El Telegrafo
La
situación generada por el cambio climático, vinculado a la emanación de gases
que producen el efecto «invernadero», es una de las preocupaciones que tienen
los países que dependen de la naturaleza —por ejemplo, turismo natural y
producción primaria— para su supervivencia.
Según dos
de los técnicos de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), la ingeniera
Mariana Kasprzyk y el economista Pedro Barneche, los uruguayos deberemos
adaptarnos a las nuevas circunstancias que nos presenta esta situación global,
la que a la vez no se define como muy optimista, en la medida que no se haga
algo por revertir la situación.
Reunidos
ayer en Casa de Cultura, se planteó «El mecanismo de desarrollo limpio, el
protocolo de Kyoto y las oportunidades de formulación de proyectos» como una
instancia para que se tome conciencia de las dificultades que potencialmente se
presentarán, y las formas de prevenir esos problemas climáticos que influirán
en nuestra forma de vida y, por supuesto, en la economía nacional.
NO TIENE
MARCHA ATRÁS
El tema fue
presentado por la Unidad de Cambio Climático de Dirección Nacional de Medio
Ambiente del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente,
en coordinación con la Unidad de Gestión Ambiental de la Intendencia de
Paysandú.
EL
TELEGRAFO consultó a los técnicos sobre los aspectos centrales de su charla y
lo que atiende esta oficina. Según detalló la ingeniera, «es lo vinculado a los
impactos, los cambios que estamos sufriendo a nivel global y las formas en que
podemos adaptarnos a ese cambio, que es inevitable, y por otro lado tratar de
mitigar o disminuir el efecto de los gases invernadero que son los responsables
de este cambio climático que nos afecta a todos en todas partes del planeta».
«El cambio
ya se está dando, de todos nosotros depende que se revierta en un menor plazo.
Eso depende de los esfuerzos que realice la comunidad internacional, sobre todo
los países más grandes, con mayor industrialización, que son los responsables
de la mayor parte de las emisiones de gases invernadero a la atmósfera», dijo
la ingeniera Kasprzyk.
Sin
embargo, el principal emisor de gases con efecto invernadero es Estados Unidos,
que se negó a ratificar el compromiso de Kyoto. Sobre qué se puede hacer desde
Uruguay, la ingeniera dijo que «Uruguay es un país pequeño, cuyo aporte a las
emisiones globales son pequeños, pero los impactos que sufrimos son
importantes: en la zona costera, en la producción agrícola, en la
biodiversidad. Y lo que podemos hacer a nivel internacional es reclamar para
que los países que no han firmado el protocolo, como Estados Unidos o
Australia, tomen igual medidas para disminuir sus emisiones y que nos ayuden a
países como Uruguay, que somos pequeños y vulnerables, a poder edaptarnos a
este cambio climático».
IMPACTOS
NEGATIVOS EN LA ECONOMÍA
Para el
economista Barreneche, las consecuencias para las economías son importantes:
«hay todo un impacto sobre la producción, básicamente el cambio de clima, de
lluvias, eventos extremos, tornados. Eso genera impactos negativos sobre
producciones primarias, problemas en ciudades, caminos, inundaciones que dificultan
todo el tránsito de la producción. Ese es un impacto que todos lo vemos, y es
cada vez más notorio».
Recordó que
«hace muy poco hubo grandes inundaciones, más que las habituales, asociadas a
todos estos cambios climáticos y que generaron distorsiones económicas y
sociales bastante severas en nuestro país».
Sobre las
políticas que deberían seguirse para minimizar estos problemas, dijo el técnico
que «este es un fenómeno global y muy importante, y hay muchísimas políticas de
adaptación de los países de tal manera de poder, previendo cómo ocurren estos
cambios, ir generando ciertas políticas que permitan de alguna forma evitar
que, por ejemplo, si tenemos playas que son afectadas por el aumento del nivel
del mar, se puedan aplicar ciertos tratamientos para evitar problemas. Y en un
país turístico como el nuestro, no nos podemos jugar a no tener políticas para
frenar el avance del mar sobre una playa que desde el punto de vista económico
y social es oro para nosotros».
HAY QUE
ADAPTARSE
En definitiva,
los técnicos entienden que hay que adaptarse a la situación, porque «es un
fenómeno tan global, que todos ponemos nuestro granito de arena. Los primero es
frenarlo, y al hacerlo hay que adaptarse a lo que está ocurriendo, y hoy eso no
está. Hoy estamos perdiendo por varios lugares. Y si hay lugares que se
inundan, hay que prever que eso va a pasar, y cada vez más».
«Además del
cambio climático, tenemos la variabilidad, que es lo que se está dando entre
décadas», dijo Mariana Kasprzyk. Es lo natural, pero se está acentuando. Y lo
que es de esperar es que las lluvias se distribuyan diferente, que haya
períodos muy secos y períodos con mucha lluvia. Eso va a ser así, aunque no
sabría decir cuándo».
«Pero algo
de eso ya está ocurriendo -agregó por su parte el economista- y ahora es mucho
más variable que en el pasado. Y eso genera problemas serios, como por ejemplo
en términos de temporadas turísticas. En abril y mayo hizo frío, fue un
invierno larguísimo, lo mismo puede pasar con el verano. Pero no somos
meteorólogos», señaló.
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