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Informe sobre desarrollo humano - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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Informe 2013

El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso
está disponible para su descarga gratuita

Discurso de Mark Malloch Brown, Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2003

Primer Ministro (Taoiseach), Bono, Sus Excelencias, señoras y señores, amigos:

El mundo debe tomar una decisión.

Por un lado, enfrentamos una crisis de desarrollo, con más de mil millones de personas que languidecen en la pobreza absoluta, la mayoría de ellos sin agua limpia para beber ni suficientes alimentos para comer, asediados por enfermedades que van desde el VIH/SIDA a la tuberculosis, sin acceso a escuelas ni atención médica y viven en un medio ambiente que, en casi todas sus dimensiones, está degradándose con una rapidez asombrosa.

La profundidad de esta crisis se manifiesta con claridad en los datos revelados por el Informe sobre Desarrollo Humano que estamos presentando hoy en Dublín. Esta es la primera parte de una doble presentación sin precedentes, cuya segunda instancia tendrá lugar el jueves en Mozambique, como parte de la Cumbre de la Unión Africana.

Por otro lado, gracias a los mayores conocimientos y recursos, y en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, hoy tenemos por delante la posibilidad de lograr un nuevo consenso político, una oportunidad sin precedentes para confrontar esa crisis de una vez por todas y preparar el terreno para un mundo verdaderamente sin pobreza.

Vemos que esta elección se nos presenta día a día: 54 países se empobrecieron aún más en el decenio de 1990, en gran medida porque su ubicación geográfica, su estructura económica y otros obstáculos no les permitieron superar los desafíos que plantea el desarrollo.

Pero todavía podemos elegir cambiar el mundo.

Como este Informe muestra a través de un cuidadoso y riguroso análisis de las tendencias actuales y una evaluación detallada de los distintos motores de cambio (políticos, económicos, científicos) que pueden activarse para acelerar el progreso, los ODM todavía están al alcance a nivel mundial y continúan siendo asequibles para casi todos los países, a nivel nacional.

Sin embargo, para la mayoría los 60 “países prioritarios” que se encuentran en nuestra lista de control, la falta de progreso no supone la falta de intención de instaurar las instituciones eficientes, las políticas y el crecimiento. Se trata, más bien, de las desventajas, el aislamiento geográfico, la falta de acceso a los mercados, la exclusión de la mujer y el deterioro del medio ambiente que pone en peligro la base económica.

Mediante la combinación de nuestras propias ideas y análisis con la investigación realizada en el marco del Proyecto del Milenio, una coalición mundial de alrededor de 350 académicos, estrategas políticos y profesionales convocados por el Prof. Jeff Sachs, quien se encuentra hoy con nosotros, buscamos ampliar el debate sobre el desarrollo más allá de sus parámetros económicos tradicionales, considerando todo, desde la necesidad fundamental de brindar una mejor educación a las mujeres en Asia y mejorar las condiciones de fertilidad de los suelos en África, hasta crear sistemas eficientes de gestión pública local en Latinoamérica, de modo que podamos formular un marco realista para avanzar hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Como quedó claro en la Conferencia sobre Fuentes de Financiación para el Desarrollo realizada en Monterrey, la responsabilidad principal para hacer que esto suceda recae en los mismos países en desarrollo.

Esto significa que necesitamos que los países en desarrollo demuestren su compromiso con la reforma política y con la prioridad de las necesidades sociales, un compromiso que hoy representan el Presidente Chissano y su gobierno en Mozambique, quienes han transformado el país que hasta no hace mucho tiempo era, según ciertos parámetros, el país más pobre del mundo, en un modelo dinámico para África y el resto del mundo.

Es una gran suerte que los ODM hayan coincidido con una ola de democracia a nivel mundial. Como lo informamos el año pasado, el número de Estados democráticos se ha duplicado en los últimos decenios. De allí surgen nuevos interesados en los ODM que tienen el poder de exigir a los gobiernos que rindan cuentas sobre su desempeño con vistas a la consecución de los ODM: el pacto fundamental.

Pero hubo un acuerdo solemne —un pacto— suscrito en Monterrey, que también impuso compromisos a las naciones ricas del mundo: los países donantes incrementarían sus inversiones en los países en desarrollo cuando éstos hicieran su parte.

Alcanzar los ODM sin cumplir esta otra parte del trato es como intentar algo con una mano atada a nuestra espalda. Irlanda ha servido de ejemplo para otros donantes al incrementar su asistencia internacional en aproximadamente un 30% anual y comprometerse a implementar más aumentos en el futuro en una escala similar, con un claro enfoque en los países más necesitados, especialmente de África. Aún más, Monterrey requiere que avancemos rápidamente en las áreas de comercio y alivio de la deuda para contribuir a derribar las barreras que impiden el acceso de los países en desarrollo a los mercados prósperos y permitirles, de esta manera, destinar una mayor proporción de sus propios recursos escasos a las prioridades del desarrollo en lugar de pagar nuevamente a los acreedores internacionales.

Por este motivo, la intención de esta presentación conjunta es representar la asociación entre el Norte y el Sur necesaria para alcanzar estos objetivos para el año 2015.

El Pacto de Desarrollo del Milenio es la responsabilidad colectiva que debemos cumplir con la fuerza de nuestro poder colectivo. Este acuerdo puede unirnos a todos, ricos y pobres, países del Norte y del Sur, países desarrollados y en desarrollo, pero no en términos retóricos, sino a un nivel absolutamente práctico en el que todos podamos responsabilizarnos recíprocamente de alcanzar los objetivos compartidos y juntos cambiar el mundo.

Muchas gracias.

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