Milenio
En su más reciente reporte sobre Desarrollo Humano, la ONU, luego de reconocer la importancia de la migración para el desarrollo de la humanidad, aprovecha para esclarecer algunos mitos sobre el tema, los cuales mencionamos a continuación.
1. Contrario a lo que se cree, la mayoría de los movimientos migratorios no se da de los países en vías de desarrollo a los países desarrollados, es más, ni siquiera se da entre países. La gran mayoría de la gente que emigra lo hace dentro de su propio país: se estima que en el mundo hay 740 millones de migrantes internos, mientras que la migración internacional apenas incluye a 214 millones de personas, de los cuales sólo 37% emigran de países pobres a países ricos.
2. La gente pobre es la que menos migra. Mientras en los países con bajos niveles en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) la tasa de emigración es inferior al 4%, en los países con alto IDH la emigración supera el 8%. Generalmente los más pobres no tienen siquiera para asumir los costos de emigrar. Un dato que ayuda a entender esto es saber que para un mexicano cuya familia tiene un ingreso anual menor a mil dólares, la probabilidad de que emigre es menor a 0.25%; pero si los ingresos de la familia llegan a 10 mil dólares, esta probabilidad aumenta hasta 1.40%.
3. Con la población de los países desarrollados envejeciendo aceleradamente y la de los países en desarrollo todavía joven, podría esperarse que los flujos migratorios fueran en aumento. Pero no. La migración internacional se ha mantenido en 3% de la población mundial por las últimas cinco décadas. Y, aún cuando los países desarrollados lo que quieren es mano de obra no calificada –pues es la que escasea en sus economías– suelen diseñar políticas que complican la llegada de este tipo de trabajadores: las barreras a la movilidad son especialmente altas para la gente poco capacitada; las políticas migratorias suelen favorecer la admisión de los más educados
4. Así las cosas, si los capacitados de los países pobres se van a los países ricos, no es de extrañar que las diferencias en cuanto a nivel de vida sean cada vez más grandes. A pesar de casi duplicar el ingreso per cápita en el último medio siglo, Latinoamérica está cada vez está más lejos del de los países desarrollados: en 1960 su ingreso representaba casi 40% del ingreso de los países desarrollados, ahora es apenas el 25%.
miguel.vargasv@milenio.comReturn to the list <<<<<