El agua:
Un derecho humano

Prerrequisito para la paz

Los derechos humanos protegen a todas las personas contra los abusos políticos, legales y sociales. Tenemos derechos basados en la dignidad humana natural, sin importar el origen étnico, la nacionalidad o el sexo.

Según la Declaración Universal de Derechos Humanos, "la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana".

20 litros al día…
El mínimo necesario

"El acceso al agua salubre es una necesidad humana fundamental y, por lo tanto, un derecho fundamental. El agua contaminada pone en peligro la salud física y social de todas las personas. Ofende la dignidad humana".

Kofi Annan,
Secretario General de las NN. UU.

Durante el Día Mundial del Agua de 2001, el Secretario General de las Naciones Unidas desafió al mundo para que resolviera la crisis del agua y el PNUD respondió: los gobiernos del mundo deben hacer que tener 20 litros de agua fresca y limpia todos los días sea un derecho universal, porque 20 litros son lo mínimo que necesita una persona para vivir. Nuestra falta de progreso queda clara. En varios países, hay muchísimas personas que siguen teniendo acceso a menos de 20 litros o beben agua sucia contaminada con heces, pesticidas u otros venenos. Además, donde existen fuentes de agua sana, éstas sólo están disponibles para los que pueden pagar. Llenar un recipiente de agua puede costar entre 0,25 a 1,25 dólares, así que los 660 millones de personas que viven con solamente 2 dólares por día, simplemente no pueden comprar agua.

Si no se reconoce el agua como un derecho humano, estas situaciones podrán durar eternamente. La hora de hacer del agua un derecho humano es desde ya y, para lograrlo, hay que contar con el compromiso total de todos. Si se respetaran los derechos de cada uno al agua y a servicios de saneamiento, la salud y el desarrollo trascenderían por todo el mundo.

Me niegan mi derecho al
agua sana

En mi hogar en Mushin, un suburbio de Lagos, Nigeria, rara vez hay agua en los grifos. Mi familia y yo tenemos que comprar agua de los que la venden. Todos los días gastamos alrededor de 150 naira (1 dólar americano) para llenar un recipiente de 80 litros. La gente que vive en los barrios pobres no tiene tanta suerte. En vez de estar en la escuela, los niños muy pobres pasan horas a diario en ir a buscar agua para sus familias. He visto a niños que se llevan agua de cañerías o desagües con fugas.

El gobierno local solamente guardan las apariencias frente a esta situación degradante; construyen pozos de sondeo -agujeros profundos y angostos en el suelo donde a veces podemos encontrar agua-, pero después de dos o tres semanas ya no sirven. A mí me hospitalizaron dos veces porque bebí agua de uno de estos agujeros. Necesito agua para vivir, pero sólo consigo agua contaminada. Tengo el derecho a agua limpia y me lo niegan. ¿Por qué?

Como jóvenes, nosotros debemos crear conciencia acerca de la importancia del agua salubre y los servicios de saneamiento. Debemos cambiar de mentalidad, nuestra forma de ser y nuestras costumbres para ser previsores. Debemos trabajar juntos para lograr que el agua se reconozca como un derecho humano y que aumente la financiación para tener agua limpia y sana, no solamente para nosotros, sino para las próximas generaciones.

Francis Anyaegbu, Nigeria


Samadhee Malalasekera

Latas de plata

Cada mañana
al bostezar
ella sufre
por el deseo de un enjuague
con galletas de fluoruro.
Con mucha cautela vierte
el balde
de plástico agrietado
como
una lata llena de plata.

O
se hace a un lado.
En silencio
rodeada de quéhaceres
que necesitan una
abundancia de agua.
El espíritu sediento, esperanzas secas
Madre desesperada que busca
agua
para el caldo.
Los costos dejan
platos sin lavar, y piel.
¿Puedes solamente mirar
y nadar en un mundo de plata?

Charles Sendegeya, Uganda







Los gobiernos deben
garantizar que cada
persona tenga acceso
a por lo menos 20
litros de agua limpia
cada día.


Debemos reconocer
que el agua y el
saneamiento son
derechos humanos fundamentales.


El agua y el saneamiento no son
solamente esenciales
para la vida humana,
son los elementos
básicos para el desarrollo.