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Bangkok, 5 de octubre de 2009—La migración puede hacer un gran aporte al desarrollo nacional, pero no es una alternativa a los esfuerzos que deben realizar los propios países en desarrollo para lograr crecer y mejorar el bienestar humano, señala el Informe sobre Desarrollo Humano 2009 presentado hoy en esta ciudad.
El informe Superando barreras: movilidad y desarrollo humanos revela que la movilidad genera acceso a ideas, conocimiento y recursos que complementan y mejoran el progreso. La mayoría de los migrantes, tanto internos como internacionales, consiguen mejores salarios, más acceso a educación y salud y mejores perspectivas para sus hijos. Estos logros a menudo benefician directamente a los miembros de la familia que no migran y también, indirectamente, al país de origen. Para asegurar que la migración se traduzca en el máximo de beneficios posibles, el informe insta a los gobiernos de los países de origen a integrar la movilidad a los programas nacionales de desarrollo.
“La migración puede beneficiar a quienes se desplazan y a quienes se quedan”, sostiene la directora y autora principal del informe, Jeni Klugman. “Sin embargo, no puede ser la única estrategia nacional para acelerar el desarrollo humano. Los países deben continuar abordando las restricciones que frenan el desarrollo humano en casa y considerar la migración como un potencial elemento dentro de un planteamiento más generalizado”.
Superando barreras es la publicación más reciente de la serie de Informes sobre Desarrollo Humano que apuntan a articular el debate en torno a algunos de los desafíos más urgentes que enfrenta la humanidad, desde cambio climático hasta los derechos humanos. Es un informe independiente encargado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Políticas migratorias y desarrollo
El informe muestra que la migración también puede influir considerablemente en reducir la pobreza en un país. Esto es especialmente cierto en el caso del desplazamiento interno, puesto que es mucho más fácil para las familias pobres trasladarse dentro del país que irse al extranjero. La información proveniente de China, Bangladesh, India, Indonesia, México y Tanzanía prueba que las tasas de pobreza disminuyen en los hogares donde al menos un miembro se ha trasladado a otro lugar del país.
La emigración beneficia al país de origen de diversas maneras, pero en especial a través de las transferencias de dinero o remesas. En total, la corriente de remesas hacia las naciones en desarrollo cuadruplica la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) que éstas reciben.
La movilidad también aporta otros beneficios, como nuevas ideas, habilidades de emprendimiento y la transferencia de tecnología para estimular las actividades económicas en casa. Estas llamadas “remesas sociales” pueden tener un efecto menos tangible, pero igualmente significativo en servicios y prácticas tales como salud, educación y relaciones de género.
El éxodo de profesionales, como maestros, doctores y enfermeras, de los países en desarrollo a los desarrollados –la así llamada “fuga de cerebros”– suele suscitar bastante preocupación. No obstante, el informe sostiene que se trata más bien de un síntoma y no de una causa de la mala calidad de los servicios de salud y educación entre otros. En lugar de intentar restringir la migración, lo que se necesitan son políticas de desarrollo que aborden los problemas estructurales básicos, como salarios bajos, financiamiento inadecuado e instituciones poco sólidas.
En algunos países, especialmente en los Estados pequeños, la emigración es un factor importante tanto en el ámbito social como económico. Los 13 países con las tasas de emigración más altas del mundo son Estados pequeños, entre ellos Antigua y Barbuda, Granada y Saint Kitts y Nevis, donde estas tasas son superiores al 40%. Por otra parte, los beneficios financieros asociados con la migración son relativamente grandes. En 2007, las remesas hacia los Estados pequeños promediaron los 233 dólares de EE. UU. per cápita, en comparación con 52 dólares de EE. UU. promedio hacia los países en desarrollo.
La investigación encargada para Superando barreras demuestra que una serie de países, entre ellos Albania, Bangladesh, la República de Kirguistán y Sri Lanka, lograron crear un vínculo positivo entre sus políticas migratorias y sus estrategias de reducción de la pobreza. Otros han reconocido la función que cumplen las remesas y, entre varias gestiones, están intentando atraer inversiones de parte de los miembros de la diáspora.
Según el informe, los planes nacionales de desarrollo constituyen una oportunidad para integrar mejor la movilidad en las prioridades generales de crecimiento; por lo tanto, si bien no es la panacea para solucionar los problemas que enfrenta un país, la migración debe tenerse en cuenta a la hora de formular estrategias de desarrollo.
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