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Informe sobre desarrollo humano - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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Informe 2013

El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso
está disponible para su descarga gratuita

Comentarios de Kemal Derviş, Administrador del PNUD

Presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2005

Sus Excelencias, colegas, señoras y señores:

Es un gran placer estar aquí para la presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2005. En ésta, mi tercera semana en el PNUD, cuya agenda del mes de septiembre va a estar, por supuesto, colmada de eventos, la presentación del Informe sobre Desarrollo Humano es uno de los acontecimientos realmente importantes para nosotros. Como saben, la tradición del desarrollo humano y la tradición de los Informes sobre Desarrollo Humano son muy importantes para el PNUD y para la familia de las Naciones Unidas; es algo que realmente ha cautivado el imaginario social y ha tenido gran influencia en el debate sobre desarrollo en todo el mundo desde el decenio de 1990 y los comienzos del siglo XXI. El fallecido economista paquistaní Mahbub ul Haq fue el principal artífice y defensor de este concepto. Pero contaba con el apoyo de muchos otros pensadores y profesionales del desarrollo, entre ellos el economista Amartya Sen, ganador del Premio Nobel y uno de los líderes y de las máximas autoridades intelectuales que abordó la noción de desarrollo humano y empoderamiento como una dimensión fundamental del desarrollo.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio como marco para el desarrollo humano

¿Por qué este concepto ha cautivado el imaginario de tantas personas? ¿Por qué los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ocho objetivos que van desde reducir a la mitad la pobreza extrema y detener la transmisión del VIH/SIDA hasta garantizar la enseñanza primaria universal antes de la fecha límite de 2015) han sido tan satisfactorios mientras otros tipos de marcos y paradigmas no lo han sido? Si bien no estoy diciendo que ya hemos alcanzado los Objetivos de Desarrollo del Milenio, creo que los Objetivos de Desarrollo del Milenio como esquema, como un grupo de objetivos, como algo por lo que vale la pena trabajar, ha sido un marco muy satisfactorio. Creo que la razón es que los ODM traducen el desarrollo en algo concreto. Se trata de indicadores del bienestar de las personas realmente muy concretos. Si hubiéramos promovido esta campaña pidiéndole al mundo su respaldo para un crecimiento del ingreso per cápita del cinco por ciento, creo que no habría funcionado. Por supuesto, el crecimiento del ingreso es necesario. Sin crecimiento económico, no podemos alcanzar muchos de estos objetivos; pero no es un propósito único. El verdadero objetivo es la vida de las personas, es la sobrevivencia de los niños, la sobrevivencia de las madres, el empoderamiento de las personas y de las mujeres, entre otras cosas. Pienso que esta es la razón por la cual este marco ha sido efectivo, y creo que debemos reconocerlo y seguir adelante con él. Contribuye en gran medida a ejercer influencia en el debate sobre el desarrollo y pienso que, en última instancia, lo más importante es que nos servirá a todos para ayudar a las personas con quienes y por quienes estamos trabajando.

Informe sobre Desarrollo Humano 2005

El Informe de este año fue programado para que coincidiera con la Cumbre Mundial 2005. Llega como una advertencia, una seria advertencia y un llamado de atención que nos alerta que no estaremos bien encaminados para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio si continuamos de la manera en la que lo hemos estado haciendo desde 2000, cuando se suscribió la Declaración del Milenio. Sin un mayor carácter de urgencia, simplemente, no lo vamos a lograr. Creo que éste es uno de los mensajes primordiales del Informe. Debemos hacer más, debemos hacerlo con mayor urgencia, debemos seguir adelante.

Por otro lado, el Informe contiene bastantes datos y análisis que demuestran que, de hecho, el progreso es factible y que a decir verdad, ya está aconteciendo. No es una situación sin esperanzas. La otra parte del mensaje que considero muy importante es el sentido de optimismo, la idea de que “podemos hacerlo”.

Creo que hay dos cifras dramáticas que siempre debemos recordar cuando estemos desalentados: el hecho de que en los últimos cuatro decenios la expectativa de vida en los países en desarrollo se ha incrementado veinte años. Ese es un logro enorme. Las personas viven en promedio 20 años más. Y el analfabetismo de los adultos se ha reducido a la mitad. Por lo tanto, hay algunas cifras que debemos recordar en todo momento. El progreso es posible.

Ayuda, comercio y seguridad:

Con respecto a algunos de los desafíos inmediatos, el Informe se centra en tres pilares que los miembros de la comunidad internacional debemos abordar si queremos ganar esta batalla contra la pobreza extrema. El primero tiene que ver con los recursos que se asignan a la ayuda al desarrollo, un tema crítico que se aborda en una gran parte del Informe. El segundo pilar es el comercio; pienso que el Informe subraya el tremendo potencial que se puede alcanzar a través de reglas para un comercio justo y libre y un marco de comercio orientado hacia el desarrollo. En muchos sentidos esto es probablemente más importante que la ayuda; lo que puede lograrse por medio de reglas de comercio orientadas al desarrollo es al menos tan importante, si no es más importante, que los montos de dinero destinados a la ayuda. Y finalmente, el tercer pilar en el que se centra el Informe es la seguridad y, por supuesto, desafortunadamente en esta área hemos visto muchos problemas. Hemos visto que países que progresan pueden sufrir grandes retrocesos y perder decenios de avance debido a las falencias de sus sistemas de gobierno o por guerras civiles y conflictos violentos. Además, permítanme decirles que éste no es sólo un fenómeno africano. Reconozco que lamentablemente prevalece más en África, pero también ocurre en otras partes e incluso en el corazón de Europa. Recordemos la guerra en Yugoslavia. Yugoslavia supuestamente era uno de los países más avanzados de Europa Oriental, con uno de los mejores desempeños económicos, más libertad, una buena gestión de los asuntos públicos y, de repente, la guerra civil básicamente hizo retroceder a Yugoslavia dos decenios. Entonces, ese es el tercer pilar para el que necesitamos mecanismos internacionales de ayuda que contribuyan a prevenir los Estados fallidos y ayudar a los países a recuperarse de los conflictos.

Creo que estos tres pilares son los correctos. Son las cosas más importantes que he mencionado sobre esta lucha contra la pobreza. El Informe analiza minuciosamente cada una de estas áreas. Hay muchos análisis y muchas advertencias sobre las que debemos avanzar con paso firme.

I. Recursos para el desarrollo

Ahora quisiera decir algunas pocas palabras sobre cada una de estas áreas. Con respecto a los recursos, francamente opino que la cuestión de la ayuda es, en muchos aspectos, el más controvertido. Hay un gran debate en torno al grado de importancia de la ayuda al desarrollo humano y el crecimiento. Están quienes dicen que debemos mirar hacia el pasado, los últimos tres o cuatro decenios y observar los miles de millones de dólares que se gastaron, que se movilizaron y los escasos resultados que se lograron. Creo que cuando observamos esos datos, vemos en verdad muchísimos fracasos. Pero también vemos muchos logros muy importantes, como por ejemplo el Plan Marshall, que contribuyó a reconstruir Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Quisiera destacar tres puntos aquí, y creo que hablo por los autores del Informe que Kevin Watkins y otros integrantes de este panel van a explicar en mayor detalle. Nadie dice que es posible emplear los recursos fuera del marco institucional necesario, sin políticas adecuadas que controlen esos recursos, sin las reformas de gestión pública en los países en desarrollo. Este no es el mensaje. El mensaje es que necesitamos los recursos pero, por otro lado, debe haber reformas, esfuerzos, progreso en la gestión de gobierno en los países en desarrollo; el tipo de cosas que el ministro está haciendo en Nigeria. La otra parte del trato requiere que existan este tipo de reformas internas. Por lo tanto, pienso que debería estar claro y no debería haber dudas al respecto.

El segundo punto que quisiera destacar es que cuando analizamos los datos pasados, debemos recordar ser cautelosos con respecto a los cambios estructurales. En econometría se sabe muy bien que si la estructura cambia, las series de datos pasados no proporcionan una buena indicación de lo que puede lograrse en el futuro. Ahora bien, todas las iniciativas de asistencia para el desarrollo del pasado presentaron serias debilidades estructurales. Quizás la debilidad más importante es que en general hubo mucha politización de la ayuda —no siempre ni en todos lados, pero sí en términos generales. La ayuda se ofrecía en primer lugar a los aliados políticos y militares. Aun las instituciones internacionales presionaban para canalizar los recursos a sus aliados. Ambas partes lo hicieron, el Este y el Oeste y, por lo tanto, la ayuda no estuvo en verdad realmente orientada hacia el desarrollo. Pienso que con el fin de la Guerra Fría y tomando en cuenta el contexto mundial actual, tenemos una mejor oportunidad como comunidad internacional de unirnos y afirmar que estamos generando ayuda al desarrollo, que realmente estamos proporcionando asistencia oficial para el desarrollo y no para competir en términos militares o estratégicos. Por lo tanto, este es un cambio muy importante y, por ende, creo que algunos análisis de datos pasados no serán útiles para el futuro.

También debemos tomar los análisis con cautela. Por ejemplo, la asistencia en casos de desastre es extremadamente importante y necesaria. Sin embargo, si correlacionamos la asistencia en casos de desastre con el crecimiento y el desarrollo a largo plazo, no hemos de sorprendernos si no encontramos una correlación positiva entre ambos. La asistencia en casos de desastre implica que ha habido un desastre y la ayuda está tratando de subsanar ese desastre, ya sea tras un terremoto, una inundación o lo que fuere. Por eso, si pensamos que la asistencia brindada en ese lugar habrá aumentado el bienestar de ese país, obviamente deberíamos realizar el experimento inverso de no haber sufrido el desastre. Lo mismo se aplica a situaciones posteriores a conflictos. Por eso, cuando uno hace el análisis es importante centrarse en esa parte de la ayuda que debe tener un impacto positivo en el desarrollo humano y el crecimiento humano, en lugar de la ayuda que intenta compensar los desastres que sucedieron. Muchos de los análisis sobre la efectividad de la ayuda no la enfocan de esta manera.

Por último, un tercer punto que también creo es muy importante es la cooperación entre donantes, la armonización y la necesidad de trabajar verdaderamente juntos de una manera mucho más efectiva. Para no duplicar los esfuerzos, no sobrecargar a los países pequeños —y a menudo muy pobres— con una multiplicidad de misiones e iniciativas de los países donantes. Por supuesto, cada donante, incluso un país pequeño, necesita enarbolar su bandera y ser reconocido por sus esfuerzos en pos del desarrollo. Estamos desde ya sumamente agradecidos, en particular hacia el PNUD, por el esfuerzo de los países ricos más pequeños que a menudo lideran las iniciativas de desarrollo. Pero cuando trabajamos en el campo, cuando trabajamos en los programas operativos, verdaderamente necesitamos asegurarnos de que lo hacemos en forma coordinada, y esto también es válido en el sistema de las Naciones Unidas.

No puede haber 36 misiones que visitan la capital de un pequeño país africano en una semana, lo cual, de hecho, sucede. Por eso pienso que aquí también debemos actuar juntos para lograr resultados más óptimos. Pienso que si corregimos estos aspectos del análisis, es posible lograr mejores resultados y gran parte del pesimismo sobre la ayuda internacional y la asistencia oficial para el desarrollo no será realmente justificado.

Unas breves palabras sobre lo que realmente está pasando. Se han hecho muchas promesas hasta el momento, pero los flujos de recursos reales destinados al desarrollo humano aumentaron escasamente. Por ejemplo, el alivio de la deuda es extremadamente importante y muy bienvenido, pero obviamente no es correcto contar con la reducción de existencias en la deuda como si fuera un flujo de recursos reales en ese momento. Es probable que esto deba hacerse conforme a las leyes presupuestarias de los países donantes y, por supuesto, la reducción de existencias de la deuda es importante, pero eso no significa que conducirá inmediatamente a un flujo real de recursos al país receptor. Por lo tanto, debemos ser muy cautelosos con respecto a cómo explicamos esas cifras.

Asimismo, hay un grupo de países donde ocurren hechos que contrarrestan esta tendencia. Para la red de importadores de petróleo, por ejemplo, el incremento de los precios del petróleo es un verdadero problema. Y si uno se ajusta a eso, verán que los flujos de recursos netos para ese grupo de países en realidad han disminuido, en lugar de aumentar. Por supuesto, esta situación es beneficiosa para los exportadores de petróleo. Por eso, reitero que debemos ser cautelosos con respecto a cómo medimos estas cosas. Verdaderamente, aún no hemos logrado el incremento de la AOD que se espera en el Informe. No hemos comenzado todavía. Por eso aún no sabemos si va a generar resultados o no, pero no podemos emplear los últimos años para evaluarlo.

II. Paz, seguridad y desarrollo a largo plazo

Ahora, en términos de seguridad en el área de recuperación tras un conflicto, creo que aquí el gran reto es hacer el trabajo humanitario que se necesita en la etapa inmediatamente posterior al conflicto, al mismo tiempo que se establecen incentivos para la recuperación de la economía a largo plazo. Creo que tenemos por delante el importante desafío de analizar realmente la economía de la recuperación tras un conflicto y la implementación de mecanismos e incentivos que no creen una dependencia, sino que verdaderamente estimulen la producción y la recuperación con una perspectiva a mediano plazo. No hemos sido muy eficaces al respecto y ese es un desafío importante. Pero creo que sé cuál es el problema y necesitamos coordinar en el sistema de las Naciones Unidas, por ejemplo, con el sector humanitario de la ONU, que es muy importante, con el sector de desarrollo y economía del Grupo de Desarrollo de la ONU.

Unas palabras sobre la legitimidad. Los conflictos y las situaciones tras un conflicto lamentablemente requieren intervención. Hubo situaciones en las que no hemos intervenido con la suficiente rapidez. Es extremadamente importante que la forma de determinar esas intervenciones y de lograr la legitimidad tenga aceptación y que su fin último sea solucionar el problema. Y en este sentido, las Naciones Unidas, por supuesto, están frente a un gran reto. Si bien no quiero entrar al debate sobre la reforma del Consejo de Seguridad —no es realmente el trabajo del PNUD participar en este debate— pero creo que la antigua manera de hacer las cosas, los derechos de veto, la baja representación de los países en desarrollo, la estructura que en verdad refleja el mundo de 1945, no es lo que nos permitirá tener un mecanismo que se considere completamente legítimo y efectivo. Por eso, pienso que desde la perspectiva del conflicto, los economistas y profesionales de desarrollo pueden hacer mucho, pero a menudo las limitaciones propias del proceso político y la estructura política pueden retrasar la intervención rápida y efectiva.

III. Comercio en beneficio de los países pobres

Moviéndonos hacia el comercio. Como he afirmado antes, en este sentido, hasta ahora, se ha dicho mucho, pero se ha hecho muy poco. Pascal Lamy, un líder extremadamente idóneo que conoce sobre comercio quizás más que cualquier otra persona, acaba de asumir el cargo principal en la Organización Mundial del Comercio. Él está lleno de energía y posee la férrea determinación de contribuir al proceso. El rol de jefe de la Organización Mundial del Comercio es por supuesto un rol de facilitador, no una posición en la que uno puede tomar decisiones en representación de los Estados Unidos o Europa, o bien en el mismo sentido, los países en desarrollo. Pero creo que él va a desempeñar un rol de facilitador muy dinámico y realmente espero que podamos trabajar en estrecha colaboración.

Se van a dar cuenta de las cifras: ustedes conocen los grandes subsidios que las naciones ricas todavía otorgan a la agricultura y a algunas de sus industrias. Durante mi función como Ministro de Asuntos Económicos en Turquía y luego durante mi campaña para ocupar un cargo en el parlamento turco, visité muchos agricultores algodoneros turcos. Son muy competitivos, tanto como los agricultores algodoneros africanos. Pero de ninguna manera pueden competir con los enormes subsidios de las naciones ricas. Es simplemente imposible pedirle al ministro de finanzas turco o nigeriano que de algún modo imponga montos iguales de subsidios en sus presupuestos para contrarrestar los subsidios que otorgan las naciones ricas. Por lo tanto, yo mismo he vivido esta experiencia en mi propio país. Necesitamos un sistema de comercio mucho más justo y las naciones ricas no pueden tener un doble discurso con respecto a esto. Cuando les conviene, están a favor del libre comercio, los mercados abiertos y las reglas libres, pero cuando no les conviene, de repente, se vuelven extremadamente proteccionistas. Esto no es creíble, causa molestias en las personas y perjudica a todo el contexto mundial del comercio. Por eso creo que necesitamos un grado mucho mayor de sinceridad y de apertura genuina. No podemos sólo pregonar el libre comercio y luego, conforme a según nuestros intereses, volvernos proteccionistas.

Voy a expresar algunas ideas sobre los costos de la adaptación. Como lo muestra el Informe y como lo han demostrado muchos otros análisis, todos podemos, a largo plazo, beneficiarnos de un comercio más libre y más amplio, pero eso no quiere decir que todos realmente salimos favorecidos. Hay ganadores y perdedores. Están quienes ganan gracias a los cambios y están quienes pierden, en los países en desarrollo y en los Estados ricos por igual. Por lo tanto, si queremos lograr avances en materia de comercio, primero debemos permitir el desarrollo de las capacidades naturales y de las habilidades adquiridas de los países más pobres para que puedan aprovechar al máximo el potencial comercial. Pero agregaría algo en lo que quizás no se ha puesto suficiente énfasis: en los países desarrollados también hay perdedores. Si bien los estándares de vida y por supuesto los niveles generales de ingreso y riqueza son mucho más elevados que en las naciones pobres, creo que no debemos ignorar a aquellos que sufren en las naciones ricas en este debate mundial. Ellos también necesitan ayuda para adaptarse. Ellos quizás también necesiten un marco de políticas para la preservación de los puestos de trabajo o un marco de políticas públicas que los ayude a adaptarse. Si no lo consiguen, intentarán inmovilizar el cambio y será perjudicial para todos. Por eso, en todo este debate sobre desarrollo humano y comercio, creo que debemos recordar que aun en los países ricos hay polos de pobreza, hay problemas de adaptación y, por lo tanto, también resulta necesario prestar atención a eso. De otro modo, lo que lograremos es el fenómeno del rechazo, el fenómeno proteccionista y posturas políticas que impedirán el cambio.

Esto me lleva a un punto más amplio y, de alguna manera, algo filosófico, y no es un aspecto original. El académico de Harvard Danny Roderick, por ejemplo, a menudo señala lo siguiente: la globalización, una mayor cantidad de mercados abiertos, un comercio más amplio, una mayor interdependencia internacional en realidad casi siempre requieren más actividad del gobierno, un mayor gasto en el presupuesto nacional para afrontar los problemas de adaptación y los problemas de transición que surgen a causa de la globalización. Una mayor apertura puede exigir a los gobiernos prestar más atención a los problemas de transición que esa misma apertura genera. Este es el punto que quiero destacar.

El rol del sector privado en el desarrollo

Antes de concluir, si me permiten, quisiera señalar dos cosas más. La primera tiene que ver con el sector privado y la actividad privada. El Informe sobre Desarrollo Humano de este año está centrado en tres pilares: la ayuda al desarrollo, el comercio y la seguridad. Como lo dije al comienzo, se centra directamente en lo que las naciones ricas deben hacer en el marco de una alianza mundial para el desarrollo. Es un mensaje para los Estados ricos desde una perspectiva analítica global. Creo que todos nosotros comprendemos y hemos aprendido que para lograr el crecimiento sostenible, la actividad empresaria privada es esencial. Desde las empresas muy pequeñas a las compañías más grandes, el empuje del empresariado privado de los países en desarrollo, así como en países desarrollados, es el motor del crecimiento mundial. Por eso, no creo que el énfasis en las políticas públicas, en lo que los gobiernos deben hacer e incluso en algún sentido, en la política, debería interpretarse como un factor que de alguna manera minimiza o ignora el rol del sector privado. Y por sector privado me refiero a toda actividad privada, toda actividad empresarial privada, ya sea grande o pequeña. Es muy importante que respaldemos la creación de un entorno en el que los emprendimientos privados puedan florecer. De hecho, el tipo de cosas de las que estamos hablando (la buena gestión de los asuntos públicos, las reglas de comercio y de la deuda, la seguridad, el Estado de derecho, la protección de los derechos humanos para todos) son cosas que el sector privado necesita para su desarrollo y su crecimiento.

El último punto que quisiera mencionar, para regresar en cierto modo al comienzo de mi discurso es: ¿podemos hacerlo? —estoy seguro de que Kevin y los demás hablarán sobre esto. ¿Podemos lograrlo? Si observamos uno a uno los ODM como objetivos individuales, algunos de ellos son muy difíciles. Quiero decir que va a ser difícil garantizar la enseñanza primaria universal para todos en el 2015. Creo que nos damos cuenta de eso. Pero cuando miramos los recursos reales que esto demandará y cuando miramos lo que algunos países han sido capaces de lograr, pienso que el mensaje general es bastante serio y, viniendo de un economista, la respuesta es afirmativa: podemos hacerlo en el sentido de que podemos llegar verdaderamente muy cerca. Es probable que nos falte muy poco para lograr algún objetivo, pero cuando lo analizamos con cuidado y cuando vemos las necesidades de recursos, de tecnología y de conocimiento que tenemos, creo que el mensaje es que podemos hacerlo.

El verdadero obstáculo no es económico, no es financiero ni es técnico. El verdadero obstáculo —y por supuesto casi siempre este es el ejemplo típico— es el obstáculo institucional, el obstáculo humano institucional. Me refiero tanto a las instituciones de los países en desarrollo, donde debería haber un progreso enorme, como a las instituciones mundiales, la estructura de cooperación mundial, con las Naciones Unidas, por supuesto, desempeñando un rol muy importante. Este es el gran desafío. Cuando analizamos detenidamente los recursos que realmente se necesitan y los comparamos con lo que se destina a gastos militares o de otra naturaleza, y cuando vemos lo que se ha logrado históricamente en muchos países: sí, podemos alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Muchas gracias.

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