La Prensa
Roberto Pérez Solís
Nicaragua permaneció inmóvil en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que cada año elabora el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tomando en cuenta aspectos fundamentales del bienestar humano como son el nivel de educación, ingresos por habitantes, esperanza de vida y salud.
Según el informe dado a conocer ayer, y que lleva por título Más allá de la escasez: poder, pobreza y la crisis mundial del agua, Nicaragua aparece en el renglón de países con desarrollo humano medio al ocupar el lugar 112 de un total de 177 naciones. Este puesto en el ranking es el mismo del año pasado.
La inmovilidad en el IDH se debe a que fue mínima la mejoría de los aspectos analizados en el país, por ejemplo ahora se conoce que la esperanza de vida de los nicaragüenses es de 70 años, es decir tres décimas más que el año pasado cuando fue de 69.7 años.
Mientras, la tasa bruta de matrícula en enseñanza primaria, secundaria y terciaria pasó de un 69 por ciento a un 70 por ciento.
En lo que se refiere a la población que sobrevive con dos dólares diarios no hubo ningún cambio respecto al año pasado, porque el porcentaje fue el mismo: 79.9 por ciento.
El 45.1 por ciento de la población sobrevive con sólo un dólar, esta cifra es idéntica a la registrada en el 2005.
En lo referente al acceso a fuentes de agua mejorada, hubo una disminución al pasar de un 81 por ciento el año pasado al 79 por ciento durante el presente año.
CRISIS POR EL AGUA
Y es precisamente en el tema del agua que el IDH centra su preocupación. De acuerdo al informe —que circuló ayer en el mundo— más de mil millones de personas no tienen acceso al agua limpia. Otros 2,600 millones no tienen acceso a servicios de saneamiento adecuado en el mundo.
Por estas deficiencias, cerca de 1.8 millones de personas mueren por consecuencia de la diarrea y otras enfermedades provocadas por el agua insalubre.
La crisis de escasez de agua en el mundo se debe, de acuerdo al informe, a que son pocos los países que abordan el tema de los recursos hídricos y el saneamiento como una prioridad política, como lo demuestran las limitadas asignaciones presupuestarias que hacen los gobiernos.
También porque las personas más pobres del planeta pagan algunos de los precios más altos del mundo por el agua. Esto ocurre por la limitada cobertura de las redes de abastecimiento en los barrios pobres y asentamientos informales en que viven las poblaciones.
Por último se dice que la comunidad internacional no ha logrado que los temas del agua y saneamiento sean prioridad de las asociaciones para el desarrollo, creadas en torno a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Según las Naciones Unidas, cada persona debería de hacer uso de unos 20 litros de agua al día, pero la mayoría de los 1,100 millones de ciudadanos incluidos en la categoría de personas sin acceso a agua limpia utilizan aproximadamente 5 litros diarios, una décima parte de la cantidad promedia diaria utilizada en los países desarrollados por las cisternas de los inodoros.
En promedio, los europeos consumen por día más de 200 litros, mientras los estadounidenses más de 400 litros.
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