Afrontar
la inequidad

El agua no cuesta nada para aquellos que tienen todo, y cuesta todo para aquellos que no tienen nada.

Los pobres pagan enormes sumas de dinero por pequeñas cantidades de agua. Para conseguirla, caminan largas distancias, esperan horas y compiten con otras personas igualmente desesperadas por conseguir este preciado recurso. Superar la inequidad es más que asegurar que todas las personas reciban 20 litros de agua cada día, esos 20 litros deben ser potables, a precios razonables y gratis para los pobres.

¿Quién paga la mayor parte?

Si vives en un tugurio en Manila, pagas más por el agua que las personas que viven en Londres.


Del grifo o de la botella…

Habiendo vivido toda mi vida en una ciudad grande en Rusia, estaba acostumbrado a comprar agua mineral embotellada. Nunca se me ocurrió beber agua del grifo porque cualquiera que lo hacia se enfermaba. Todas las mañanas, cuando me cepillaba los dientes, utilizaba aguamineral. Cuando nos quedamos sin botellas, yo utilizaba filtros especiales y hervía el agua. Esto tardaba una eternidad. Algunas veces iba a la escuela sin cepillarme los dientes.

Ahora soy un estudiante de intercambio en los Estados Unidos: ¿Pueden imaginarse mi sorpresa cuando vi a mis " padres" beber agua del grifo? Pero ellos siguen comprando agua mineral, yo no sé por qué.

Olya Chebykina, Rusia


Karmel Wong

Conciencia de tuberías congeladas

Hoy el invierno llegó a Canadá y las tuberías en nuestro establo se congelaron. A las 6:00 de la mañana, mi hermano Eric y yo comenzamos a cargar baldes de 20 litros de agua de la casa al establo para que los animales tuvieran algo que beber. Por debajo de mis ropas forradas, yo todavía tenía frío: hoy es un típico día del Norte.

Mientras esperaba que mis baldes se llenaran, pensé cuán gracioso era hacer algo que la gente dejó de hacer hace mucho tiempo. Y me tuve que corregir: hay muchas personas en el mundo quienes todavía cargan agua diaramente. Baldes llenos, que llevo con dificultad, al establo. El primer viaje fue energizante, yo estaba afuera, haciendo ejercicio y con una misión: dar agua a los animales. Adentro, una vaca sedienta y una llama, tuvieron la gentileza de no quejarse acerca de la falta de agua y me saludaron, pero las ovejas y las cabras me dejaron saber que su situación era enteramente mi culpa. Volviendo a casa, me di cuenta de que me dolían los brazos. Sería una mañana muy larga.

En mi casa, comencé a pensar nuevamente. Cuanto me parezco a la gente del mundo que acarrea su agua todos los días. Nuevamente, dejo correr mis pensamientos: No, mis vacas son mis mascotas. Mi vida no depende de la supervivencia de las vacas. Y la supervivencia de mis vacas pocas veces depende de que yo les lleve agua. Normalmente, todo lo que debo hacer es abrir el grifo. Los baldes se llenaron y mis pensamientos se detuvieron. Me apresuré en llegar al cubo de agua de las vacas y vacié los baldes completamente. Les dije a las vacas cuanta suerte tenían y volví a la casa por otra carga.

Estoy acostumbrado al trabajo rudo de la granja, pero caminar a través de la nieve cargando 40 litros de agua requirió músculos que no uso cada día. Caminado juntos, Eric me dijo que deberíamos hacer esto todos los días para fortalecer nuestros músculos. Todos los días, exactamente como tantas personas en el mundo.

Normalmente, todo lo que debo hacer es abrir el grifo.

Me imaginé lo que sería esto, todo este trabajo, todos los días, para cada sorbo de agua. Mientras pasábamos junto a las vacas, noté que su cubo de agua estaba un poco sucio y que debería limpiarse pronto. El agua que saco de mi grifo es limpio y claro y está lista para beber. Pero, ¿qué pasaría si viniera de un río barroso o una charca estancada? ¿Qué pasaría si la única agua a la que tuviera acceso estuviera sucia? Miré a los caballos, a las vacas, -mis mascotas- y las vi calmar su sed con agua limpia. Agua más limpia que la que beben millones de personas. ¿Por qué yo tenía derecho a este bienestar y lujo? ¿Por qué tenía yo que saciarme de agua y mientras otros con están con sed? ¿Por qué tantas personas deben preocuparse de donde vendrá su próxima agua para beber? ¿Qué puedo hacer?

Connor Youngerman, Canadá