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Informe sobre desarrollo humano - Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

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Mujeres migrantes: cifras similares, desafíos desproporcionados

OIDH

El Informe sobre Desarrollo Mundial 2009 llama a ampliar los derechos de los migrantes y eliminar las prácticas injustas

Bangkok, 5 de octubre de 2009— La migración a menudo libera a las mujeres y se traduce en logros importantes en sus niveles de ingreso, empoderamiento y educación. Pero para un número considerable de ellas, el desplazamiento también tiene el riesgo de someterlas a explotación y condiciones severas, indica el Informe sobre Desarrollo 2009 presentado hoy en esta ciudad.

Las mujeres representan alrededor de la mitad de todos los migrantes, proporción que ha sufrido pocos cambios en los últimos 20 años. Pero tal como se señala en el informe Superando barreras: movilidad y desarrollo humanos, la relativa igualdad en la proporción de los géneros oculta diferencias enormes tanto en los logros como en los costos que implica la movilidad para una mujer.

“Las reformas a las políticas migratorias deben incluir aspectos como igualdad de oportunidades a la par con derechos y salvaguardias para las mujeres, tanto en los países desarrollados como en desarrollo”, sostiene Jeni Klugman, directora y autora principal del informe.

Superando barreras es la publicación más reciente de la serie mundial de Informes sobre Desarrollo Humano que apuntan a articular el debate sobre algunos de los desafíos más urgentes que enfrenta la humanidad, desde cambio climático hasta los derechos humanos. Es un informe independiente encargado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Aprovechar la migración

En la mayoría de los países en desarrollo, las tasas de emigración de trabajadores calificados son considerablemente más altas entre las mujeres que entre los hombres. Las mujeres con estudios terciarios de una gran variedad de países (entre ellos Afganistán, Ghana, Guatemala, Malawi, Papua Nueva Guinea, Togo, Uganda y Zambia) tienen 40% más de probabilidades que los hombres graduados de emigrar a una economía desarrollada.

En el caso de las mujeres con bajos niveles de calificaciones formales que migran desde países en desarrollo, las oportunidades en el mercado laboral se concentran más bien en actividades de asistencia, trabajo doméstico remunerado y el sector informal. Estas mujeres pueden quedar atrapadas en verdaderos enclaves: trabajos mal pagados con pocos beneficios y pocas oportunidades de hacer carrera que terminan por acrecentar sus desventajas sociales. Pero incluso así, las mujeres frecuentemente envían un porcentaje mayor de sus ingresos a su país de origen que los hombres.

Las mujeres que se trasladan a otro lugar dentro de su propio país generalmente ganan en empoderamiento si el desplazamiento tiene lugar del campo a la ciudad, incluso si dejan atrás a su familia y amigos. Al aceptar un trabajo remunerado fuera de su hogar, se les abren más alternativas y oportunidades.

Obstáculos y barreras

Las mujeres deben superar muchos obstáculos para migrar y pasan por una serie de peligros cuando finalmente lo consiguen. Por ejemplo, más de 20 países no permiten que las mujeres soliciten por su cuenta un pasaporte, mientras que otros, entre ellos Myanmar, Arabia Saudita y Suazilandia, restringen su salida. Cuando una mujer se las arregla para migrar de todos modos, algunos países de destino les niegan las protecciones laborales normales. Por ejemplo, si una mujer soltera migrante queda embarazada en uno de los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo, es deportada.

Las investigaciones realizadas en los Estados árabes constataron que las condiciones laborales abusivas y de explotación, a veces asociadas con el trabajo doméstico y la falta de mecanismos de reparación, pueden atrapar a las mujeres en un círculo vicioso de pobreza y vulnerabilidad al VIH. El mismo estudio descubrió que en varios países se somete a los migrantes a exámenes de VIH y se deporta a aquellos infectados; en estos casos, pocos países de origen disponen de programas de reintegración para migrantes que fueron obligados a regresar debido a su condición de portadores de VIH.

Los casos más graves ocurren cuando se tienta a las mujeres con falsas promesas de trabajo bien remunerado en el extranjero y éstas quedan atrapadas en redes de trata de personas. A las víctimas muchas veces les quitan sus documentos de viaje y las aíslan, impidiéndoles escapar. En ocasiones terminan en una situación de esclavitud por deudas en lugares donde las barreras lingüísticas, sociales y físicas frustran sus posibilidades de buscar ayuda. Dado su estatus irregular, tales migrantes normalmente no están dispuestas a identificarse, porque arriesgan sanciones legales o incluso acciones penales.

Otorgar a estas mujeres los mismos derechos de protección de los que ya gozan los ciudadanos y los migrantes autorizados ayudaría a impedir y sancionar tales delitos. La fiscalización y aplicación de las leyes que prohíben la trata de personas ha aumentado en los últimos años y es una instancia importante para proteger los derechos de los migrantes. Otras maneras efectivas de abordar la trata implican educar a las mujeres migrantes sobre los peligros de caer en manos de redes de tratantes, proveer formas de buscar ayuda y mejorar sus oportunidades económicas y su situación en sus lugares de origen.

Superando barreras provee argumentos sólidos en favor de eliminar los obstáculos que exacerban las desigualdades y las prácticas laborales injustas y plantea que las reformas para avanzar en esta materia entregarían más oportunidades y protección a todos los migrantes, y en especial a las mujeres. Además, el informe propone un conjunto básico de reformas normativas que hacen hincapié en proteger los derechos de los migrantes y asegurar por igual los beneficios para éstos y para las comunidades de destino, con el objetivo de facilitar el desplazamiento de la gente en sus propios países. El informe recomienda asimismo la incorporación de la migración en las estrategias nacionales de desarrollo social y económico.

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