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Informe sobre desarrollo humano - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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Informe 2013

El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso
está disponible para su descarga gratuita

Conferencia de prensa: Preguntas y respuestas

Presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2003

Extractos y comentarios de Bono, Jeffrey Sachs y Mark Malloch Brown
Presentación Mundial del Informe sobre Desarrollo Humano 2003
Sede del Gobierno, Dublín
Martes 8 de julio de 2003

Pregunta:
¿Piensa que se está haciendo lo suficiente con respecto a lo que está sucediendo en el Congo? La pregunta que quiero hacerles es: ¿estamos haciendo lo suficiente al respecto como comunidad internacional?

Bono:
La respuesta es obvia. Pero quizás sea más interesante preguntarnos por qué. Por qué no estamos haciendo nada al respecto tiene que ver, creo, con nuestra incapacidad de comprender al continente africano mismo y sus propias diferencias tribales, y pienso que deberíamos tener presente una y otra vez lo que pasó en Rwanda. Las cosas se van a poner muy interesantes cuando las tropas estadounidenses lleguen a Liberia, lo cual creo es muy probable. Una de las cosas más llamativas será que por primera vez en veinticinco años desde la guerra de Vietnam, los primeros soldados estadounidenses morirán de malaria. De repente, nuestro debate sobre el Fondo Mundial para la Salud, la tuberculosis, la malaria y el SIDA adquirirá un significado completamente nuevo. La malaria es algo extraordinario; la malaria mata diariamente a tanta gente como ocurre con el SIDA en el continente africano. Así que pienso que lo que el Congo nos muestra, al igual que Liberia, es que no hay absolutamente ninguna manera de escapar a los efectos de lo que está ocurriendo en África, en términos de enfermedades o conflictos políticos. No podemos... no hay un muro tan alto que podamos construir y además, ignorar el problema que está sucediendo en el Congo no es una alternativa.

Uganda también es un ejemplo increíble de lucha contra la pandemia del SIDA. Así que este problema es algo muy lamentable. Uganda es un país que podemos señalar y proponer como ejemplo de que si abordamos el problema del SIDA, podremos reducir la prevalencia —creo que actualmente es del cinco por ciento— a cero prevalencia en Uganda, así que eso es lo más importante del Congo: ser un ejemplo para todos.

Pregunta:
Bono dijo que obviamente está muy enojado por la indiferencia del mundo hacia África y por el hecho de que África no logrará estas metas. Pero, ¿acaso Bono tiene un punto de referencia o un punto límite para que los líderes mundiales sepan cuando Bono dejará de apreciarlos y se volverá una persona mala y desagradable, se arremangará e iniciará la desobediencia civil? En otras palabras, sólo me gustaría aclarar esto, ¿cuál es la meta para ellos, conscientes de que el Presidente Bush acaba de emprender un recorrido por África en este momento?

Bono:
Me muero por arremangarme. [Risas] Lo que realmente me gustaría que comprendan es mi frustración con la retórica y el diálogo, algo que hasta ahora hemos hecho bastante bien. Trabajando junto con los estadounidenses hemos logrado lo que algunos consideraban imposible. Mientras nosotros estamos hablamos, un presidente republicano está volando hacia África, o quizás ya habrá aterrizado allí. Además han duplicado sus contribuciones a la ayuda internacional. Y eso aún los mantiene bastante lejos del 0,7 por ciento. Cero punto siete por ciento; creo que hay 60 mil millones de diferencia. Con eso estaríamos satisfechos. [Risas] Que los Estados Unidos lleguen al 0,7 suena improbable, pero si al menos fuera 0,3, me haría extremadamente feliz. Con respecto a nuestro propio gobierno, creo que 0,7 es una buena medición que refleja si le estamos dando importancia a este problema o no y si me están tomando en serio. Esta es nuestra opinión sobre este tema. Tenemos una medición real; de eso se trata todo esto, de eso se trata este Informe. Es muy importante remarcar que realmente podemos lograrlo. Las ideas de este Informe no son sólo ideas extravagantes. Se pueden alcanzar, son posibles, podemos lograrlo. Para responder a su pregunta, pienso que si el próximo año o en dos años, cuanto más nos acerquemos al 2015, no vemos cambios significativos e incrementos considerables en las contribuciones, llegará el momento de desistir de lo que para ese entonces habrá sido una farsa, el diálogo entre activistas y políticos y la creencia de que estas cuestiones se toman con absoluta seriedad.

Pregunta:
Bono, me desconcierta un poco cuando usted dice que combatir la corrupción es un problema de ellos. Me pregunto, ¿quiénes son ellos? ¿No es acaso la cuestión de la corrupción un interrogante mucho más amplio que toda la comunidad —y de hecho, todo el mundo— se plantea? ¿No nos preguntamos todos adónde se destina el dinero y si se está usando apropiadamente? Me pregunto si el Sr. Malloch Brown tiene también algo para agregar al respecto.

Bono:
Sí, tiene razón con respecto a eso. Eso fue... Creo que todos debemos asumir la responsabilidad de este problema, el problema de la corrupción. No podemos hacer nada en África si los fondos, como me dijo un congresista de Alabama, están “yéndose por un desagüe”. El argumento común con el que nos encontraríamos en el Capitolio es que no nos darán más dinero porque esas personas están comprando aviones Gulfstream y el dinero se está yendo por un desagüe. Además comenzamos a darnos cuenta de que la asistencia misma sufre un problema de credibilidad. La palabra asistencia en los Estados Unidos tiene un problema de credibilidad. Por eso comenzamos a utilizar palabras como inversión. Debemos exigir total transparencia y rendición de cuentas antes de enviar los fondos. Aunque parezca mentira, con respecto a Uganda, uno de los mejores ejemplos es lo que se llama el Fondo de Acción contra la Pobreza, donde se reservaron fondos que fueron liberados por la cancelación de la deuda y otras medidas y con un poco de dificultad han permitido que la sociedad civil conozca esas cifras. Así se puede comprobar si las escuelas se están construyendo en el plazo estipulado, en el lugar establecido, y las autoridades locales deben rendir cuentas. Es muy difícil para un gobierno soberano permitir que se conozca en qué se gasta el dinero. Pero creo firmemente que este es el futuro, y creo profundamente que seguramente vamos a liberar más fondos si las personas tienen bien claro que el dinero se gasta correctamente.

Mark Malloch Brown:
Me hago eco de esas palabras. Quiero decir, no se le puede pedir al gobierno irlandés que incremente su asistencia para el desarrollo a 0,7 si las personas que están en una posición como la que yo estoy no trabajan activamente para garantizar que el dinero de la asistencia para el desarrollo se gaste correctamente. Pero ustedes saben, la corrupción es cosa de dos y creo que, en un sentido, es muy importante la estrategia de varias corporaciones que se han sumado a las iniciativas Publiquen lo que pagan (Publish what you pay) y Global Witness en un esfuerzo por eliminar la corrupción de la que quizás es el área de corrupción más lucrativa de África: la riqueza del petróleo y la riqueza del diamante. Todos debemos ser muy rigurosos y, en última instancia, todos los líderes africanos, a través de su propio ejemplo y la reforma de sus propios gobiernos, deben demostrar que reconocen que los euros que reciben a través de los impuestos que pagan los ciudadanos irlandeses son fondos sagrados que se deben gastar de manera efectiva y no se deben dilapidar. Porque como ustedes saben, la corrupción es un cáncer para la confianza en la asistencia o como Bono y yo lo llamamos, la inversión en desarrollo y, además, es un cáncer para los propios países en desarrollo. Destruye rápidamente la confianza entre los electores, los ciudadanos y sus gobiernos; por eso debemos hacer todo lo posible para extirparlo.

Pregunta:
Bono expresó cierta frustración; y quisiera preguntarle a él y a los demás presentes, si bien estamos aquí, en este momento, en la presentación del Informe en la sede del gobierno, queda muy claro que si continúan existiendo las actuales barreras al comercio, los subsidios y el proteccionismo de los agricultores irlandeses y europeos y los agricultores occidentales, muchos de los objetivos o propuestas del Informe serán una franca pérdida de tiempo. Me pregunto que podría decir Bono al Primer Ministro, por ejemplo, en la próxima oportunidad que tenga de ir a Europa y discutir la PAC. Si la PAC continua vigente en su estado actual, entonces nada va a cambiar en África.

Bono:
Es cierto. Los africanos preferirían el comercio en vez de la asistencia; eso está absolutamente claro. Ellos quieren ocuparse de la reconstrucción de sus propios países y sus economías. El comercio es, con mucho, la mejor manera que tienen de salir de sus problemas actuales. Es una locura cuando uno descubre que a los más pobres de los pobres no se les permite colocar sus productos en nuestros estantes y sin embargo, ustedes saben, pasamos el plato de la limosna en la misa del domingo. Eso es algo indecente. El tema de los subsidios es un tema complejo. Pero creo que lo más llamativo para mí, alguien que recién está entendiendo la situación, es que si bien todos estamos trabajando por políticas de comercio más justas, si observamos la estructura de los préstamos del FMI y, de hecho, de los préstamos del Banco Mundial, muchos de ellos han negado a los africanos el mismo tipo de subsidios, de subvenciones para la agricultura que nosotros sostenemos firmemente en la PAC. Ahí está el problema de la justicia otra vez. En este sentido no estamos actuando con verdadera seriedad. Cuando, por un lado, salimos a escena con el rostro solemne y realmente nos preocupamos por esos niños africanos y su agua limpia, pero luego, entre bastidores, celebramos estos acuerdos que, en realidad, los mantienen en la esclavitud. De todos modos, es difícil. Es muy difícil cuando vemos que los agricultores irlandeses trabajan tanto, y les digo que si bien no me avergüenzo fácilmente, me resulta muy difícil hablar sobre estos temas porque soy muy consciente de que yo no he trabajado tanto en mi vida como la mayoría de los agricultores irlandeses. Por eso, no soy realmente la persona más apropiada para responder esto porque sé que es un tema difícil y que hace sólo unas pocas semanas se lograron algunos avances. Si bien ellos han logrado un cambio radical, en términos conceptuales, al deshacer los lazos entre la producción y el subsidio, aún no han podido concretarlo definitivamente. ¿Quizás haya alguien más que pueda añadir algo en este sentido?

Mark Malloch Brown:
Bueno, yo lo haré. Creo que quizás Jeff querrá decir que es ayuda y comercio. Pero el comercio, inicialmente, no nos permite comprar educación ni atención médica. Necesitamos de la inversión pública para eso. Después, cuando la economía crece y los ingresos fiscales se incrementan, entonces sí es posible. Pero quisiera hacerme eco de lo que Bono señala; creo que este es un problema que lo incomoda tanto que probablemente terminará arremangándose y poniéndose a trabajar. Porque esto va a ser duro. Vamos a tener que darle batalla. Porque si DOHA no termina siendo una ronda para el desarrollo, habremos evitado una etapa difícil y fundamental que debemos atravesar para llegar donde queremos estar en el año 2015. Pero creo que la presión está movilizando a la gente. En la cumbre de Evian, varios líderes del Grupo de los Ocho se sintieron muy incómodos ante la gran presión de la opinión pública con respecto al comercio y cuando escuchaban los reclamos respecto a que cada vaca en Europa recibe dos dólares y medio en subsidios mientras la mitad de los habitantes de África viven con menos de un dólar por día. O que los Estados Unidos otorgan a las grandes corporaciones de agricultores de algodón subsidios que triplican el monto de la ayuda que destinan a África y, al mismo tiempo, dejan fuera del mercado a los pequeños agricultores de algodón africanos; eso es realmente irritante. Creo que estamos en presencia de un movimiento de fondo similar al que surgió al principio con el alivio de la deuda y con las minas terrestres. Pero la solución, como dice Bono, no será destruir la economía agrícola de Irlanda a expensas de África. La solución es interrumpir estos subsidios, tratar de encaminarnos hacia un marco en el que los países puedan decidir qué tipo de vida desean preservar, pero no a expensas de los agricultores pobres del mundo que quedan excluidos de los mercados. Sólo debemos forjar una política pública que controle todos esos intereses de una manera mucho más equilibrada que la actual.

Pregunta:
Tom Kitt habló antes sobre el cambio de nombre de Ireland Aid (Cooperación irlandesa) a Development Cooperation Ireland (Cooperación para el Desarrollo de Irlanda) para que los irlandeses comprendan, en un sentido más amplio, la realidad de lo que está sucediendo y lo que estamos haciendo. Me pregunto, Bono, si tienes algún consejo para darle, es decir ¿qué opinas sobre este mensaje, el mensaje de que ésta es la cuestión política y moral más drástica e importante que la humanidad debe afrontar en estos tiempos? En cierto modo, creo que no hemos comprendido este mensaje, que yo considero sumamente crucial. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Simplemente no estamos logrando que la gente lo comprenda, que nuestra propia gente lo comprenda. Y si lo lográsemos, sería mucho más fácil ejercer la presión a la que el Señor Malloch Brown se refiere.

Bono:
Bueno, los medios de comunicación definitivamente ayudan. Pero también creo que las iglesias deben asumir un rol, especialmente en Irlanda. Digo esto sólo tomando en cuenta las lecciones que aprendí durante mi trabajo en los Estados Unidos, donde había un movimiento de estudiantes activistas muy fuerte, pero no al nivel que necesitábamos para lograr grandes cambios. Porque los políticos están acostumbrados a ver a las estrellas de rock rodeados de estudiantes activistas. La gente a la que realmente le temen son las amas de casa de clase media suburbana y a la gente de la iglesia. Ahora bien, cuando las amas de casa de clase media suburbana y la gente de la iglesia comienzan a juntarse con las estrellas de rock y los estudiantes activistas [risas], la gente se pone realmente nerviosa. Creo que eso es lo que debemos hacer en Irlanda: aprender la lección de lo que hicimos en los Estados Unidos. Atraer a ese gigante dormido y ponerlo en acción. Fue algo extraordinario entrar en las iglesias y ver las Palomas del Jubileo 2000. Sé que muchísima gente comenzó a pensar en el milenio asociándolo con algunas de las ideas que habían escuchado en la escuela y a través de la Iglesia Católica. La Iglesia Católica tiene muchísimo que ofrecer en este sentido, muchísima experiencia. Y aunque algunos temas como la anticoncepción y otras cuestiones son difíciles para la Iglesia, creo que la Iglesia puede dar mucho de sí para generar un movimiento realmente influyente que involucre a los ciudadanos comunes. Me gusta la analogía de Tom Kitt de las Olimpíadas Especiales, que fue una experiencia extraordinaria en la que pude participar y que me permitió ver cómo las personas se sienten más irlandesas cuanto más se conectan con el mundo exterior. Parece que es parte de nuestra forma de ser. Jeff, ¿podrías hablar un poco sobre el ejemplo de los Estados Unidos?

Jeffrey Sachs:
Bueno, quisiera decirles unas palabras a los medios de comunicación. Supongan que mañana publican un titular que dice que quince mil personas inocentes murieron ayer, sin razón alguna. Y luego vuelven a publicarlo al día siguiente. Quince mil personas inocentes murieron sin razón alguna. Supongamos que tienen una sección especial con todas las fotografías de esas personas, como hicieron en el New York Times luego del 11 de septiembre con las tres mil personas inocentes que murieron ese día. Pero hoy, quince mil personas inocentes morirán en África. Inocentes, porque no podrán conseguir quinina para sobrevivir tras un ataque de malaria absolutamente tratable. Porque nadie les está dando medicamentos antirretrovirales, porque el mundo no considera que los africanos sean dignos de recibir un dólar por día y quince millones de niños quedan huérfanos por esta causa. Ese podría ser su titular de noticias todos los días. Y debería serlo. Estas personas resultan ser las que menos participación tienen, las que menos presencia tienen, las más débiles del mundo. Sin embargo, continúan muriéndose, y son personas. Y mientras observamos la situación y visitamos esas comunidades —como lo he hecho yo mismo una y otra vez, y muchas veces con Bono— y miramos a las personas que agonizan a los ojos, vamos a las llamadas guardias médicas — que tienen un nombre inexacto porque no tienen medicamentos, porque no hay dinero para comprarlos—, nos damos cuenta de que si hacemos un análisis profesional como el que Sakiko y yo habitualmente hacemos, llegamos a la conclusión de que todos estos problemas tienen solución. Entonces, cuando dejamos de lado todos los clichés, como el cliché de la corrupción y llegamos al centro de los problemas, nos damos cuenta de que estamos dejando morir a millones de personas cada año sin ninguna razón en absoluto. Dijimos que eso no iba a ocurrir después de la Segunda Guerra Mundial. Dijimos que eso no volvería a ocurrir luego de Rwanda. Iniciamos una gran guerra contra el terrorismo luego de que tres mil personas murieran en los Estados Unidos, pero ocho millones de personas murieron el año pasado innecesariamente porque no pudieron conseguir sus medicamentos. La gente no sabe estas cosas. Este problema de corrupción; efectivamente, es un verdadero problema. Pero es un problema porque la gente no comprende que África no es un país, sino 49 países. Además, hay países corruptos en África y hay naciones con gobiernos totalmente eficaces en África que se están muriendo a causa de su pobreza, no por su corrupción. Casualmente vengo de un país en el que hay corrupción también en el gobierno. La corrupción está en todas partes. Así que debemos dejar de lado los mitos; los medios de comunicación pueden colaborar. Necesitamos ese titular mañana. Quince mil personas inocentes murieron. Créanme, si docenas de 747 se estrellaran todos al mismo tiempo, la noticia llenaría los titulares de sus periódicos. Pero parece que no podemos hacer que publiquen la historia de estas quince mil personas inocentes que murieron ayer porque por unos pocos dólares no pudimos ayudarlos. Por eso estamos hoy aquí. En lugar de analizar el problema con frialdad, cuanto más profundamente lo observamos, cuanto más profesionalmente y rigurosamente lo hacemos, la cuestión se vuelve mucho más candente. Porque cuando lo analizamos con total conocimiento, todo lo que vemos al final es muerte absolutamente implacable e injustificada. Eso es lo que refleja nuestro análisis más explícito y profesional. Que la humanidad tiene la capacidad más asombrosa de apartarse de la muerte masiva, aun cuando cada día decimos lo contrario. Y de eso se trata en realidad este Informe: cuando llegamos al final de este análisis sereno y desapasionado, comprendemos que podemos salvar millones de vidas cada año. Este es el mundo en el que necesitamos vivir, no sólo por compasión, sino por nuestra seguridad. No es casualidad que estemos yendo a Liberia. No es casualidad que haya disturbios en el Congo. No es casualidad que un continente asediado por la muerte masiva y las enfermedades, con suelos cuyos nutrientes no se renuevan y un clima que no contribuye a lograr una agricultura sostenible a menos que los ayudemos con tecnologías mejoradas, sufra conflictos masivos, y Europa, los Estados Unidos y todos los demás continuarán sintiéndolo. Pero el resultado realmente increíble de este análisis es que es tan poco lo que falta. Para concluir, si los Estados Unidos hicieran lo que Irlanda ha prometido hacer, elevar a 0,7 el porcentaje del PIB, eso significará sesenta mil millones de dólares adicionales por año con respecto a la cifra actual. Por esta razón, le imploro a este país que cumpla con su palabra y que se convierta en un país lleno de personas como Bono que vayan y digan a los Estados Unidos: “nosotros lo estamos haciendo, ustedes son parte del mismo mundo y también deben hacerlo”. Ese es el dinero que falta. Porque con los sesenta mil millones adicionales de los Estados Unidos y con lo que Irlanda y otros países van a contribuir, no estaríamos luchando por los tres mil millones que se deben consignar la semana próxima en París, para el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.

Quizás allí encontremos excusas para dejar que más millones de personas mueran o quizás consigamos esta increíblemente pequeña suma de dinero para que se pueda cumplir con la tarea.

Pregunta:
Soy irlandés y vivo en Sudáfrica, donde construyo casas en algunos municipios locales. La mayor parte del dinero que estoy invirtiendo allí es mi propio dinero, pero he tratado de conseguir ayuda financiera de algunos irlandeses para colaborar con el proyecto. Cuando uno menciona los números, los que el Primer Ministro mencionó anteriormente: más de un billón de dólares para gastos de defensa, ¿estaría de acuerdo el panel en imponer un gravamen directo a algunas de las industrias que son parte del problema en África, como por ejemplo un gravamen directo a la producción total de la industria armamentista y un gravamen directo a todas las empresas farmacéuticas de Occidente que surgieron aquí y que seguramente generarían mucho más que los cincuenta mil millones que se necesitan?

Jeffrey Sachs:
Necesitamos algo como cinco centavos... permítanme expresarlo de otra manera. Necesitamos aproximadamente cincuenta centavos de cada cien dólares de los ingresos provenientes de las naciones ricas para erradicar la pobreza absoluta. Esa es la escala de la que estamos hablando; esta es la escandalosa dicotomía entre el sufrimiento y lo fácil que sería acabar con él. Esos cincuenta centavos podrían provenir de muchas fuentes. Probablemente no haya sido necesario aumentar el presupuesto militar de los Estados Unidos por encima de cien mil millones de dólares anuales en los últimos tres años. Más de cien mil millones de dólares por año y estamos luchando por conseguir unos pocos miles de millones de dólares para ayudar a las personas a sobrevivir, cando nos hemos comprometido muchas veces a tratar de alcanzar ese objetivo del 0,7 por ciento, que serían unos 60 mil millones adicionales. A propósito, en los Estados Unidos recortamos los impuestos en un orden de aproximadamente 300 mil millones de dólares por año y luego decimos que no tenemos dinero para la asistencia para el desarrollo. Ese es nuestro país. Cada país debe encontrar sus propias respuestas al mismo interrogante. Pero el punto es que lo que se necesita es tan ínfimo, comparado con nuestros recursos, que elaboramos las excusas más intrincadas para encontrar la manera de evadir esas respuestas. Los gravámenes directos podrían ser una salida, pero un sistema impositivo normal podría ser otra.

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