Seguridad alimentaria, biocombustibles y fuentes de energía renovable,
en el debate sobre la crisis global que enfrenta el planeta y afecta en
particular a las latitudes tropicales y a los pequeños estados
insulares, en los cuales influyen desastres naturales y efectos del
cambio climático con impactos aún impredecibles en su totalidad
Un llamado a la acción solidaria e integracionista de las ciencias en
momentos en que el planeta enfrenta una crisis global -alimentaria,
energética y ambiental- sin precedentes en la historia de la Humanidad,
realizaron los más de 330 participantes en la Convención
Trópico 2008, que sesionó la semana última en La Habana.
Aprovechar una mayor integración de conocimientos y de potencialidades
de colaboración se impone para la búsqueda de soluciones urgentes que
eviten desaparezca una importante especie biológica, ante la rápida y
progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre.
La urgencia de una comunidad de intereses demuestra la necesidad de
trabajar con mayor inteligencia para el aprovechamiento del valioso
potencial que ofrece la integración de las ciencias a la solución de
los problemas ambientales, en un mundo que cambia aceleradamente ante
los nuevos acontecimientos científico-tecnológicos, económicos y
sociales, que hoy trazan las pautas del desarrollo global.
“La región tropical está llamada a ser un espacio central en este
desarrollo, el cual debe basarse en sólidos principios que hagan
prevalecer la equidad en las relaciones entre países y al interior de
cada una de las sociedades”, aseveró en la apertura del foro la doctora
Marlen Palet Rabaza, directora del Instituto de Geografía Tropical.
Explicó que la Convención se realiza en un momento especial ya que el
Informe de Desarrollo Humano de 2008 se dedica a “la lucha contra el
cambio climático: solidaridad frente a un mundo dividido” y coincide
además con la celebración del Año Internacional del Planeta Tierra.
Con este evento se propusieron intercambiar ideas y experiencias,
facilitar un escenario propicio y necesario para la confrontación e
integración del conocimiento científico académico, contribuir a la
formulación de nuevos enfoques teórico-metodológicos y proponer
soluciones a los problemas concretos del ámbito tropical y caribeño.
Se examinaron interesantes resultados y experiencias de la actualidad
investigativa de los problemas ambientales en los países asistentes a
la cita, entre los que se destacan México, Brasil, Colombia y Venezuela
por Latinoamérica, más expertos de España y Estados Unidos, quienes
compartieron con los 220 delegados cubanos de todas las provincias del
país, provenientes de universidades, centros de investigación y otras
entidades relacionadas.
José A. Díaz Duque, viceministro cubano de Ciencia, Tecnología y Medio
Ambiente (CITMA), se refirió a las consecuencias de las políticas
neoliberales en los cambios climáticos al denunciar que tales ajustes
económicos y sociales promueven las desigualdades y las diferencias
entre el Norte y el Sur, en detrimento de las naciones
subdesarrolladas, en su mayoría pertenecientes a la zona tropical.
“Ello responde -explicó el funcionario- a una combinación de efectos
climáticos más graves en las zonas que actualmente ya son vulnerables,
junto a la inexistencia de recursos, tecnologías y una capacidad
insuficiente para adaptarse a estos.”
Denunció que quienes menos han contribuido a las causas del cambio
climático, en particular por el irracional consumismo del llamado
primer mundo, son los que tienen que soportar la mayoría de sus
consecuencias negativas en bioenergía, agricultura y seguridad
alimentaria.
El vicetitular del CITMA afirmó que el Estado cubano al declarar la
soberanía nacional sobre sus recursos naturales, promueve un activo
proceso de recuperación y protección de estos, con el ser humano y su
satisfacción integral de necesidades materiales, espirituales,
educacionales y estéticas como prioridad.
Díaz Duque precisó que Cuba ha logrado esa hazaña con la incorporación
de toda la sociedad en la atención y solución de los problemas
ambientales y remarcó el compromiso del Gobierno cubano en el proceso
de formación de una ciudadanía responsable, mediante la educación y los
programas de concientización pública.
En ello es determinante la existencia de un sistema social socialista,
que ha facilitado el desarrollo de una política ambiental efectiva, en
particular con el papel decisivo del Estado y las ventajas de una
economía planificada con capacidad para proyectar de forma armónica y a
largo plazo el curso de los recursos de todo tipo, incluidos los
naturales.
La concepción ético social del proceso revolucionario, el entorno
social solidario que engendra y la integralidad conceptual repercuten
de modo positivo en la protección del medio ambiente y el uso
sostenible de los recursos naturales, subrayó.
Tras valorar los problemas generados por las naciones desarrolladas y
los efectos de la emanación de gases de efecto invernadero, el cambio
climático global y la crisis alimentaria, energética y ambiental sobre
los estados insulares y tropicales, reiteró que Cuba pone a su
disposición sus experiencias y logros para mitigar sus efectos.
La Convención incluyó a los Congresos de Geografía, Agricultura,
Meteorología, Biodiversidad y Ecología Tropical, además de una muestra
expositiva.
En saludo al Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la
Sequía durante el foro, expertos del grupo nacional realizaron una mesa
redonda sobre el papel de Cuba en tal empeño y otra fecha de
celebración en el contexto del evento fue el Centenario de la Fundación
de la Estación Meteorológica de Casa Blanca, la evolución de esta
Institución y el desarrollo de la Meteorología cubana, lo que unido a
los debates sobre Riesgo y Alerta Temprana, permitió examinar la
mitigación de los impactos de los desastres naturales.
Muy a tono con los ecos de la reciente Cumbre de la FAO en Roma, las
graves consecuencias de las políticas neoliberales y las nuevas
orientaciones del mercado mundial de alimentos, estuvo la jornada
dedicada a los problemas de la inseguridad alimentaría, los
biocombustibles y la energía renovable, así como un panel sobre El
cambio climático y su enfrentamiento en Cuba.
El programa científico incluyó debates sobre ordenamiento ambiental,
como uno de los principales instrumentos de gestión para orientar la
adaptación a los cambios territoriales; y otro sobre los resultados de
la colaboración científico y tecnológica Cuba-Venezuela en materia de
Medio Ambiente, entre otros temas.
Sesionó también el Primer Taller Internacional de la Papaya Adolfo
Rodríguez Rivera in memorian, de gran significación ya que el
descubrimiento de esa variedad de fruta tropical ha constituido un
verdadero aporte de la ciencia cubana para la alimentación a nivel
mundial.
VALIOSA EXPERIENCIA CUBANA
Alan González Figueroa, asesor regional para Mesoamérica y el Caribe de
la Convención de la Organización de las Naciones Unidas de Lucha contra
la Desertificación y la Sequía (CNUDS), calificó de valiosas las
experiencias cubanas en esa materia.
Ejemplificó con algunas que son muy bien aprovechadas en la región,
como las tecnologías de rehabilitación y recuperación de tierras
degradadas, desarrolladas por especialistas de la Isla, así como la
asesoría que científicos cubanos realizan en la formulación del
Programa de acción subregional mesoamericano para enfrentar el avance
del deterioro de los suelos por efecto de los cambios climáticos.
De crítica calificó la situación en ese sentido no solo en la zona,
sino también en el resto del mundo, por la extensión de tierras áridas,
semiáridas y subhúmedas.
Advirtió que solo en los últimos 50 años ha habido cambios ambientales
más rápidos y mayores que en cualquier período anterior de la historia,
fenómenos derivados de la pobreza, la injusticia y la desigualdad
existentes entre naciones del norte, donde abundan los recursos, y el
sur, en la que son escasos.
Según indican las cifras, hay afectación en el 28 % de las tierras de
América Latina y el Caribe, donde sobreviven 125 millones de personas,
incluido el 60 % de los más pobres y, las pérdidas por la extensión de
ese flagelo ascienden a un millón de dólares por año.
Cada 17 de junio se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la
Desertificación y la Sequía como parte de la campaña internacional
desarrollada por las Naciones Unidas para prevenir la degradación de
tierras en todo el orbe.
AGRICULTURA TROPICAL
Prácticas como la agricultura orgánica, la natural, la biodinámica,
entre otras, demostraron la posibilidad real de hacer más rentables y
eficientes las labores en el campo.
Es por ello, que en la década de los años 90 el Instituto de
Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical, Alejandro de
Humboldt (INIFAT), consciente de la importancia de lograr una
agricultura sustentable se dedicó a indagar sobre una variante agrícola
adaptable a nuestras distintas condiciones ambientales, sociales y
culturalespara condicionarlas a las diferentes especificidades de las
realidades ambientales y agroecológicas que circundan el cinturón
tropical del planeta Tierra.
De lo explicado anteriormente, resultó ser el trópico la zona donde se
encuentra el carácter histórico de la nueva agricultura por impulsar:
una agricultura tropical sustentable, definida como la que por sus
características latitudinales en ecosistemas específicos se presenta
bajo una adecuada temperatura y radiación solar, condiciones básicas
para el desarrollo de los procesos fisiológicos de los cultivos, con un
grado de tecnificación apropiado para la preservación de los
ecosistemas naturales.
Muestra de ello ha sido el movimiento de la agricultura urbana, en el
cual la ciencia y la tecnología juegan un papel importante en el
proceso de desarrollo de la sociedad. Este modelo agrícola está al
servicio de los diversos productores y de los campesinos que garantizan
la disponibilidad de alimentos.
El sistema extensionista de la agricultura urbana, a su vez, promueve
una agricultura orgánica y sostenible, donde la socialización de
tecnologías es imprescindible para contribuir a la seguridad
alimentaria de la población; además reflexiona sobre cómo los
conocimientos derivados de la biotecnología contribuyen al desarrollo
endógeno agrícola urbano.
Así fue como la introducción de los resultados en la práctica
productiva se realizó teniendo en cuenta los diferentes espacios dentro
de los territorios para lograr la correcta implementación de
tecnologías integrales.
PRODUCCIONES SOSTENIBLES
Como parte del programa el vicetitular del ramo, Alcides López Labrada,
disertó en torno a la agricultura en el mundo y se refirió al aumento
de los precios de los alimentos y del petróleo.
Asimismo, aludió a la crisis ambiental imperante en el mundo
globalizado, lo que ha generado la contaminación de las aguas, la
degradación de los suelos, la sequía y la desertificación.
También, calificó a la deforestación como otro de los fenómenos que provocan la pérdida de la diversidad biológica.
De esta forma, López Labrada reflexionó sobre los cuatro momentos por
los que ha transitado la agricultura cubana: antes de 1959, de 1959 a
1989 - años más prósperos donde se implementaron las dos leyes de
Reforma Agraria, la cooperativización y los programas estatales-.
Luego, en la década de los años 90 la agricultura estuvo afectada por
una fuerte crisis económica de la cual se recupera
paulatinamente.Entonces se incrementan los cultivos y amplían las
variedades. También, en esta época surge la agricultura urbana.
Después de julio de 2007 se crea una cuarta etapa la cual la tiene,
entre sus principales retos, continuar la producción de alimentos y
bienes de consumo, la conservación y uso de la diversidad biológica, el
mejoramiento de los suelos y el agua así como la protección de los
bosques.
La prioridad del Minagri en la actualidad es continuar adelante con el
programa de sustitución de importaciones y renglones comercializables
en divisas, además del desarrollo sostenible de cadenas productivas y
de las comunidades asociadas al sector agrario.
Igualmente, se ampliarán las exportaciones y ventas de productos y
servicios a terceros en el mercado interno , con énfasis en los
renglones que permitan la sustitución paulatina de importaciones.
Dentro de los programas a acometer se encuentran las producciones
porcinas, los cultivos varios, la leche de vaca, el arroz, los huevos y
la madera aserrada. En tal sentido, se incrementará la producción de
hortalizas y de condimentos frescos, mediante el programa de
agricultura urbana.
Reducir la carga contaminante generada por el uso agrario de los
recursos naturales incrementando el aprovechamiento de los residuales,
mejorar las técnicas de cultivo, las tecnologías para sistemas
convencionales, tradicionales y agroecológicos en aras de lograr un
manejo sostenible que permita elevar la eficiencia energética,
constituyen aspectos en los que, en la actualidad, se trabaja
intensamente.