En 2010 se concentran una serie de hitos en el ámbito del desarrollo internacional. Se celebra el vigésimo aniversario del lanzamiento del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD, la revisión decenal de la Declaración del Milenio y de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, así como “Beijing + 15.” Conjuntamente ofrecen a las Naciones Unidas una ocasión única de participar en alianzas estratégicas con la sociedad civil con el objetivo de avanzar en el compromiso social, que es un punto fundamental de la misión de desarrollo humano de las Naciones Unidas. Desde que en la década de los 90 fuera definido como un proceso de ampliación de las oportunidades de las personas, el desarrollo humano se ha centrado en los objetivos de desarrollo y, por lo tanto, es el precursor de los ODM.
Las citadas retrospectivas tienen lugar en un momento de confusión y crisis económica mundial, de pérdida de modos de vida en todo el mundo, y de un aumento de la preocupación por las hambrunas, la escasez de agua y la aceleración del cambio climático. Todo ello ha originado que un grupo de actores, especialmente los ciudadanos y la sociedad civil, se replantee el papel de las instituciones de gobernanza global en general y de las Naciones Unidas en particular. Resulta cada vez más evidente que, a pesar de que los gobiernos son todavía las autoridades de referencia a nivel nacional, no pueden resolver solos los problemas globales actuales. Un conjunto todavía más amplio de actores (sociedad civil, comunidades, redes de acción local, emprendedores sociales, autoridades locales, parlamentarios y corporaciones) trata de encontrar su papel en los procesos de establecimiento de prioridades de desarrollo y en la búsqueda de soluciones. Con ello, se está remodelando la idea tradicional de multilateralismo.
La sociedad civil, cuyo peso específico en el ámbito global se ha visto alterado por las fuerzas y la lógica de la globalización, es una parte integral del concepto de futuro de un multilateralismo revitalizado. Trata de que las Naciones Unidas tengan un papel protagónico a la hora de buscar soluciones a las múltiples crisis actuales, especialmente desde que la desaceleración global podría suponer un retraso importante en la reducción de la pobreza extrema, así como en el progreso hacia la consecución de los demás ODM. Numerosos gobiernos, así como la sociedad civil y otros actores no estatales, han alzado la voz para pedir un nuevo multilateralismo con el que hacer frente a la incertidumbre actual, un multilateralismo enfocado hacia los más pobres, que haga hincapié en una red económica más flexible, y que, junto con las Naciones Unidas, maximice la fuerza de las organizaciones públicas, privadas y de la sociedad civil. Muchos ven la crisis actual como una oportunidad para transformar la gobernanza global y reorganizar las prioridades del desarrollo humano.
En este contexto, el PNUD movilizará la Plataforma DH2010 como un foro que trate de desarrollar una visión para la próxima década que comprometa activamente a una serie de actores de la sociedad civil para lograr un multilateralismo que mire en todas las direcciones, y que refuerce el compromiso social y el desarrollo humano. El PNUD plantea la plataforma como un espacio en el que poder comprometerse con los actores de la sociedad civil en diferentes niveles y áreas para generar un debate crítico, así como perspectivas sobre la idea emergente de un multilateralismo, una gobernanza y una responsabilidad inclusivos, y un compromiso social por el desarrollo humano y los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Concretamente, la Plataforma DH2010:
Durante una fase inicial de dos años, el programa se centrará en crear alianzas inclusivas con los actores nacionales de la sociedad civil, con el objetivo de fortalecer el apoderamiento nacional. Para ello, ampliará el diálogo político de nivel nacional sobre multilateralismo, desarrollo humano y los ODM.
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