En julio de 2010, la Iniciativa de Oxford sobre la Pobreza y el Desarrollo Humano (OPHI) de la Universidad de Oxford presentó junto con la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) una nueva forma de medir la pobreza, que plantea una visión “multidimensional” de las personas que viven en la pobreza y que, según sus creadores, podría ayudar a asignar recursos de desarrollo de forma más efectiva. El IPM sustituye al Índice de Pobreza Humana, que ha venido formando parte de los Informes sobre Desarrollo Humano anuales desde 1997. Los resultados aportados por el Índice de Pobreza Multidimensional se dieron a conocer en el foro político de Londres y en línea en el sitio web de la OPHI.
Al igual que el desarrollo, la pobreza es multidimensional, pero este hecho no se tiene en cuenta en las cifras globales. El Informe 2010 presenta el Índice de Pobreza Multidimensional, que complementa a los índices basados en medidas monetarias y considera las privaciones que experimentan las personas pobres, así como el marco en que éstas ocurren. El índice identifi ca una serie de privaciones en las mismas tres dimensiones del IDH y muestra el número de personas que son pobres (que sufren privaciones) y el número de privaciones con las que usualmente vive una familia pobre. Es posible agrupar el índice por región, grupo étnico, dimensión de la pobreza y otras categorías, por lo que representa una herramienta muy útil para los encargados de formular políticas.

Alrededor de 1.750 millones de personas en los 104 países que abarca el Índice (un tercio de su población) viven en situación de pobreza multidimensional. Es decir, al menos un tercio de los indicadores refl ejan graves privaciones en salud, educación o nivel de vida. Esta cifra supera a los 1.440 millones de personas que viven con menos de US$1,25 al día en esos países, pero es menor al número de personas que vive con menos de US$2 al día.

Para obtener más información:
El Índice de Pobreza Multidimensional es una nueva medida diseñada para reflejar las graves carencias que sufren de forma simultánea las personas. El IPM recoge tanto la incidencia de estas carencias multidimensionales como su intensidad, es decir, cuántas carencias se sufren al mismo tiempo. También se puede utilizar para elaborar una idea general de las personas que viven en la pobreza y permite realizar comparaciones tanto entre los niveles nacional, regional y mundial, como dentro de los países, comparando grupos étnicos, zonas rurales y urbanas, así como otras características relevantes de las familias y las comunidades. El IPM utiliza los recientes avances teóricos y estadísticos para presentar el primer estudio global de esta naturaleza, y ofrece un valioso complemento a las medidas tradicionales de la pobreza basadas en los ingresos. El Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) 2010, que se lanzará el 4 de noviembre, presenta estimaciones para 104 países que, en total, suman 5.200 millones de personas (92% de la población en países en desarrollo). De los países analizados, cerca de 1.700 millones de personas, es decir, un tercio de su población, sufre la pobreza multidimensional.
El IPM sustituirá al IPH, que ha venido publicándose desde 1997. Pionero en su día, el IPH utilizó medias nacionales para reflejar las carencias agregadas en salud, educación y calidad de vida, por lo que no podía determinar si personas, familias y grandes grupos concretos sufrían carencias. El IPM da solución a este punto débil reflejando cuántas carencias simultáneas (incidencia) sufren las personas y a cuántas carencias se enfrentan de media (intensidad). El IPM puede desglosarse por indicadores para mostrar cómo cambia la pobreza multidimensional dependiendo de las regiones, del grupo étnico al que se pertenezca, etc. Además, ofrece útiles aportaciones para la elaboración de políticas.
Tal y como se recoge en el próximo IDH, el IPM identifica las carencias superpuestas a nivel de hogar en el ámbito de las mismas tres dimensiones que el Índice de Desarrollo Humano (calidad de vida, salud y educación) y muestra la media de personas pobres y de carencias que tienen los hogares pobres. Para obtener más información, consulte Alkire y Santos 2010.
Una sola carencia podría no suponer que se viva en la pobreza. El IPM requiere que un hogar sufra carencias en varios indicadores simultáneamente. Una persona es multidimensionalmente pobre cuando los indicadores ponderados en los que él o ella padezca carencias sumen, al menos, un 30%.
No hemos podido incluir los ingresos debido a la limitación de datos disponibles. Los datos sobre pobreza de ingresos provienen de distintas encuestas, que normalmente no incluyen información sobre salud y nutrición. Para la mayoría de países, no podemos identificar si una persona es pobre económicamente hablando y, paralelamente, tiene carencias en todos los indicadores el IPM, por lo que no hemos reflejado el aspecto económico.
No hemos podido incluir el empoderamiento debido a la limitación de datos disponibles. Las Encuestas Demográficas y de Salud (EDS) recogen datos sobre el empoderamiento de las mujeres para algunos países. Sin embargo, no todas las encuestas EDS incluyen el empoderamiento y las demás encuestas no reflejan estos datos. Por lo tanto, faltarían datos sobre el empoderamiento de los hombres o las libertades políticas.
El IPM se basa principalmente en tres corpus estadísticos que están disponibles al público y se pueden comparar la mayoría de países en desarrollo: la Encuesta Demográfica y de Salud (EDS), la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS) y la Encuesta Mundial de Salud.
No hemos podido incluir otros países debido a la limitación de datos disponibles. No existía información comparable relativa a cada uno de los indicadores para los demás países en desarrollo.
El IPM se basa en los datos más recientes y fiables obtenidos desde 2000. Sin embargo, los estudios suelen llevarse a cabo en años distintos y algunos países no tienen datos recientes. Los datos de sesenta y cuatro países son de 2005 o más recientes; treinta países tienen datos de 2003 y 2004, y sólo diez del periodo 2000-2002. La diferencia de fechas limita las comparaciones directas entre países, ya que las circunstancias pueden haber mejorado, o empeorado, desde la fecha en la que se obtuvieron los datos.
El IPM complementa las medidas de pobreza basada en criterios económicos. Al medir directamente varias carencias a la vez, en la práctica, a pesar de que exista un evidente vínculo general entre el IPM y la pobreza calculada en base al 1,25 $/día, las estimaciones difieren para muchos países. Se trata de un tema en el que hay que profundizar, pero algunas de las posibles causas de esta situación pueden deberse a los servicios públicos, así como a las diferentes habilidades para convertir los ingresos en resultados tangibles, como puede ser una buena alimentación.
El IPM, al igual que el planteamiento de 1,25 $/día, es una medida de pobreza comparable a nivel global. Mide la pobreza multidimensional severa y sólo incluye indicadores que estén disponibles para muchos países. Generalmente, las mediciones de la pobreza llevadas a cabo por los países se suelen basar en criterios económicos y, por lo tanto, reflejan algo diferente. El hecho de que existan diferencias no significa que las cifras de pobreza nacionales o que los valores del IPM estén equivocados, sólo que analizan la pobreza desde distintos puntos de vista. Por contra, la forma de medir la pobreza nacional suele plantearse para que los resultados reflejen la situación nacional de forma más exacta y, a menudo, estos valores difieren de forma significativa de las estimaciones obtenidas al utilizar el criterio del 1,25 $/día, ya que algunos países podrían desear elaborar un índice de pobreza multidimensional nacional adaptado a su contexto, como complemento del IPM global.
No. El IPM está diseñado para complementar las mediciones económicas de la pobreza, incluyendo los cálculos basados en el 1,25 $/día. La relación entre estas mediciones, así como sus implicaciones políticas y las eventuales mejoras metodológicas son temas prioritarios en los que hay que profundizar.
La metodología del IPM saca a relucir aquellos aspectos en los que los pobres sufren carencias y ayuda a mostrar cómo se interrelacionan dichas privaciones. Esto permite a los políticos mejorar la asignación de recursos y diseñar políticas más efectivas, lo que resulta especialmente útil allí donde el IPM muestre que existen áreas o grupos que padecen graves carencias. Entre los países que han llevado a la práctica el IPM se encuentra México, que lo ha aplicado concretamente en su programa de lucha contra la pobreza. El próximo IDH recoge esta experiencia de forma más detallada.
El IPM refleja las carencias graves a las que se enfrentan simultáneamente las personas. Dado que fue diseñado para comparar a los países en desarrollo, resulta más relevante para analizar los países menos desarrollados. Hemos descrito el IPM como una medición de la pobreza “severa” para evitar confusiones con la medida de pobreza “extrema” del Banco Mundial, que se basa en el cómputo de las personas que viven con menos de 1,25 $ al día.
El IPM constituye una familia o conjunto de medidas de pobreza, que se pueden aislar para mostrar la composición de la pobreza tanto entre los niveles nacional, regional y mundial, como dentro de los países, comparando grupos étnicos, zonas rurales y urbanas, así como otras características relevantes de las familias y las comunidades. Éste es el motivo por el que la OPHI define el IPM como una lente de alta resolución para observar la pobreza, ya que se puede utilizar como una herramienta analítica con la que identificar las carencias predominantes. A continuación, se explican las medidas del IPM:
Incidencia de la pobreza: proporción de personas pobres según el IPM (que tienen carencias en, al menos, el 30% de los indicadores tomados en consideración).
Intensidad media de la pobreza: cantidad media de carencias que sufren simultáneamente las personas.
Valor IPM: Resume la información sobre las múltiples carencias en una única cifra, que se obtiene de multiplicar la incidencia de la pobreza por la intensidad media de la pobreza.
Los indicadores del IPM se extraen de los propios ODM en la medida que lo permitan los datos internacionalmente comparables. Los diez indicadores del IPM son los mismos o tienen que ver con los indicadores de los ODM: alimentación (ODM 1), mortalidad infantil (ODM 4), acceso a agua potable (ODM 7), acceso a instalaciones de saneamiento (ODM 7) y utilización de un mejor combustible para cocinar (ODM 9). El IPM general se puede desglosar en sus componentes, revelando las necesidades superpuestas de las familias y las comunidades en una serie de indicadores que, a menudo, se han presentado de forma aislada. Por lo tanto, ayuda a los políticos a determinar dónde se encuentran los desafíos y cuáles son las cuestiones que hay que tratar.
El IPM tiene algunas desventajas, principalmente debido a la limitación de datos disponibles. En primer lugar, los indicadores incluyen resultados (como los años de escolarización), aportes (como el combustible utilizado para cocinar) y un indicador censal (mortalidad infantil, lo que podría reflejar un fallecimiento reciente o sucedido hace tiempo), ya que el flujo de datos no está disponible para todas las dimensiones. En segundo lugar, los datos referentes a la salud son relativamente inconsistentes y pasan por alto algunas carencias grupales, especialmente en lo referente a la alimentación, aunque los patrones que emergen son plausibles y resultan familiares. En tercer lugar, en algunos casos, hubo que tener especial cuidado para realizar las valoraciones sobre los datos faltantes. No obstante, para considerar a un hogar multidimensionalmente pobre, debe tener carencias al menos en seis indicadores de la calidad de vida, o en tres indicadores de calidad de vida y un indicador de salud o educación. Este requisito supone que el IPM sea menos sensible a las inexactitudes menores. La cuarta desventaja es que, como es sabido, las desigualdades entre hogares podrían ser severas, pero podría no quedar plasmado en el índice. La quinta, aunque el IPM sea mucho más que un mero recuento por incluir la intensidad de la pobreza padecida, no mide la desigualdad entre los pobres, aunque los desgloses por grupo se pueden utilizar para revelar las desigualdades grupales. Por último, las estimaciones presentadas aquí están basadas en datos disponibles públicamente y cubren varios años entre 2000 y 2008, lo que limita la posibilidad de realizar comparaciones directas entre países.
El enfoque de pobreza multidimensional puede ser adaptado utilizando aquellos indicadores y ponderaciones que sean relevantes a nivel nacional, con lo que se pueden crear medidas de pobreza adaptados a cada país. El IPM puede orientar a los gobiernos en la elaboración de medidas de pobreza que reflejen múltiples indicadores y datos locales. En 2009, México se convirtió en el primer país que adoptó una medida de pobreza multidimensional que reflejara las múltiples carencias a nivel familiar.
Sí. Las estimaciones globales del IPM están limitadas por la necesidad de que sean comparables. Los equipos de cada país deberían utilizar los indicadores y las ponderaciones que les resulten más relevantes. A nivel de país, sin embargo, el enfoque de pobreza multidimensional puede aplicarse a la determinación de las carencias familiares utilizando datos e indicadores específicos para el país, pudiendo así ofrecer una visión más detallada de la pobreza a nivel nacional.
Sí. La metodología del IPM puede y debería modificarse para generar Medidas de Pobreza Multidimensional nacionales que reflejen los factores culturales, económicos, climáticos locales, etc. El IPM internacional fue ideado como una herramienta analítica para comparar la pobreza severa entre distintos países.
Calculamos el IPM en base a la diferencia temporal y realizamos análisis de las tendencias para una serie de países, para los que obtuvimos datos adecuados que están disponibles. Para obtener más información al respecto, consulte la página 51 de Alkire y Santos 2010.
Los efectos de las crisis son difíciles de reflejar en cualquier medida de pobreza. Dado que los datos de las encuestas estándar utilizados para calcular las medidas globales se recogen sólo cada tres años, la capacidad de detectar los cambios está limitada por los datos disponibles. El IPM reflejará aquellas repercusiones de las situaciones de crisis que, por ejemplo, supongan que los niños y niñas dejen recibir educación primaria o que les haga padecer malnutrición. Si a nivel nacional o local se dispone de datos obtenidos con más frecuencia, se pueden utilizar para intentar reflejar los efectos de crisis a mayor escala, tanto si son económicas como de otro tipo.
El IPM es uno de los tres nuevos índices experimentales presentadas en 2010, junto con el IDH ajustado por la desigualdad y el Índice de Desigualdad de Género. El IPM se revisará en base al feedback y a los datos disponibles en cada momento, y se espera que cada informe anual actualice las estimaciones en la medida que lo permitan los datos.
En el sitio web de la OPHI (ophi.org.uk) y del Informe sobre Desarrollo Humano puede encontrar documentos que ofrecen las directrices técnicas necesarias para aplicar y adaptar el enfoque del IPM. El sitio de la OPHI también anuncia cursos de corta duración sobre pobreza multidimensional.
Actualmente estamos sopesando esta cuestión.
No dude en contactarse con el equipo de la Oficina encargada del Informe sobre Desarrollo Humano si desea obtener información sobre el trabajo que se está realizando para la elaboración del Informe 2010. Puede consultar la lista completa del personal aquí.