Uno de los hitos de este Informe es la evaluación sistemática de las tendencias observadas en los principales componentes del desarrollo humano durante los últimos 40 años (link to hybrid HDI 2.0). Este análisis retrospectivo, uno de los objetivos del vigésimo aniversario, es el más completo que se haya realizado a la fecha y arroja luz sobre importantes temas.
En pocas palabras, puede decirse que hoy el mundo es un lugar mucho mejor que en 1990, o en 1970. Desde entonces, la población del planeta ha experimentado considerables avances en los aspectos más importantes de su vida. En general, las personas hoy son más saludables, más educadas y más ricas que nunca antes en la historia, y tienen más capacidad para elegir a sus líderes y exigirles responsabilidad por sus actos. Un ejemplo claro es el incremento de nuestra medida global de desarrollo, el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que resume los datos sobre esperanza de vida, matriculación escolar e ingreso en un solo indicador compuesto (figura 1). Desde 1990, el IDH mundial promedio ha aumentado 18% (y 41% desde 1970). Esto refleja el progreso obtenido en cuanto a esperanza de vida, matriculación escolar, alfabetización e ingresos. Sin embargo, la variabilidad y la volatilidad son muy agudas en algunos casos, y las abordaremos en detalle más adelante.
Este avance ha beneficiado a casi todos los países. De 135 países de la muestra de 1970- 2010, donde vive el 92% de la población mundial, sólo en 3 –la República Democrática del Congo, Zambia y Zimbabwe– el IDH es menor hoy que en 1970 (figura 2.1 del Informe).

En general, los países pobres se van acercando al IDH de los países ricos. Esta convergencia presenta un escenario mucho más optimista que la perspectiva que sólo observa las tendencias de ingreso, donde predomina la divergencia. Sin embargo, no todos los países han avanzado con igual rapidez y la variabilidad es notable. Los que avanzan más lentamente en desarrollo humano son los países afectados por la epidemia del sida en África Subsahariana y los que conformaban la ex Unión Soviética, donde la mortalidad de adultos va en aumento.
Entre los países que más han avanzado en el IDH se encuentran los conocidos por la naturaleza “milagrosa” de su crecimiento económico: China, Indonesia y Corea del Sur. Pero también hay otros, como Nepal, Omán y Túnez, cuyo progreso en las dimensiones no relacionadas con el ingreso ha sido igualmente destacable. Sorprende que varios de los países ubicados en los primeros 10 puestos no suelen incluirse entre aquellos de mejor rendimiento. En el puesto número 11 está Etiopía, y antes del lugar 25 aparecen otros tres países de África Subsahariana (Botswana, Benin y Burkina Faso). (figura 2.3 del Informe).

Los avances en salud también son importantes, pero su ritmo se ralentiza. Esta desaceleración en los valores agregados se debe principalmente a que 19 países han sufrido graves retrocesos. En nueve de ellos –seis en África Subsahariana y tres en la ex Unión Soviética– la esperanza de vida hoy es menor de lo que era en la década de 1970. Las causas de esta disminución son la epidemia del VIH y el sida, y el aumento de la mortalidad de adultos en los países en transición. (figura 2.5 del Informe).

Respecto de la educación, el progreso ha sido considerable y generalizado, producto no sólo del aumento en el nivel de instrucción sino también del acceso equitativo a educación para más niños y niñas. En buena medida, los logros reflejan la mayor participación del Estado que, en general, se caracteriza por lograr que los niños asistan a la escuela más que por impartir educación de calidad. (figura 2.8 del Informe).

En términos de ingreso, el desempeño es mucho más diverso. A diferencia de los indicadores de salud y educación, y a pesar del progreso observado en los indicadores agregados, los ingresos no tienden a converger. Esto se debe a que, en los últimos 40 años, los países ricos han crecido más rápido que los más pobres. Así, la brecha entre países desarrollados y en desarrollo se mantiene. Un pequeño grupo de países se ubica en la cima de la distribución mundial del ingreso y sólo un puñado de países que eran pobres ha logrado entrar en el grupo de los países ricos.
En resumen, los avances han sido significativos pero los cambios de las últimas dos décadas no son del todo positivos. Algunos países han retrocedido, especialmente en salud, y han borrado en pocos años los logros obtenidos tras décadas de esfuerzo. Por su parte, el crecimiento económico es extremadamente desigual, tanto en los países que crecen rápido como entre los grupos sociales que se benefician de él. Asimismo, la brecha en desarrollo humano, si bien ha disminuido, sigue siendo enorme.
Lea el capítulo sobre las tendencias del 2010 Informe: Capítulo 2 - El progreso de la gente [2,557 KB]