las perspectivas de lograr consenso en una nueva ronda que será favorable para los países en desarrollo.
Los países más pobres del mundo no podrán liberar a su gente de la pobreza sin una ayuda externa considerable. El Banco Mundial y las Naciones Unidas han estimado que la asistencia oficial para el desarrollo deberá incrementarse al menos en $50 mil millones por año, si es que esperamos tener alguna oportunidad de alcanzar los Objetivos. Aun cuando esto pueda parecer muchísimo, se estima que el año próximo, las compras mundiales de armas serán de un billón de dólares.
A partir de esto surge la necesidad apremiante de financiación en el Fondo Mundial para la lucha contra el VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis, que deberá hacer frente a un déficit de tres mil millones de dólares el año próximo. Aplaudo el compromiso del Presidente Bush de luchar contra el VIH/SIDA y el compromiso de los Estados Unidos de otorgar mil millones de dólares al Fondo Mundial.
También quiero agradecer nuevamente a Bono por el rol importante que ha desempeñado en la movilización del apoyo financiero y político internacional en pos de la lucha contra el VIH/SIDA, y por su trabajo sobre el comercio y la reducción de la deuda.
Es fundamental que la UE trabaje para equiparar la contribución de los Estados Unidos al Fondo Mundial y que se una a los Estados Unidos en su lucha contra esta epidemia. Este es un tema que quisiéramos destacar desde la perspectiva del desarrollo durante nuestra presidencia de la Unión Europea en 2004. Irlanda ya ha contribuido €12,9 millones al Fondo Mundial en sus primeros 18 meses de trabajo y pronto elevaremos esta suma a €20 millones.
La decisión de incrementar significativamente la Asistencia Oficial para el Desarrollo en el Exterior ha sido una de las acciones más importantes que el gobierno de Irlanda ha implementado durante los últimos cuatro años. Desde que nos comprometimos en 2000 a alcanzar la meta de las Naciones Unidas del 0,7% del PIB para el año 2007, nuestra AOD ha aumentado de € 250 millones a € 450 millones en 2003, ó 0,41% del PIB.
A pesar de las difíciles circunstancias económicas actuales, el gobierno se ha comprometido a incrementar la AOD de Irlanda y alcanzar la meta de las Naciones Unidas del 0,7% para 2007. Irlanda se encuentra actualmente en el séptimo lugar entre los donantes internacionales en términos del porcentaje de nuestro PIB asignado a la AOD.
Al dedicarnos nuevamente a los compromisos que hemos asumido para promover el comercio y la inversión mundial y el desarrollo sostenible, también resulta fundamental que nos dediquemos nuevamente al orden jurídico internacional y, especialmente, al sistema de garantías mutuas expresadas en la Carta de las Naciones Unidas.
La seguridad de todos los Estados, por más poderosos que sean, se basa, finalmente, en el respeto de estas garantías. Este ha sido siempre un precepto básico del enfoque de las relaciones internacionales de Irlanda.
La comunidad internacional se enfrenta a una tarea esencial para el fortalecimiento y la revitalización del sistema de las Naciones Unidas, y el Gobierno se propone participar de manera activa.
Hay muchos datos valiosos en este informe pero, como ocurre con cualquier otra comparación que se establezca entre países, deben analizarse e interpretarse con cautela. Por ejemplo, en Irlanda utilizamos una medición de pobreza diferente, pero nos hemos comprometido a observar la pobreza económica relativa. De hecho, hemos solicitado al Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (ESRI, por sus siglas en inglés) que analice todos los aspectos que explican por qué los niveles de pobreza relativa continúan siendo elevados a pesar de los considerables avances en materia de acuerdos de asistencia económica y niveles de empleo.
Nuestra estrategia nacional contra la pobreza (National Anti Poverty Strategy) ha sido considerada un hito en la política social de Irlanda por comprender la naturaleza multidimensional y dinámica de la pobreza y por concebir la lucha contra la pobreza y la exclusión social como una responsabilidad colectiva de todos los sectores del gobierno.
Tenemos la firme determinación de continuar esta tarea. En particular, hemos resuelto hacerlo en el contexto de nuestros pactos sociales, con los cuales hemos logrado importantes avances a la hora de enfrentar problemas difíciles. En el nuevo pacto social 'Consolidar el progreso' (Sustaining Progress), hemos destacado un número de iniciativas especiales en áreas políticas fundamentales. Tanto el Gobierno como los interlocutores sociales estamos convencidos de que el esfuerzo sostenido debería concentrarse en estas iniciativas. Estas áreas incluyen el desempleo a largo plazo, las desventajas educativas, la atención y el uso indebido de alcohol o drogas.
También estamos estableciendo las bases a través del trabajo de la Oficina Central de Estadísticas y del Comité Nacional de Estadísticas con el fin de acordar un marco nacional colectivo para elaborar estadísticas sociales y en materia de igualdad, que presente un panorama completo de la sociedad irlandesa y su diversidad.
Nos corresponde ahora no olvidarnos de la lucha de todos los demás países por construir un país mejor para todos sus ciudadanos, la misma lucha que nosotros hemos llevado adelante. Lo estamos haciendo mediante la Asistencia Oficial para el Desarrollo en el Exterior, que hemos incrementado notablemente. Deseamos también que el ejemplo que el progreso logrado en materia de desarrollo social y económico por parte de Irlanda, un país que durante tanto tiempo ha sido sinónimo de pobreza y de emigración masiva, sea una fuente de esperanza para los otros países.
Gracias.
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